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Santa Fe silenció el Monumental: la noche épica en la que eliminó a River Plate de la Copa Sudamericana

Partido de infarto. Las claves de la clasificación de los cardenales.

Santa fe Vs River
Por Agencia Periodismo Investigativo | Jue, 27/08/2026 - 08:55 Créditos: Sumnistrada / Santa fe eliminó a River de la Copa Sudamericana

El estadio Monumental de Buenos Aires estaba preparado para una clasificación de River Plate. Independiente Santa Fe, en cambio, llegó a Argentina con una misión que parecía cuesta arriba: sobrevivir a la presión del equipo local, mantener abierta una serie que había terminado sin goles en Bogotá y encontrar, en algún momento de la noche, la oportunidad para golpear.

Lo que ocurrió este miércoles terminó convertido en una de esas historias que el fútbol colombiano reserva para contadas ocasiones.

Santa Fe empató 1-1 durante los 90 minutos, soportó el dominio argentino y después ganó 8-7 una interminable definición por penales que necesitó 22 cobros y terminó con los dos arqueros frente al punto blanco. Weimar Asprilla, guardameta cardenal, convirtió el lanzamiento definitivo y puso al club bogotano entre los ocho mejores de la Copa Sudamericana 2026.

La historia había comenzado una semana antes en El Campín. Santa Fe y River igualaron 0-0 el 19 de agosto, en un partido en el que el equipo colombiano tuvo oportunidades para tomar ventaja, pero se encontró con Santiago Beltrán.

La serie, cuyo calendario debió ser reorganizado, quedó completamente abierta para la revancha en Buenos Aires. El escenario de la definición aumentaba el tamaño del desafío: el Más Monumental, territorio de River y uno de los estadios más imponentes del continente.

Además, había antecedentes que favorecían a los argentinos. Antes de esta llave, River permanecía invicto ante Santa Fe en ocho enfrentamientos por torneos de la Conmebol, con cuatro victorias y cuatro empates.

También había una historia compartida. River había conquistado la Copa Sudamericana en 2014 y Santa Fe lo había sucedido en 2015, cuando se convirtió en el primer y, hasta ahora, único equipo colombiano campeón del torneo.

Once años después de aquellas consagraciones consecutivas, los dos antiguos campeones quedaron frente a frente por un cupo a los cuartos de final.

Para Santa Fe, además, Buenos Aires guardaba recuerdos de aquella campaña de 2015: durante el camino hacia el título derrotó 1-0 a Independiente como visitante y posteriormente empató 0-0 contra Huracán en Argentina en la final.
River salió a jugar como dueño de casa.

Presionó arriba, recuperó rápido y obligó a Santa Fe a pasar largos periodos cerca de su propia área. Apenas habían transcurrido cuatro minutos cuando Gonzalo Montiel y Ángel Correa construyeron una llegada por la derecha que terminó con Sebastián Driussi buscando la definición.

Suministrada / portero de Independiente Santa Fe, Weibmar Asprilla

 

Era el anuncio de lo que vendría. El conjunto argentino acumuló posesión y remates mientras Santa Fe cerraba espacios, resistía y confiaba buena parte de su supervivencia en Weimar Asprilla.

Ángel Correa insistió. Uno de sus remates golpeó la parte exterior del arco, otro encontró la respuesta de Asprilla y un tercero fue despejado después de una sucesión de rebotes dentro del área.

River movía la pelota alrededor de Santa Fe y buscaba quebrar una estructura defensiva que por momentos parecía estar al límite.

Los números terminarían dimensionando el asedio: antes de conseguir su gol, el conjunto argentino había realizado 21 remates, siete de ellos dirigidos al arco, alcanzaba un 78 % de posesión y acumulaba 2,27 goles esperados.

Santa Fe sobrevivió al primer tiempo. Y esa resistencia comenzó a adquirir valor cuando River consiguió finalmente romper el empate al inicio del complemento.

A los 51 minutos apareció Sebastián Driussi. Gonzalo Montiel envió la pelota y el delantero, que regresaba a la titularidad, consiguió vencer a Asprilla para establecer el 1-0. El Monumental encontró entonces el desahogo que había buscado durante más de una hora de juego entre la ida y la vuelta.

Driussi confirmó además su efectividad en el torneo: había marcado en los tres partidos que disputó en la Sudamericana 2026 y volvía a anotarle a Santa Fe después de haberlo hecho en la Recopa Sudamericana de 2016.

River tenía la clasificación. Santa Fe necesitaba un gol. El partido entró en una etapa en la que cada minuto acercaba al conjunto argentino a los cuartos de final. Pero Santa Fe siguió vivo. No necesitaba dominar la pelota ni igualar las estadísticas de River. Necesitaba una oportunidad. Y llegó.

Cuando faltaban aproximadamente diez minutos para terminar el tiempo reglamentario, un tiro de esquina terminó en una mano de Lucas Martínez Quarta dentro del área.

El árbitro señaló penal. Franco Fagúndez tomó la responsabilidad en el momento de mayor presión de la noche para el equipo colombiano. El uruguayo ejecutó y convirtió el 1-1. Era su cuarto gol con Santa Fe en competiciones de la Conmebol durante 2026 y había marcado en cuatro de sus últimos seis partidos internacionales.

El Monumental cambió de ánimo.
River, que había dominado durante buena parte del encuentro, veía cómo la eliminatoria regresaba al punto de partida.

Santa Fe había soportado el asedio, recibido el gol y encontrado la manera de levantarse. El marcador global quedó 1-1 y los 90 minutos terminaron sin que ninguno pudiera inclinar nuevamente la balanza. Todo quedaría reducido a once metros. Entonces comenzó otro partido.

Una tanda de penales suele condensar una eliminatoria en unos cuantos minutos. Esta vez no ocurrió así. La definición se prolongó hasta convertirse en una batalla de resistencia mental en la que hubo aciertos, errores, atajadas, oportunidades desperdiciadas y nuevas vidas para ambos equipos.

Los primeros lanzamientos avanzaron hasta que Rafael Santos Borré tuvo en sus pies la posibilidad de cerrar la clasificación para River en el quinto cobro.

El delantero colombiano disparó y la pelota golpeó el palo. Santa Fe seguía con vida. Fagúndez, que ya había convertido durante el partido, volvió a marcar desde los once metros y extendió la definición.

A partir de allí, cada penal podía ser el último. Lucas Martínez Quarta falló el sexto lanzamiento de River. Santa Fe tuvo entonces otra posibilidad de terminar la historia, pero Santiago Beltrán apareció para detener el remate de Jhojan Torres.

El arquero argentino se convirtió en protagonista. Fausto Vera y Julián Scarpeta acertaron posteriormente sus cobros y la tanda siguió avanzando.

Suministrada / Tras 22 cobros de penalti, Santa Fe eliminó a River

 

Los guardametas comenzaron a tomar el control de la escena. Asprilla detuvo el disparo de River en el octavo turno y Beltrán respondió evitando el gol de Santa Fe. Nadie podía terminar de ganar. Nadie quería quedar eliminado. La tanda siguió.

Acuña y Meza anotaron para River. Palacios y Mafla hicieron lo mismo para Santa Fe. Uno tras otro, los jugadores de campo pasaron por el punto penal hasta que ocurrió lo que pocas veces sucede: ya no quedaban futbolistas por ejecutar.

Habían pateado los diez jugadores de campo de cada equipo. Faltaban los arqueros.

Santiago Beltrán caminó hacia el punto penal. Tenía apenas 21 años y había sido una de las razones por las cuales River seguía con vida. Había detenido tres cobros durante la definición, convirtiéndose en el primer arquero del club argentino que conseguía semejante registro en una tanda de Libertadores o Sudamericana. Ahora debía hacer algo completamente distinto: marcar. Tomó carrera. Disparó. La pelota se fue por encima del travesaño.

Durante unos segundos, toda la eliminatoria quedó en manos —y esta vez también en los pies— de Weimar Asprilla.
El arquero de Santa Fe había pasado buena parte de la noche evitando goles. Había resistido los remates de River durante el partido y también había respondido en la tanda. Ahora tenía la posibilidad de convertirse él mismo en el autor del gol más importante.

Asprilla acomodó la pelota. Frente a él estaba Beltrán, el mismo arquero que acababa de fallar y que había detenido tres penales. Detrás estaba el arco del Monumental.

Y detrás de aquella escena quedaban más de 90 minutos de resistencia y una definición que ya había consumido 21 lanzamientos. Asprilla ejecutó. Gol.

Santa Fe había eliminado a River Plate. El 8-7 definitivo desató la celebración colombiana y cerró una de las tandas más extensas registradas en la historia de la Copa Sudamericana.

Los 22 lanzamientos igualaron la mayor cantidad de cobros en una definición por penales del torneo, registro que pertenecía al enfrentamiento entre Guaraní y Unión San Felipe de 2010.

La estadística dejó otro dato que ayuda a explicar la relación de Santa Fe con este tipo de noches: el club bogotano ha ganado las cuatro tandas de penales que ha disputado en la historia de la Copa Sudamericana.

Antes de River había eliminado de esta manera a Deportivo Cali en 2011, a Huracán en la final de 2015 y a Millonarios en los octavos de final de 2018.

Once años después de levantar el trofeo continental, volvió a sobrevivir desde el punto penal en Argentina. También quedó la dimensión de lo que Santa Fe había soportado.

River terminó con 31 remates, uno de los cinco registros más altos del club argentino en un partido de competiciones Conmebol desde que Opta recopila esta estadística, en 2013.

El equipo colombiano no ganó la noche desde la posesión ni desde el volumen ofensivo. La ganó resistiendo, aprovechando la oportunidad que encontró y sobreviviendo a una definición en la que varias veces estuvo a un penal de quedar eliminado.

La victoria agregó otro capítulo a la historia internacional de Santa Fe. Fue apenas la tercera ocasión en la que el conjunto cardenal consiguió salir sin derrota de Argentina como visitante en una fase eliminatoria de competiciones Conmebol. Las dos anteriores ocurrieron en 2015, precisamente durante la campaña que terminó con el título de la Copa Sudamericana.

Por eso el último penal tuvo un significado que fue más allá de una clasificación. Santa Fe llegó al Monumental frente a un River que jamás había perdido contra el club bogotano en competiciones Conmebol, resistió una noche en la que recibió 31 remates, quedó abajo en el marcador, encontró el empate a diez minutos del final y atravesó una tanda de 22 ejecuciones hasta terminar dependiendo del hombre que durante todo el partido había protegido su arco.

Weimar Asprilla primero evitó que River terminara la historia. Después caminó hacia el otro arco y la terminó él.
Santa Fe está en los cuartos de final de la Copa Sudamericana 2026 y ahora enfrentará a Vasco da Gama, que aseguró su clasificación después de superar a Olimpia.

El equipo de Pablo Repetto quedó entre los ocho mejores del torneo y volvió a mirar hacia una competición que ocupa un lugar especial en su historia.

La imagen que permanecerá será la del arquero alejándose del punto penal después de convertir. Detrás quedaba el Monumental y una serie que parecía construida para River.

Del otro lado comenzaba la celebración de Santa Fe. Una noche iniciada bajo presión terminó con un arquero colombiano marcando un penal en Buenos Aires. Y con el León rugiendo otra vez en la Copa que alguna vez conquistó.

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