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Video de Yeferson Cossio con una metralleta de la Policía en el Chocó: ¿Quién se la entregó?
El uso del arma por parte del influencer genera polémica.
La presencia de Yeferson Cossio en Chocó, adonde llegó para participar en la entrega de ayuda a comunidades afectadas por el terremoto del 10 de agosto, dejó un episodio que ahora plantea interrogantes que van más allá de la actividad humanitaria: el influenciador tuvo en sus manos un arma que ha sido identificada públicamente como un elemento de dotación de la Policía Nacional, pese a que Cossio es un civil y no pertenece a esa institución.
El hecho ocurrió mientras el creador de contenido se encontraba en el departamento participando en las jornadas de asistencia a los damnificados.
De acuerdo con la información conocida hasta el momento, Cossio llevó alrededor de 40 toneladas de ayudas y mercados para las familias afectadas por la emergencia.
En medio de esas actividades tuvo acceso al arma, circunstancia sobre la cual todavía no existe una explicación pública detallada de la Policía Nacional.
El equipo de Cossio entregó a Semana una explicación según la cual el influenciador sí habría recibido autorización para tener el arma en sus manos.
También sostuvo que el episodio no habría representado un riesgo para las personas que se encontraban en el lugar. Sin embargo, la misma versión reconoció que un arma de uso institucional no debería terminar en poder de un civil.
La normativa y los documentos institucionales consultados muestran que las armas asignadas a integrantes de la Policía están sometidas a procedimientos específicos de entrega, registro, administración y control.
El Manual Logístico de la Policía Nacional establece un procedimiento para que un policía reciba un arma de dotación individual. La solicitud debe tramitarse ante el Almacén de Armamento de la unidad correspondiente, requiere controles internos y, una vez autorizada, el elemento es entregado al interesado mediante un comprobante de dotación individual.
La misma regulación establece incluso que el policía debe devolver el armamento a la unidad cuando sea trasladado, salga a vacaciones o no se encuentre ejerciendo los actos del servicio que justificaron la dotación del arma. Es decir, el armamento institucional está sujeto a trazabilidad y control administrativo y no constituye un objeto del cual el funcionario pueda disponer libremente.
Documentos más recientes de la propia Policía incluyen expresamente entre los elementos básicos para la prestación del servicio el «arma de dotación, proveedores y su respectiva munición», junto con otros componentes del equipo policial, como el uniforme reglamentario, la placa de identificación, el radio, las esposas y el chaleco balístico.
El reglamento institucional sobre uso de la fuerza también recuerda que la titularidad del uso de la fuerza policial corresponde de manera exclusiva a los miembros uniformados de la Policía Nacional, dentro de los límites establecidos por el ordenamiento jurídico.
La representante a la Cámara Claudia Romero Nader pidió explicaciones al Ministerio de Defensa y cuestionó que un arma de la Policía hubiera terminado en manos de un civil durante la emergencia.
La congresista solicitó que las circunstancias fueran investigadas y que se establecieran responsabilidades sobre el manejo del armamento institucional.
El cuestionamiento pone el foco precisamente donde se encuentra el principal vacío de información: no en la existencia de las imágenes, sino en el procedimiento que permitió que el arma cambiara temporalmente de manos.
La presencia de Yeferson Cossio en Chocó, adonde llegó para participar en la entrega de ayuda a comunidades afectadas por el terremoto del 10 de agosto, dejó un episodio que ahora plantea interrogantes que van más allá de la actividad humanitaria: el influenciador tuvo en sus manos un arma que ha sido identificada públicamente como un elemento de dotación de la Policía Nacional, pese a que Cossio es un civil y no pertenece a esa institución.
El hecho ocurrió mientras el creador de contenido se encontraba en el departamento participando en las jornadas de asistencia a los damnificados.
De acuerdo con la información conocida hasta el momento, Cossio llevó alrededor de 40 toneladas de ayudas y mercados para las familias afectadas por la emergencia. En medio de esas actividades tuvo acceso al arma, circunstancia sobre la cual todavía no existe una explicación pública detallada de la Policía Nacional.
El equipo de Cossio entregó a Semana una explicación según la cual el influenciador sí habría recibido autorización para tener el arma en sus manos. También sostuvo que el episodio no habría representado un riesgo para las personas que se encontraban en el lugar. Sin embargo, la misma versión reconoció que un arma de uso institucional no debería terminar en poder de un civil.
La normativa y los documentos institucionales consultados muestran que las armas asignadas a integrantes de la Policía están sometidas a procedimientos específicos de entrega, registro, administración y control.
El Manual Logístico de la Policía Nacional establece un procedimiento para que un policía reciba un arma de dotación individual. La solicitud debe tramitarse ante el Almacén de Armamento de la unidad correspondiente, requiere controles internos y, una vez autorizada, el elemento es entregado al interesado mediante un comprobante de dotación individual.
La misma regulación establece incluso que el policía debe devolver el armamento a la unidad cuando sea trasladado, salga a vacaciones o no se encuentre ejerciendo los actos del servicio que justificaron la dotación del arma. Es decir, el armamento institucional está sujeto a trazabilidad y control administrativo y no constituye un objeto del cual el funcionario pueda disponer libremente.
Documentos más recientes de la propia Policía incluyen expresamente entre los elementos básicos para la prestación del servicio el «arma de dotación, proveedores y su respectiva munición», junto con otros componentes del equipo policial, como el uniforme reglamentario, la placa de identificación, el radio, las esposas y el chaleco balístico.
El reglamento institucional sobre uso de la fuerza también recuerda que la titularidad del uso de la fuerza policial corresponde de manera exclusiva a los miembros uniformados de la Policía Nacional, dentro de los límites establecidos por el ordenamiento jurídico.
La representante a la Cámara Claudia Romero Nader pidió explicaciones al Ministerio de Defensa y cuestionó que un arma de la Policía hubiera terminado en manos de un civil durante la emergencia.
La congresista solicitó que las circunstancias fueran investigadas y que se establecieran responsabilidades sobre el manejo del armamento institucional.
Perfil del influencer
Yeferson Esteban Cossio Castaño pertenece a una generación de figuras públicas colombianas cuya notoriedad no surgió de la televisión, la radio, el deporte o la política, sino directamente de internet. Empresario y creador de contenido digital, durante más de una década ha convertido su vida cotidiana, sus negocios, viajes, bromas, retos, transformaciones físicas y actividades sociales en material para una audiencia de millones de personas.
Nacido en Medellín, Cossio creció en Popular 1, un sector de la zona nororiental de la ciudad. Él mismo ha relatado públicamente que su familia atravesó dificultades económicas durante su infancia y que su madre tuvo que desempeñar diferentes trabajos para sostener el hogar.
Con los años, esos recuerdos terminaron incorporados a la historia que ha contado sobre sí mismo: la de un joven procedente de un hogar con limitaciones económicas que encontró en el mundo digital una actividad capaz de transformar su situación personal y familiar.
Antes de convertirse en una figura de las redes sociales, incursionó en el modelaje. Diferentes reconstrucciones de su trayectoria sitúan hacia 2013 sus primeros trabajos en ese ámbito. La experiencia frente a las cámaras precedió a la actividad que posteriormente definiría su carrera: la producción constante de contenidos para internet.
Cossio comenzó a experimentar con formatos diseñados para captar la atención de los usuarios. Bromas, retos, situaciones personales y videos de entretenimiento se convirtieron en una parte esencial de sus publicaciones.
A diferencia de las celebridades tradicionales que llegaban a las redes después de alcanzar reconocimiento en otros escenarios, él recorrió el camino contrario: construyó primero una comunidad digital y, desde allí, consiguió que su nombre trascendiera hacia los medios de comunicación y otros espacios públicos.
El crecimiento fue considerable. Para abril de 2026, se calcula que reunía cerca de 33 millones de seguidores solamente entre Instagram y TikTok. La cifra permite dimensionar el alcance de una actividad en la que una publicación puede llegar directamente a millones de usuarios sin necesidad de intermediación de un canal de televisión, una emisora o un medio impreso.
La audiencia se convirtió también en un negocio. A medida que aumentaba el número de seguidores, Cossio incorporó publicidad, promoción de marcas, productos y emprendimientos a su actividad digital.
Su nombre dejó de funcionar únicamente como el de un creador de videos y pasó a constituir una marca comercial cuya capacidad de convocatoria podía ser utilizada para promocionar bienes y servicios.
El propio Cossio ha explicado públicamente que una parte de sus ingresos procede de la publicidad y de las actividades desarrolladas a través de sus perfiles.
De esta manera, su modelo económico terminó estrechamente vinculado con su popularidad: mientras mayor es la audiencia, mayor puede ser también el valor comercial de la exposición que ofrece a anunciantes y terceros.
Su faceta empresarial ha quedado documentada incluso en actuaciones oficiales.
En 2024, la Superintendencia de Industria y Comercio identificó a Yeferson Esteban Cossio Castaño como representante legal de una sociedad dentro de una actuación administrativa relacionada con la publicidad de un producto denominado “Método Cossio”.
La entidad también hizo referencia a su condición de creador de contenido en diferentes redes sociales.
El producto estaba relacionado precisamente con uno de los principales activos construidos por Cossio durante su carrera: el conocimiento adquirido sobre el funcionamiento de las plataformas digitales y las estrategias utilizadas para desarrollar audiencias.
El episodio mostró hasta qué punto su experiencia como creador había evolucionado hacia una actividad empresarial organizada alrededor de su nombre.
La transformación de su situación económica comenzó igualmente a formar parte del personaje que exhibía ante sus seguidores. Automóviles de alta gama, motocicletas, propiedades, viajes y otros bienes aparecieron en sus publicaciones junto con los contenidos de entretenimiento.
Cossio no ha ocultado esa prosperidad; por el contrario, la ha incorporado a la narrativa pública con la que suele contrastar su presente con las dificultades económicas que, según ha contado, acompañaron sus primeros años.
Esa exposición ha convertido su vida personal en una parte importante de su producto digital. Relaciones sentimentales, vínculos familiares, decisiones económicas, procedimientos estéticos, viajes y adquisiciones han sido compartidos ante sus seguidores.
En el modelo desarrollado por Cossio, las fronteras entre personaje, empresario y vida privada suelen cruzarse: aquello que le ocurre puede transformarse rápidamente en contenido y el contenido, a su vez, puede generar ingresos y ampliar su notoriedad.
Sin embargo, el entretenimiento y la exhibición de su estilo de vida constituyen solamente una parte de su presencia pública. Durante años ha vinculado su nombre con iniciativas de carácter social, especialmente con la protección de animales. Ha divulgado casos de abandono y maltrato, realizado donaciones y destinado recursos a refugios y organizaciones dedicadas al cuidado animal.
También ha participado en entregas de ayudas a personas y comunidades que enfrentan dificultades económicas o situaciones de emergencia. Estas actividades han sido incorporadas frecuentemente a sus contenidos, por lo que la labor social y su condición de creador digital terminan desarrollándose ante la misma audiencia que sigue sus bromas, viajes y publicaciones personales.
Su manera de vivir prácticamente frente a las cámaras también lo ha convertido en protagonista recurrente de controversias. Algunos retos, bromas, declaraciones, decisiones personales y actividades comerciales han provocado críticas y debates.
En una figura con millones de seguidores, un episodio que podría permanecer limitado al entorno inmediato de cualquier otra persona puede adquirir repercusión nacional en cuestión de horas.
Esa capacidad de difusión constituye uno de los elementos centrales para comprender el fenómeno construido alrededor de Cossio. No necesita aparecer en un programa de televisión para dirigirse a una audiencia masiva. Sus propias cuentas funcionan simultáneamente como escenario, medio de comunicación, espacio publicitario y plataforma comercial.
Él es, al mismo tiempo, protagonista de los contenidos y una de las principales marcas que esos contenidos promocionan.
Su más reciente presencia en Chocó debe entenderse dentro de otra de las facetas que ha desarrollado públicamente: la participación en actividades de ayuda. Cossio llegó al departamento para asistir a comunidades afectadas por la emergencia provocada por el terremoto del 10 de agosto.
De acuerdo con la información conocida, trasladó alrededor de 40 toneladas de ayudas y mercados destinados a los damnificados.
Fue durante esas jornadas cuando ocurrió un episodio diferente de las actividades que explicaban su presencia en el territorio. Cossio tuvo en sus manos un arma que ha sido identificada públicamente como un elemento de dotación de la Policía Nacional.
El hecho introduce un elemento particularmente relevante en su perfil: pese a su notoriedad, su capacidad económica y el alcance de sus actividades sociales, Yeferson Cossio es un civil. No es integrante de la Policía Nacional, no pertenece a las Fuerzas Militares ni ejerce funciones dentro de los organismos estatales encargados de la seguridad. Llegó a Chocó como un particular que participaba en una iniciativa humanitaria.
Su equipo ha señalado que habría existido autorización para que tuviera el arma en sus manos y ha sostenido que la situación no representó un riesgo para quienes se encontraban en el lugar. Esa versión, sin embargo, no determina por sí misma las condiciones en las que un elemento de esas características pasó de la custodia de un integrante de la Fuerza Pública a manos de un civil.
#POLÉMICO. Fuerte controversia nacional genera la circulación de imágenes donde se observa un arma de dotación oficial de la Policía Nacional en manos del influenciador Yeferson Cossio durante las labores de atención a la emergencia en el Chocó, un hecho que evidencia presunta… pic.twitter.com/ddBkeyZXNH
— Colombia Oscura (@ColombiaOscura) August 18, 2026
El asunto adquiere una dimensión distinta cuando se examina el régimen aplicable al armamento institucional. Las armas asignadas a los integrantes de la Policía Nacional están sometidas a procedimientos de entrega, registro, administración y control. El Manual Logístico de la institución contempla que la asignación individual se realice mediante procedimientos internos y quede respaldada por un comprobante de dotación.
La regulación incluso contempla circunstancias en las cuales el armamento debe ser devuelto a la unidad, entre ellas determinados periodos en los que el funcionario no se encuentra ejerciendo los actos del servicio que justifican su asignación.
Otros documentos institucionales incluyen expresamente el “arma de dotación, proveedores y su respectiva munición” entre los elementos básicos utilizados para la prestación del servicio policial.
La presencia del arma en manos de Cossio abrió entonces una discusión que trasciende su condición de influenciador. La representante a la Cámara Claudia Romero Nader pidió explicaciones al Ministerio de Defensa y solicitó que se investigaran las circunstancias en las que un elemento de la Policía habría terminado temporalmente bajo el control de una persona ajena a la institución.
El episodio incorpora así un capítulo diferente a las controversias que han acompañado la trayectoria pública de Cossio. No se trata solamente de una discusión sobre uno de sus videos, una broma o la exhibición de algún aspecto de su vida privada.
El interrogante se concentra en las circunstancias concretas que permitieron que un civil tuviera acceso a un arma señalada como perteneciente a la Policía Nacional.
La trayectoria de Cossio permite comprender por qué el episodio alcanzó rápidamente repercusión pública, pero su popularidad no constituye el hecho central. Tampoco lo es la existencia de las imágenes que permitieron conocer lo sucedido. Su relevancia está en establecer cómo un arma sometida a controles institucionales llegó a manos de una persona que no pertenece a la Fuerza Pública, quién tenía la responsabilidad de custodiarla y bajo qué fundamento se produjo la supuesta autorización.
Así, el hombre que comenzó en el modelaje, construyó una audiencia de millones de seguidores, convirtió su imagen en una actividad empresarial y vinculó parte de su presencia pública con iniciativas sociales llegó a Chocó para entregar ayuda humanitaria.
Durante esa jornada tuvo en sus manos un arma señalada como perteneciente a la Policía. A partir de ese momento, la explicación de lo ocurrido dejó de depender únicamente de Yeferson Cossio y pasó a involucrar también a la institución y a quienes tenían la responsabilidad de custodiar el armamento.
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