Publicidad
Confesión de alias “el Viejo” señala a la Segunda Marquetalia en magnicidio de Miguel Uribe Turbay
Testimonio ante la Fiscalía vincula a disidencias de las Farc. Revela cómo se planeó el atentado.
Una declaración rendida ante la Fiscalía General de la Nación por Simeone Pérez Marroquín, conocido con el alias de el Viejo, introduce nuevos elementos sobre la planeación y ejecución del atentado contra el senador y entonces precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay, ocurrido el 7 de junio del año pasado en el parque El Golfito, en el barrio Modelia de Bogotá.
Pérez Marroquín, quien fue condenado a 22 años de prisión por su participación en los hechos, afirmó que la orden del ataque provino de la estructura conocida como la Segunda Marquetalia, una disidencia de las antiguas Farc.
La declaración, entregada en diligencia judicial el 9 de febrero, detalla la presunta cadena de mando, los contactos operativos y los recursos destinados para llevar a cabo la acción criminal.
Señalamientos sobre la autoría intelectual
Durante el interrogatorio, el condenado sostuvo que la instrucción de ejecutar el atentado fue impartida por un integrante de dicha organización identificado como alias el Zarco Aldinever.
Según su testimonio, esta persona habría tenido un rol de dirección dentro de la estructura armada y fue quien autorizó la operación contra el dirigente político.
De acuerdo con lo relatado, la planificación contemplaba una retribución económica de 1.000 millones de pesos por la muerte de Uribe Turbay.
Adicionalmente, se habrían dispuesto cerca de 600 millones de pesos para interferir en eventuales procesos judiciales o evitar que se conocieran detalles de la operación.
Información oficial del Ministerio de Defensa señala que el alias mencionado fue asesinado el 11 de agosto del año pasado en zona fronteriza con Venezuela, en hechos atribuidos al ELN.
Contactos previos y articulación del plan
El testimonio indica que Pérez Marroquín fue contactado días antes del atentado por Kendry Téllez Álvarez, alias Yako, un exintegrante de las Farc que, tras su paso por la Jurisdicción Especial para la Paz en 2022, habría retomado actividades armadas dentro de la Segunda Marquetalia.
Ambos, según el propio declarante, se conocían desde años atrás, cuando coincidieron en la cárcel La Picota de Bogotá. A partir de ese vínculo, Yako lo habría convocado para participar en una operación que incluía traslado de armamento y la ejecución de homicidios.
El Viejo afirmó que, como parte del proceso de verificación, fue enviado a la ciudad de Cúcuta y posteriormente a un punto cercano a la frontera con Venezuela, donde sostuvo un encuentro con un integrante de la organización, quien luego se identificó como el Zarco Aldinever.
Según la descripción entregada, el traslado al lugar de reunión se realizó bajo medidas de seguridad, incluyendo el uso de un pasamontañas para impedir la identificación de la ruta.
En ese encuentro, se le habría planteado la posibilidad de integrarse a las actividades de la estructura armada y asumir tareas operativas.
Seguimiento al objetivo y reconocimiento del entorno
Tras regresar a Bogotá, el testigo relató que recibió instrucciones para ubicar un evento público en el que participaría el entonces precandidato. Indicó que acudió a un acto en un salón comunal, donde identificó a Uribe Turbay y registró una imagen cercana, la cual posteriormente entregó a otro de los implicados.
Ese material, según la declaración, fue suministrado a Élder José Arteaga Hernández, alias el Costeño o Chipi, a quien las autoridades señalan como la persona encargada de reclutar al menor de edad que ejecutó el ataque con arma de fuego.
Lea también: (Senegal traslada la Copa Africana a base militar tras crisis por fallo que otorgó el título a Marruecos)
El contacto entre Pérez Marroquín y Arteaga Hernández fue coordinado por alias Yako, quien, según el relato, delegó en ambos la ejecución de las acciones necesarias para concretar el atentado.
Intento previo y cambios en la ejecución
El plan inicial contemplaba llevar a cabo el ataque en el barrio Villa Amalia, en la localidad de Engativá. Sin embargo, esta fase fue suspendida debido a la ausencia del dirigente político en el lugar previsto.
En ese momento, una mujer identificada como Katherine, quien según la declaración tenía en su poder el arma, participaba en la logística del atentado. Ante la cancelación del evento, el arma fue retirada y la operación quedó en espera.
Posteriormente, se reactivó el plan con un nuevo punto: el parque El Golfito, en la localidad de Fontibón. De acuerdo con el testimonio, alias el Costeño realizó el reconocimiento del lugar y definió aspectos operativos para la ejecución.
Desarrollo del atentado
Pérez Marroquín señaló que, el día de los hechos, Katherine debía entregar el arma al grupo encargado de ejecutar el ataque. Según su versión, la mujer se encontraba en un vehículo junto a alias el Costeño y el menor que disparó contra el senador.
En una comunicación previa, se discutieron aspectos técnicos del arma, incluyendo modificaciones en su funcionamiento.
El declarante indicó que, tras esa conversación, se desconectó y no volvió a tener contacto inmediato.
Minutos después, recibió una llamada en la que se le informó que la acción ya se había realizado. Sin embargo, en ese momento no se tenía certeza sobre el desenlace del atentado.
Reacciones posteriores y manejo de evidencia
Tras conocer por medios de comunicación que el senador seguía con vida, el declarante afirmó que no se efectuaría el pago acordado hasta que se confirmara el fallecimiento.
En ese contexto, relató que recibió una suma de dinero menor para gastos inmediatos.
Asimismo, aseguró que destruyó su teléfono móvil y se deshizo de la tarjeta SIM para evitar rastreo por parte de las autoridades.
Plan para ocultar a una implicada
El testimonio también aborda las decisiones adoptadas frente a Katherine. Según lo declarado, alias Yako ordenó inicialmente que fuera asesinada para evitar que entregara información.
No obstante, Pérez Marroquín afirmó que se negó a ejecutar esa instrucción.
En su lugar, indicó que se le ordenó trasladarla al departamento del Caquetá, específicamente a Florencia.
Para ello, se le entregó dinero y se coordinó su desplazamiento en transporte terrestre.
Durante el trayecto, el vehículo en el que se movilizaba presentó una detención que, según la versión del declarante, desconocía que correspondía a una operación de las autoridades. La mujer fue capturada el 14 de junio, una semana después del atentado.
Últimos contactos y captura
Posteriormente, Pérez Marroquín se refugió en una zona rural y mantuvo comunicación con alias Yako a través de aplicaciones de mensajería.
En esos intercambios, según su relato, se le informó que el senador había fallecido, información que no correspondía con los reportes oficiales conocidos en ese momento.
Días después, se interrumpió el contacto entre ambos. El declarante fue capturado semanas más tarde por las autoridades.
Reconocimiento de participación
En su declaración, Pérez Marroquín reconoció haber hecho parte de la estructura de la Segunda Marquetalia y haber participado en la planificación del atentado. Señaló que, aunque no tenía la intención de ejecutar el homicidio, consideraba que debía cumplir las órdenes debido a riesgos contra su propia integridad.
Otras noticias
Etiquetas