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Alias Guacamayo: el narcotraficante que terminará condena de 41 años en un resguardo indígena

Detalles de la decisión de la justicia.

Alias Guacamayo: el narcotraficante que terminará condena de 41 años en un resguardo indígena
Por Agencia Periodismo Investigativo | Vie, 07/08/2026 - 16:33 Créditos: Alias Guacamayo: el narcotraficante que terminará condena de 41 años en un resguardo indígena. Fiscalía.

Carlos José Robayo Escobar, conocido como alias Guacamayo y condenado a 41 años de prisión por homicidio agravado, concierto para delinquir con fines de homicidio y delitos relacionados con armas de fuego, dejará una cárcel de máxima seguridad de Valledupar para terminar de cumplir su pena en un centro de armonización de una comunidad indígena ubicada en el Alto Naya, entre Cauca y Valle del Cauca, tras una decisión adoptada por el Juzgado Tercero de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Valledupar.

La determinación judicial ha generado controversia debido a la gravedad de los delitos por los que fue condenado Robayo Escobar, señalado de haber liderado el grupo delincuencial conocido como ‘La Gran Alianza’.

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El juzgado autorizó que alias Guacamayo sea trasladado al Centro de Armonización del resguardo indígena Yu Cehk, perteneciente al pueblo Nasa, donde permanecerá privado de la libertad mientras completa la condena de 41 años que le fue impuesta por la justicia ordinaria.

Robayo Escobar se encontraba recluido en un establecimiento penitenciario de máxima seguridad de Valledupar. Su situación cambió después de que las autoridades indígenas solicitaran formalmente su traslado al territorio del resguardo.

La condena contra alias Guacamayo corresponde a los delitos de homicidio agravado, concierto para delinquir agravado con fines de homicidio y fabricación, tráfico o porte agravado de armas de fuego y municiones, conductas cometidas durante su actividad al frente de ‘La Gran Alianza’.

La sentencia dictada en su contra fue confirmada inicialmente por el Tribunal Superior de Cali y, posteriormente, por la Corte Suprema de Justicia, con lo cual quedó en firme la responsabilidad penal de Robayo Escobar y la pena de 41 años de prisión.

La autorización para trasladarlo al resguardo indígena se produjo después de una solicitud presentada por el gobernador del resguardo Yu Cehk y de la revisión de una certificación expedida por el Ministerio del Interior.

Entre los argumentos considerados por el juzgado se encuentra que Robayo Escobar aparece registrado en los censos de esa comunidad indígena, circunstancia que sirvió de sustento para solicitar que pudiera continuar el cumplimiento de la pena dentro de su territorio.

Antes de autorizar el traslado también se verificó la existencia de un Centro de Armonización en el resguardo y las condiciones disponibles para mantener allí a personas privadas de la libertad.

Como parte del trámite, el juzgado tuvo en cuenta un informe del área jurídica del establecimiento penitenciario en el que se encontraba recluido Robayo Escobar. En el documento fueron verificadas las condiciones del Centro de Armonización y su capacidad para recibir al condenado.

Según el informe, el lugar dispone de dormitorios con capacidad aproximada para ocho personas, así como cocina, comedor, baños y espacios destinados al desarrollo de diferentes actividades de trabajo.

El centro también cuenta con un sitio para la realización de prácticas espirituales y un área destinada a actividades recreativas. La custodia y vigilancia dentro del territorio está a cargo de la Guardia Indígena.

Asimismo, las personas recluidas en el Centro de Armonización tienen acceso a prácticas de medicina tradicional y a la atención de médicos ancestrales, de acuerdo con las costumbres y procedimientos propios de la comunidad.

Pese al traslado, Robayo Escobar continuará sometido al cumplimiento de la condena impuesta por la justicia y su permanencia en el resguardo estará sujeta a controles.

El Juzgado Tercero de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Valledupar estableció que el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec) deberá efectuar visitas periódicas al Centro de Armonización para comprobar que alias Guacamayo permanece en el lugar autorizado para cumplir la pena.

La decisión también contempla una consecuencia en caso de incumplimiento: si durante las verificaciones realizadas por las autoridades penitenciarias Robayo Escobar no es encontrado en el Centro de Armonización, la autorización concedida será revocada.

De esta manera, el condenado pasará de un establecimiento penitenciario de máxima seguridad administrado por el sistema carcelario ordinario a permanecer bajo las condiciones establecidas dentro del resguardo indígena Yu Cehk, aunque continuará sujeto a la vigilancia del Estado mientras termina de cumplir la pena de 41 años de prisión.

La comunidad indígena Yu’Cehk está asentada en la región del Alto Naya, una extensa zona del Pacífico colombiano localizada entre los departamentos del Valle del Cauca y Cauca. Documentos oficiales y técnicos ubican a esta comunidad Nasa en jurisdicción de Buenaventura, particularmente en el sector de Pico de Oro, en una región caracterizada por su difícil acceso, alta pluviosidad, cobertura boscosa y proximidad a la cordillera Occidental.

La cuenca hidrográfica del río Naya se extiende por territorios de Buenaventura, en el Valle del Cauca, y de López de Micay y Buenos Aires, en el Cauca. Según el Plan de Ordenación Forestal elaborado por la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca (CVC), la cuenca comprende aproximadamente 177.817 hectáreas.

Hacia el oriente limita con los cerros San Vicente, que alcanza los 3.000 metros sobre el nivel del mar, y Naya, de unos 2.650 metros; mientras que hacia el occidente se prolonga hasta el océano Pacífico.

El río Naya constituye, además, parte del límite natural entre Valle del Cauca y Cauca. Se trata de una región con condiciones ambientales particulares: los estudios de la CVC registran precipitaciones que oscilan entre 6.000 y 8.000 milímetros anuales y una humedad promedio cercana al 90 %, factores que explican la presencia de extensas áreas de bosque húmedo tropical y ecosistemas de alta importancia ambiental.

La CVC adoptó en 2025 un Plan de Ordenación Forestal para cerca de 24.000 hectáreas de la cuenca del Naya en el Pacífico vallecaucano. Para la elaboración de ese instrumento ambiental fueron tenidos en cuenta el Consejo Comunitario de la Comunidad Negra del Río Naya y tres comunidades indígenas: Yu’Cehk, La Playa Alto Naya y Joaquincito. El objetivo es determinar las áreas que deben ser protegidas y aquellas en las que es posible realizar un aprovechamiento sostenible de los recursos forestales.

La documentación oficial consultada permite hacer, sin embargo, una precisión sobre la condición jurídica de Yu’Cehk. Una certificación del Ministerio del Interior correspondiente a 2019 la incluyó entre las comunidades registradas por la Dirección de Asuntos Indígenas y la identificó específicamente como “Parcialidad Indígena Yu’Cehk”, perteneciente al pueblo Nasa y ubicada en Buenaventura.

Otros documentos institucionales utilizan las denominaciones de comunidad o cabildo indígena. Esta clasificación resulta relevante frente a las informaciones recientes que denominan al territorio como “resguardo indígena Yu Cehk”.

Registros administrativos anteriores ubican a la comunidad Yu’Cehk en las veredas Pico de Oro y Risaralda, en jurisdicción de Buenaventura, y la identifican como perteneciente al pueblo Nasa.

Un registro de comunidades indígenas reportaba para Yu’Cehk una población de 255 personas agrupadas en 70 familias, aunque se trata de información histórica que no debe interpretarse como un censo actualizado de sus habitantes.

La presencia del pueblo Nasa en el Alto Naya tiene una historia que se remonta, por lo menos, a mediados del siglo XX. El Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) documentó que desde la década de 1950 varias familias Nasa llegaron a la región en busca de tierras donde establecerse después de la violencia bipartidista.

Allí fueron conformándose comunidades que coexistieron con poblaciones campesinas y afrodescendientes asentadas en diferentes sectores de la cuenca.

De acuerdo con el CNMH, los habitantes de la zona debieron abrir caminos entre montañas y laderas para transportar alimentos, herramientas y otros elementos necesarios para su subsistencia.

Con el paso de los años surgieron caseríos como La Playa, El Playón y Río Mina, mientras las comunidades indígenas fortalecieron sus mecanismos de organización territorial.

Desde 1998, los Nasa asentados en el Alto Naya avanzaron en la organización de un cabildo como expresión de gobierno propio y autonomía comunitaria.

Contexto en la región

La historia contemporánea del Alto Naya también está marcada por el conflicto armado. La ubicación estratégica de la región, sus dificultades de acceso y la expansión de los cultivos de coca desde la década de 1980 convirtieron el territorio en escenario de disputa entre diferentes organizaciones armadas.

El Centro Nacional de Memoria Histórica ha documentado la presencia de las antiguas FARC y del ELN, así como la posterior incursión de estructuras paramilitares.

Uno de los episodios más graves ocurrió en abril de 2001, cuando una incursión paramilitar en el Alto Naya dejó víctimas entre las comunidades que habitaban la región y provocó desplazamientos.

El CNMH ha señalado que esos hechos afectaron el tejido comunitario construido durante décadas por indígenas Nasa, campesinos y comunidades afrodescendientes.

La comunidad Yu’Cehk continúa teniendo reconocimiento institucional en procesos relacionados con el manejo ambiental de la región. En documentos recientes, la CVC la incluye entre las comunidades indígenas de la cuenca del Naya que participan en la planificación y conservación de los bosques.

Incluso, el informe de gestión de esa corporación correspondiente a 2024 registra actividades de restauración y recuperación ecológica desarrolladas con la comunidad Yu Cehk en la cuenca del Naya, en Buenaventura.

El territorio adquiere especial relevancia ambiental por encontrarse en una zona de transición entre la cordillera Occidental y el litoral Pacífico.

La parte media-alta de la cuenca corresponde a una región montañosa que se aproxima a los Farallones de Cali, mientras que hacia las zonas bajas aparecen ecosistemas asociados al Pacífico.

Esta configuración geográfica, sumada a los elevados niveles de precipitación, convierte al Naya en un corredor de importancia para la conservación de bosques y fuentes hídricas.

En la cosmovisión Nasa, además, el territorio, el agua y los procesos de armonización tienen una dimensión que trasciende su función material.

Documentos académicos producidos en el ámbito del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC) explican que las prácticas de armonización están vinculadas con la búsqueda del equilibrio entre la persona, la comunidad, los espíritus y la madre tierra.

De allí que los denominados centros de armonización respondan a una concepción propia de justicia y recuperación del equilibrio comunitario, distinta de la estructura penitenciaria convencional del Estado.

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