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De Samper a De la Espriella: la historia de las segundas vueltas presidenciales en Colombia
El sistema electoral colombiano y sus antecedentes en el país.
La segunda vuelta presidencial llegó a Colombia con la Constitución de 1991 como un mecanismo destinado a fortalecer la legitimidad democrática del presidente.
La regla es sencilla: si ningún candidato obtiene más de la mitad de los votos válidos en la primera vuelta, los dos más votados vuelven a enfrentarse tres semanas después.
Desde entonces, el país ha acudido al balotaje en siete oportunidades: 1994, 1998, 2010, 2014, 2018, 2022 y 2026. Solo Álvaro Uribe Vélez logró evitar ese escenario al ganar en primera vuelta en 2002 y 2006.
A lo largo de más de tres décadas, las segundas vueltas han dejado remontadas históricas, victorias aplastantes y elecciones definidas por márgenes mínimos.
La más reciente incorporó un nuevo capítulo a esa historia: la victoria de Abelardo de la Espriella sobre Iván Cepeda por una diferencia cercana a los 245.000 votos, uno de los resultados más estrechos desde la creación de este mecanismo.
La primera segunda vuelta presidencial se celebró el 19 de junio de 1994. Ernesto Samper, candidato del Partido Liberal, derrotó a Andrés Pastrana con 3.733.366 votos frente a 3.576.781.
La diferencia fue de 156.585 sufragios. En total participaron 7.427.742 ciudadanos, una cifra que representó una participación cercana al 34 % del censo electoral de la época. Fue una elección cerrada que anticipó la polarización que marcaría la política colombiana durante la siguiente década.
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Cuatro años después llegó una de las remontadas más recordadas de la historia electoral colombiana. En la primera vuelta de 1998 había ganado Horacio Serpa, pero Andrés Pastrana logró consolidar alianzas y atraer votantes de otras campañas.
El 21 de junio obtuvo 6.114.752 votos contra 5.658.518 de Serpa. La diferencia fue de 456.234 sufragios. Participaron 12.274.923 ciudadanos y la participación superó el 65 %, la más alta registrada en una segunda vuelta presidencial hasta ese momento.
La siguiente segunda vuelta tardó doce años en llegar. Tras las victorias en primera vuelta de Álvaro Uribe en 2002 y 2006, los colombianos regresaron al balotaje en 2010.
Juan Manuel Santos, candidato de la coalición uribista, derrotó ampliamente a Antanas Mockus. Santos obtuvo más de nueve millones de votos y consiguió la victoria más holgada registrada en una segunda vuelta presidencial colombiana, con una ventaja superior a 5,4 millones de sufragios.
En 2014 se produjo la segunda gran remontada desde la entrada en vigor de la Constitución de 1991. Óscar Iván Zuluaga había ganado la primera vuelta, pero Juan Manuel Santos logró reagrupar apoyos de distintos sectores políticos alrededor del proceso de paz con las Farc.
El presidente en ejercicio terminó imponiéndose en la segunda ronda y obtuvo la reelección, convirtiéndose en uno de los pocos casos en los que el ganador de la primera vuelta no logró conservar la ventaja hasta el final.
La elección de 2018 marcó la llegada del uribismo nuevamente a la Casa de Nariño. Iván Duque derrotó a Gustavo Petro en una segunda vuelta que movilizó a más de 19 millones de votantes y reflejó la creciente fragmentación ideológica del país. Aunque la diferencia superó los dos millones de votos, la campaña dejó en evidencia el fortalecimiento electoral de la izquierda colombiana.
Esa tendencia culminó en 2022 con un hecho histórico. Gustavo Petro se convirtió en el primer presidente de izquierda elegido en Colombia al derrotar a Rodolfo Hernández.
Petro obtuvo 11.292.758 votos, equivalentes al 50,42 %, mientras Hernández alcanzó 10.604.656 sufragios. La diferencia fue de 688.102 votos. Participaron cerca de 22 millones de ciudadanos y la participación alcanzó el 58,17 %, la más alta para una segunda vuelta en casi un cuarto de siglo.
La elección de 2026 volvió a demostrar la capacidad de las segundas vueltas para producir desenlaces impredecibles.
Abelardo de la Espriella, quien había llegado a la segunda ronda con una ventaja reducida sobre Iván Cepeda, logró imponerse finalmente en una de las contiendas más reñidas de la historia reciente.
Con el 99,7 % del preconteo escrutado, la diferencia entre ambos candidatos fue inferior a un punto porcentual y cercana a los 245.000 votos.
Los resultados finales mostraron una elección prácticamente dividida por mitades entre dos proyectos políticos opuestos.
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