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Detalles de la entrega de contratos petroleros en Venezuela a Danilo Romero cercano a gobierno Petro

La firma beneficiada es Colven Business & Corp, creada en Bogotá.

Presidente Gustavo Petro y Danilo Romero, fundador de Colven Business & Corp
Por Agencia Periodismo Investigativo | Lun, 16/02/2026 - 10:55 Créditos: Presidente Gustavo Petro y Danilo Romero, fundador de Colven Business & Corp. Tomadas de X

La investigación conjunta de Armando.Info y La Silla Vacía revela que, antes de la captura de Nicolás Maduro por fuerzas de élite estadounidenses el 3 de enero, el régimen venezolano —a través de la hoy presidenta encargada Delcy Rodríguez Gómez— entregó dos Contratos de Participación Productiva (CPP) para explotar crudo a una empresa controlada por empresarios del entorno amistoso del presidente colombiano, Gustavo Petro.

La firma beneficiada es Colven Business & Corp, creada en Bogotá por su compadre Danilo Romero Gómez y hoy posicionada sobre un negocio petrolero con reservas comparables a más de la mitad de las de toda Colombia.

Hasta 2024, Delcy Rodríguez repartió estos contratos escudada en la Ley Antibloqueo, que permitió manejar buena parte de la política petrolera bajo reserva.

En la práctica, los CPP significan una privatización de facto de la actividad petrolera venezolana: amplían concesiones y ventajas para privados y desmontan el esquema de “empresas mixtas” que impulsó Hugo Chávez, en el que el Estado mantenía al menos el 51% de participación.

Ese manejo discrecional se blanqueó con la reforma acelerada de la Ley de Hidrocarburos, aprobada el 29 de enero por la Asamblea Nacional. En solo dos sesiones dirigidas por Jorge Rodríguez, hermano de Delcy, los CPP fueron consagrados como la nueva figura contractual que usará la estatal Pdvsa.

Días antes, el 26 de enero, Delcy Rodríguez había presentado el modelo como “exitoso” y reveló que Venezuela ya había firmado 29 contratos de este tipo. Los beneficiarios conforman un abanico que combina inversionistas extranjeros y contratistas tradicionales del chavismo.

Según lo documentado por la investigación, entre ellos figura el magnate petrolero estadounidense Harry Sargeant III, cercano a Donald Trump y a tal punto vinculado a Nicolás Maduro que este lo llamaba “abuelo”, de acuerdo con una reciente publicación de The Wall Street Journal.

Otros dueños

También aparecen empresarios ecuatorianos ligados a exfuncionarios del expresidente Rafael Correa y sociedades manejadas por contratistas habituales del régimen, como Alex Saab Morán y el panameño Ramón Carretero Napolitano, ambos sancionados por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos.

Alex Saab. Tomada de X: @AbgAnthonyM

 

A esa lista se suman ahora nombres conectados con el entorno amistoso del mandatario colombiano a través de Colven Business & Corp.

Colven y el compadrazgo con Petro

De acuerdo con documentos obtenidos para la investigación, Colven Business & Corp fue registrada en Bogotá el 10 de octubre de 2022, apenas dos meses después de que Gustavo Petro se posesionara en la Casa de Nariño.

La empresa fue creada por Danilo Romero Gómez, compadre del presidente. Romero fue socio hasta octubre de 2024, pero aún figuran como accionistas o directivos su sobrino Diego Martínez Plata y el venezolano Jesús José Rafael Velásquez Gamero, además de otros nombres vinculados previamente a los negocios del propio Romero.

La cercanía entre Romero y Petro es de vieja data. La amistad se reforzó al punto de convertirse en compadres: Romero y su esposa son padrinos de la hija menor del presidente, mientras que Petro y su esposa son padrinos de uno de los hijos de Romero.

La confianza también se tradujo en gestos materiales: fue Romero quien pagó el viaje del entonces presidente electo a Florencia, Italia, adonde Petro viajó a celebrar su victoria en 2022.

Con la llegada de Petro al poder, Romero circuló en el radar de posibles ministros. Varios de sus familiares obtuvieron cargos y contratos estatales y él mismo ha sido mencionado en escándalos de corrupción relacionados con negocios del Grupo Ecopetrol, la compañía organizada como sociedad anónima en la que el Estado colombiano conserva casi 90 % de las acciones.

Una empresa pequeña frente a un negocio enorme

En sus inicios, Colven Business & Corp se promocionó en su página web —hoy inactiva— como una firma que “lidera la conexión estratégica entre Colombia y Venezuela”, con servicios en minería y transmisión de energía eléctrica.

Sin embargo, hasta que obtuvo los contratos de participación productiva de los campos de Apure y Barinas, no registraba una trayectoria empresarial relevante ni músculo financiero compatible con la magnitud del negocio.

Los balances reportados en Colombia muestran un panorama en rojo. En 2024, dos años después de su creación, Colven declaraba un patrimonio negativo de 99 millones de pesos —unos 26.000 dólares al cambio actual— y pérdidas por 199 millones de pesos, cerca de 53.000 dólares.

Montos muy inferiores a las inversiones típicamente necesarias para operar campos petroleros

Pese a ese tamaño, el contrato conseguido en Venezuela es de alto impacto. Estimaciones internas de Pdvsa citadas en la investigación señalan que las reservas probadas en la cuenca Barinas-Apure suman 1.114 millones de barriles, un poco más de la mitad de las reservas totales de Colombia, estimadas en 2.035 millones de barriles por el Ministerio de Energía y Minas.

Pozo San Silvestre-2 en la cuenca Barinas-Apure. Tomada de X: @MHidrocarburos

 

Documentos de Pdvsa indican que en diciembre pasado la producción de Colven en Apure llegó a 5.100 barriles diarios, mientras que en Barinas alcanzó 8.100 barriles por día. “En poco tiempo podrían sumar 50.000 barriles por día y con poca inversión”, afirma un empresario petrolero venezolano que habló bajo reserva. Calcula que, con un gasto de entre 75 y 100 millones de dólares, dicha producción podría duplicarse hacia finales de 2026.

La zona asignada a Colven en Apure y Barinas se ubica a pocos kilómetros del área petrolera de Caño Limón, en el departamento de Arauca. Un empresario colombiano consultado para la investigación sostiene que, si los gobiernos de Colombia y Venezuela se ponen de acuerdo, bastaría tender unos nueve kilómetros de tubería para conectar los hidrocarburos de ambos países, lo que abriría un espacio de negocios de “miles de millones de dólares”.

ELN en escena

El principal obstáculo es la presencia del ELN en ese corredor fronterizo, considerada por las fuentes venezolanas como el desafío de seguridad más serio para la operación.

Colven Business & Corp no respondió la solicitud de entrevista enviada por correo electrónico.

La orientación hacia Venezuela ya estaba anotada en los papeles societarios. En noviembre de 2023, un año después del registro y cuando Danilo Romero todavía era accionista, la asamblea de Colven autorizó “establecer sucursal(es) en Venezuela con la finalidad de que se administre la negociación en pro de la ejecución del objeto social de esta sociedad en ese país”.

Ese movimiento coincidió con la reapertura de relaciones diplomáticas y comerciales entre ambos países tras la ruptura de 2019 a 2022 durante el gobierno de Iván Duque.

Entre los primeros negocios explorados por grupos empresariales colombianos estuvo la exportación de gas natural desde Venezuela a Colombia, utilizando el gasoducto Antonio Ricaurte, que conecta el oriente del lago de Maracaibo con Punta Ballenas, en La Guajira.

Romero explicó por escrito que el interés de establecer una sucursal respondió al “levantamiento temporal de las sanciones” de Estados Unidos contra el régimen venezolano, y aseguró que mientras mantuvo su vínculo con la compañía “la sucursal no se implementó” y desconoce lo ocurrido desde su retiro.

En su versión, fue “accionista inicial”, decidió salirse del proyecto en abril de 2024 y, desde octubre de ese año, ya no tiene relación accionaria ni “interés mercantil” en Colven.

Aunque Romero se retiró formalmente, la empresa sigue atravesada por nombres asociados a su círculo y al entorno de Petro. El representante legal de Colven es Hernando Villamizar Pinto, quien también figura como directivo en Carbones de Toledo y en Energía & Combustibles —esta última en liquidación—, ambas de propiedad de Romero.

Accionistas

Entre los accionistas están su sobrino Diego Martínez Plata y el venezolano Jesús José Rafael Velásquez Gamero, de 48 años.

Velásquez Gamero es accionista de al menos tres compañías en Venezuela, según el Registro Nacional de Contratistas.

Con una de ellas, Logística & Suministros TJ, prestó servicios de “suministro de catering para eventos y actos” a Pdvsa. Ninguna de sus empresas respondió los correos en los que se solicitó entrevista para este reportaje.

Consultado por su relación con Velásquez Gamero, Romero lo describe como un “jurista” y “experto en temas de estructuraciones societarias para proyectos del sector de hidrocarburos”.

Sin embargo, fuentes del negocio petrolero en Venezuela lo vinculan a Nicolás Maduro y a Luis Alberto Salas Argüello, un venezolano de 72 años que, según reseñó en su momento el diario El País, fue pieza clave en el acercamiento entre Petro y Maduro cuando el hoy presidente colombiano aún estaba en campaña en 2022.

Aunque de él se encuentra poca información en internet, registros del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales muestran que trabajó en la Asamblea Nacional hasta 2006, periodo en el que Maduro también fue diputado.

La malla societaria se extiende fuera de Colombia. Gregorio Grau Pujadas, quien ha alternado con Martínez Plata y Velásquez Gamero en los cargos directivos de Colenergy Group S.A. —una sociedad panameña creada en mayo de 2024—, es hermano de Manuel “Manel” Grau Pujadas.

Este último, empresario catalán, fue nacionalizado colombiano por vía exprés en noviembre de 2022, apenas tres meses después de la posesión de Petro.

Desde agosto de 2024, Colenergy Group S.A. controla 97 % de las acciones de Colven Business & Corp. Gregorio Grau Pujadas también comparte sociedad en República Dominicana con Velásquez Gamero, lo que refuerza la alianza empresarial binacional alrededor de la operación petrolera.

Colven

La investigación también ubica el negocio de Colven en el marco de la flexibilización de las sanciones internacionales sobre el crudo venezolano.

El progresivo levantamiento de las restricciones financieras contra la industria petrolera, que la administración Trump habría comenzado a tramitar, amplía las opciones para que compañías extranjeras —incluidas colombianas— entren a la cadena de exploración, producción y transporte en Venezuela.

Presidente de Colombia, Gustavo Petro. Tomada de X: @infopresidencia

 

En línea con esa apertura, Gustavo Petro ha defendido públicamente la conveniencia de importar gas venezolano.

Su ministro de Energía y Minas, Edwin Palma Egea, ha ido más lejos: el 30 de enero planteó en la red X que empresas colombianas participen directamente en la exploración, producción y transporte de crudo y derivados en territorio venezolano.

En ese escenario, Colven Business & Corp ya opera con ventaja, al tener asegurados dos CPP en una cuenca con reservas significativas, a pocos kilómetros de la infraestructura petrolera colombiana.

El puente hacia Ecopetrol: el paso de Alfonso Camilo Barco por Colven 

La corta historia de Colven también cruza con las altas esferas de Ecopetrol.

El abogado Alfonso Camilo Barco Muñoz fue socio minoritario y representante legal de la empresa entre mayo de 2023 y julio de 2024.

El 8 de agosto de 2024 formalizó su renuncia y, doce días después, fue nombrado vicepresidente corporativo de Finanzas y Valor Sostenible de la petrolera colombiana.

Barco llegó a Ecopetrol bajo la presidencia de Ricardo Roa, quien cuatro años antes había sido gerente de la campaña presidencial de Gustavo Petro y hoy afronta una investigación de la Fiscalía por presuntas irregularidades en la financiación de esa campaña.

En paralelo, Danilo Romero ha aparecido mencionado en denuncias por posibles hechos de corrupción en contratos vinculados a Ecopetrol.

Consultado sobre su relación con Romero, Barco señala que lo conoce desde la infancia, lo identifica como “hombre de familia y de negocios”, pero afirma no tener vínculos ni relación actual con él.

También aclara que, en su trayectoria laboral, el rol en Colven no figura como experiencia, porque la considera parte de sus labores como asesor independiente: “Colven fue uno de los varios clientes que asesoré durante mi etapa como asesor independiente, ser su representante legal no constituye una experiencia laboral”, afirmó por escrito.

Según su versión, mientras estuvo ligado a Colven la empresa aún no había obtenido los CPP en Venezuela y, por tanto, no existe conflicto de interés con su salto a Ecopetrol. Asegura que durante el proceso de selección —que describe como “competitivo”, de más de tres meses y liderado por una firma internacional de cazatalentos— expuso expresamente todas sus relaciones contractuales y comerciales, “incluyendo, por supuesto, a Colven”.

A finales de 2025, en la empresa Colenergy Group SAS —controlante del 97 % de Colven Business & Corp— se produjo un relevo en sus directivos. En noviembre de ese año, todos los nombres asociados al entorno amistoso de Gustavo Petro desaparecieron de la administración formal de la compañía.

Sin embargo, los registros mercantiles, los vínculos societarios, el compadrazgo entre Danilo Romero y el presidente, la participación de empresarios venezolanos conectados al chavismo y el ascenso de un exrepresentante legal de Colven a la cúpula financiera de Ecopetrol dejan trazos claros: una parte del círculo cercano al mandatario colombiano se posicionó tempranamente en la nueva arquitectura petrolera venezolana diseñada por el gobierno de Delcy Rodríguez y Nicolás Maduro, ahora bajo la figura de los Contratos de Participación Productiva.

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