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Colombia vuelve a importar gas desde Venezuela: primeros camiones con GLP cruzan la frontera
Colombia retomó la importación de gas desde Venezuela después de once años.
Después de más de una década sin operaciones directas de intercambio de hidrocarburos entre Colombia y Venezuela, se registró el ingreso al territorio colombiano de los primeros cargamentos de gas licuado de petróleo (GLP) transportados desde el vecino país.
La operación marca la reactivación de un flujo energético que permanecía suspendido desde hace varios años y que ahora vuelve a ponerse en marcha en el contexto de las conversaciones bilaterales entre ambos gobiernos para fortalecer la cooperación económica y energética.
El transporte del combustible se realizó mediante camiones cisterna que atravesaron la frontera terrestre entre el estado venezolano de Táchira y el departamento colombiano de Norte de Santander.
Las unidades ingresaron al país por el puente internacional Simón Bolívar, infraestructura que conecta la ciudad colombiana de Cúcuta con la localidad venezolana de San Antonio del Táchira, uno de los pasos fronterizos con mayor flujo de tránsito en la región.
De acuerdo con la información divulgada por autoridades venezolanas durante una reunión sostenida en Caracas con delegaciones del Gobierno colombiano, este traslado de gas licuado constituye el primer envío formal de GLP venezolano hacia Colombia en el marco del restablecimiento de las relaciones económicas entre ambos países. El combustible transportado corresponde principalmente a gas butano y forma parte de un proceso que busca reactivar el comercio binacional en el sector energético.
Según los reportes iniciales, cuatro camiones cisterna cargados con aproximadamente 1.000 barriles de GLP realizaron el recorrido desde territorio venezolano hasta Norte de Santander.
El combustible fue enviado por la empresa estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA), compañía responsable de la producción y distribución de hidrocarburos en ese país. El traslado de estos cargamentos es considerado por los gobiernos involucrados como una operación piloto destinada a evaluar las condiciones logísticas y operativas del intercambio energético.
Las proyecciones preliminares indican que, durante la fase inicial del programa de suministro, el gas continuará transportándose mediante camiones cisterna que cruzarán la frontera por los pasos habilitados.
En esta etapa se prevé que el volumen diario movilizado supere los 90.000 litros, cifra que podría incrementarse en función de los acuerdos comerciales que se definan en los próximos meses.
La operación marca un cambio en el flujo histórico de gas entre ambos países. En años anteriores, el gasoducto binacional permitía que Colombia exportara gas hacia Venezuela, pero esa dinámica se interrumpió con el deterioro de las relaciones diplomáticas y la suspensión de varios acuerdos energéticos.
El envío del gas licuado se inscribe dentro de una agenda bilateral más amplia orientada a restablecer la cooperación energética entre los dos países. Tras la normalización de las relaciones diplomáticas, los gobiernos han sostenido encuentros y mesas de trabajo para revisar proyectos de integración en materia de hidrocarburos, electricidad e infraestructura energética.
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Entre las iniciativas en discusión figura la eventual reactivación del gasoducto binacional Antonio Ricaurte, infraestructura que conecta la región de La Guajira, en Colombia, con el estado venezolano de Zulia. Este sistema de transporte de gas natural permanece fuera de operación desde hace varios años y requeriría trabajos de rehabilitación para retomar el flujo del combustible en sentido hacia el mercado colombiano.
Funcionarios de ambos gobiernos han señalado que, si el ducto logra entrar nuevamente en funcionamiento, Venezuela podría enviar gas natural directamente a Colombia a través de esa red de transporte. La eventual reactivación del sistema permitiría aumentar el volumen de suministro y reducir la dependencia de transporte terrestre para este tipo de combustible.
El contexto energético colombiano ha llevado al Gobierno a explorar diferentes opciones de abastecimiento para los próximos años. Actualmente el país importa cerca del 20 % del gas que consume, situación que ha generado discusiones sobre la seguridad energética y la diversificación de fuentes de suministro.
En este escenario, el gas proveniente de Venezuela aparece como una de las alternativas consideradas por las autoridades colombianas para atender la demanda interna. Según estimaciones divulgadas por el Ministerio de Minas y Energía, el combustible procedente del país vecino podría representar una opción con menores costos frente a otras fuentes internacionales, lo que influiría en la estructura de precios del mercado energético.
No obstante, el desarrollo de esta ruta de abastecimiento depende de varios factores regulatorios y logísticos, entre ellos autorizaciones internacionales relacionadas con las sanciones económicas que han afectado al sector energético venezolano. En algunos casos, estas medidas han implicado la necesidad de licencias específicas para realizar transacciones comerciales vinculadas con hidrocarburos provenientes de ese país.
El inicio del traslado de GLP coincidió con una agenda diplomática que reunió a delegaciones ministeriales de Colombia y Venezuela en Caracas para discutir asuntos relacionados con seguridad, comercio, turismo y energía. Durante estos encuentros se conformaron mesas técnicas destinadas a analizar la cooperación bilateral en varios sectores de la economía.
Inicialmente se había previsto un encuentro entre el presidente colombiano Gustavo Petro y la vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez en la zona fronteriza. Sin embargo, la reunión fue cancelada y aplazada para una fecha posterior, mientras los equipos ministeriales continuaron con las conversaciones en la capital venezolana.
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