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Audio revela otra versión que desmentiría versión de trabajadora de Zara Unicentro que salió descalza
La empleada fue con zapato alto lo cual no es permitido, le prestaron unos tenis de la tienda, cuando acabó se los pidieron y se armó el lío.
Un audio completo de una conversación entre una trabajadora de Zara Unicentro y una de sus superiores reveló una versión distinta sobre el episodio ocurrido en la tienda de Bogotá, después de que la empleada denunciara públicamente que le habían quitado unos zapatos al finalizar su jornada laboral y que tuvo que abandonar el establecimiento descalza.
La nueva grabación aporta elementos sobre el origen de los zapatos que llevaba la trabajadora y las circunstancias en las que le fueron entregados durante su turno.
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Según se escucha en la conversación, el calzado no correspondía a unos zapatos de dotación entregados definitivamente a la empleada, sino a un par que le habría sido facilitado de manera temporal para que pudiera cumplir su jornada.
La controversia comenzó después de que María Alejandra Rojas denunciara que, al terminar su turno en la tienda de Zara ubicada en el centro comercial Unicentro, sus superiores le solicitaron entregar los zapatos que llevaba puestos.
La mujer aseguró que informó que no tenía otro calzado para regresar a su vivienda y posteriormente apareció descalza frente al establecimiento.
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Sin embargo, el audio conocido posteriormente permite escuchar la conversación relacionada con la procedencia del calzado y las razones por las cuales se solicitó su devolución.
De acuerdo con esta versión, las condiciones establecidas para trabajar en el establecimiento contemplaban el uso de calzado deportivo.
La empleada conocía esa disposición a través de su contrato y del reglamento aplicable a su trabajo, pero ese día habría llegado a cumplir su jornada utilizando zapatos de tacón.
Ante esa situación y con el propósito de que pudiera desarrollar su turno, desde la tienda le facilitaron temporalmente un par de zapatos que hacía parte de los productos disponibles en el establecimiento. De esta manera, la trabajadora pudo cambiarse los tacones y continuar con sus funciones durante la jornada.
La conversación conocida ahora establece una diferencia frente a la interpretación inicial que circuló alrededor del caso: según esta versión, los zapatos que posteriormente le solicitaron entregar no constituían una dotación que hubiera pasado a ser propiedad de la trabajadora, sino un artículo prestado para solucionar la situación presentada con el calzado con el que había llegado a trabajar.
Una vez finalizada la jornada, desde el establecimiento le solicitaron devolver el par que le había sido facilitado. En ese momento se produjo la discusión que posteriormente derivó en la denuncia de la empleada.
Según lo conocido en el audio, la trabajadora inicialmente se habría rehusado a entregar el calzado al terminar el turno, mientras desde la tienda se insistía en que debía devolverlo debido a que se trataba de unos zapatos prestados y no de un elemento de su propiedad.
En una conversación sobre el mismo episodio divulgada previamente se escucha a Rojas reconocer precisamente esa condición. “Entonces yo te voy a entregar el calzado porque el calzado no es mío”, manifestó la trabajadora mientras solicitaba que quedara constancia de la petición de devolución.
La discusión terminó con la entrega de los zapatos. Posteriormente, Rojas salió descalza del establecimiento y grabó el contenido que se difundió en redes sociales, en el que denunció que sus superiores le habían solicitado quitarse el calzado y que tuvo que abandonar de esa manera la tienda.
La primera versión de la trabajadora provocó cuestionamientos contra Zara y llamados en redes sociales a investigar lo sucedido. Rojas sostuvo que había explicado que no contaba con otro par para regresar a su vivienda y que, pese a ello, le solicitaron entregar los zapatos.
El audio completo conocido posteriormente introduce así otro elemento en la controversia al establecer, desde la versión de la superior de la trabajadora, que el calzado había sido facilitado únicamente para esa jornada debido a que Rojas se presentó con tacones, pese a las disposiciones sobre el tipo de zapatos que debía utilizar durante el trabajo.
El punto central de las dos versiones se encuentra en la naturaleza del calzado. Mientras la denuncia que se hizo pública inicialmente presentó el episodio como la devolución de unos zapatos utilizados por la trabajadora durante su jornada, la conversación conocida después sostiene que se trataba de un préstamo temporal realizado por la tienda para permitirle trabajar con el tipo de calzado requerido.
El caso había generado repercusión después de que las imágenes de Rojas descalza circularan ampliamente y fueran interpretadas como un episodio en el que una trabajadora había sido despojada de su calzado.
La aparición del audio completo incorpora ahora la explicación de la otra parte sobre lo ocurrido antes de que la empleada abandonara el establecimiento.
La controversia queda así marcada por dos relatos sobre las circunstancias que llevaron a Rojas a salir sin zapatos de la tienda: la trabajadora sostiene que fue obligada a entregarlos pese a advertir que no tenía otro par para regresar a casa, mientras que la versión conocida en el audio señala que los zapatos eran propiedad de la tienda, habían sido prestados únicamente para que pudiera cumplir su jornada y debían ser devueltos al finalizar el turno.
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