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Muerte de Rachel Apa, joven de 24 años que se desplomó durante el Maratón de Nueva York: causas del deceso
Muerte de Rachel Apa, joven de 24 años que se desplomó durante el Maratón de Nueva York: causas del deceso
Rachel Apa, una deportista estadounidense de 24 años, murió este domingo después de sufrir una emergencia médica mientras participaba en el Maratón de Nueva York, cuando se encontraba a poco más de tres kilómetros de completar los 42,195 kilómetros de la competencia.
La joven se desplomó en Central Park, recibió maniobras de reanimación cardiopulmonar y fue trasladada al hospital Mount Sinai, donde falleció pese a los esfuerzos del personal médico.
La corredora, residente de Lewisberry, Pensilvania, participaba por primera vez en esta competencia y había entrenado durante varios meses para completar el recorrido.
Apa tenía antecedentes deportivos como jugadora universitaria de hockey sobre césped y había decidido correr para recaudar fondos destinados a programas de apoyo a personas con enfermedad de Parkinson, en memoria de su abuelo, fallecido en 2022.
El incidente ocurrió aproximadamente a la 1:40 de la tarde, cuando la participante se encontraba cerca de la milla 24 del recorrido, equivalente a unos 38,6 kilómetros.
De acuerdo con la información suministrada por el Departamento de Policía de Nueva York, los agentes asignados al evento observaron que una mujer de 24 años presentaba una emergencia médica y solicitaron la intervención de los servicios de asistencia.
Una persona que presenciaba la carrera comenzó a practicarle maniobras de reanimación cardiopulmonar antes de la llegada del personal sanitario.
Posteriormente, los equipos médicos del maratón continuaron las maniobras y utilizaron un desfibrilador mientras se coordinaba su traslado a un centro hospitalario.
Apa fue llevada en estado crítico al hospital Mount Sinai, donde los médicos trabajaron durante varias horas para intentar salvarle la vida.
Según relató su padre, Steve Apa, la muerte fue declarada aproximadamente a las 9:40 de la noche, después de más de seis horas de atención hospitalaria.
El padre de la deportista aseguró que los médicos les informaron que su hija había sufrido rabdomiólisis, una afección caracterizada por la destrucción de tejido muscular y la liberación de sustancias al torrente sanguíneo que pueden ocasionar complicaciones graves, entre ellas daño renal y alteraciones metabólicas.
Sin embargo, hasta el 3 de noviembre, la Oficina del Médico Forense Jefe de Nueva York no había establecido oficialmente la causa del fallecimiento y mantenía abierta la investigación correspondiente. Por tanto, la rabdomiólisis corresponde al diagnóstico comunicado por la familia, mientras se conoce la determinación médico-legal definitiva.
La rabdomiólisis puede presentarse como consecuencia de lesiones musculares, determinados medicamentos, enfermedades y esfuerzos físicos intensos.
Según información médica de la Clínica Cleveland, entre sus manifestaciones se encuentran dolor muscular, debilidad, inflamación y cambios en el color de la orina. En los casos graves puede provocar complicaciones que requieren atención hospitalaria.
Horas antes de la emergencia, Rachel Apa había mantenido comunicación con su padre mediante mensajes de texto mientras avanzaba por las calles de Nueva York. Steve Apa seguía la ubicación de su hija desde su vivienda en Pensilvania mediante una aplicación que permitía consultar el progreso de los participantes.
Durante los primeros kilómetros, la joven manifestó sentirse en buenas condiciones físicas. Su padre recordó que, aproximadamente en la milla siete, Rachel le escribió que nunca se había sentido tan bien durante una carrera y atribuyó esa sensación a la preparación alimentaria que había realizado antes de la competencia.
Steve Apa respondió recomendándole moderar el esfuerzo y recordar que se trataba de su primera participación en una maratón. La joven continuó el recorrido, mientras su madre, Michelle Apa, y dos amigas se desplazaban por diferentes puntos de la ciudad para acompañarla.
Alrededor de la milla 14, equivalente a 22,5 kilómetros, Michelle Apa consiguió grabar a su hija mientras corría. En las imágenes, Rachel aparecía sonriendo y saludando a quienes la acompañaban desde un costado del recorrido.
La situación cambió varios kilómetros después. Al llegar a la milla 18, aproximadamente 29 kilómetros de competencia, Rachel comenzó a enviar mensajes en los que expresaba molestias físicas. Su padre recibió inicialmente una manifestación de dolor y posteriormente otros mensajes similares cuando la corredora avanzaba por la milla 19.
Ante esas comunicaciones, Steve Apa volvió a recomendarle que disminuyera la intensidad del esfuerzo. En la milla 20, la joven reiteró que sentía molestias, mientras su padre continuaba enviándole mensajes de ánimo y precaución.
Cuando Rachel se aproximaba a la milla 23, su padre le escribió que lo importante era completar el recorrido y no la velocidad con la que llegara a la meta. La comunicación se interrumpió poco después.
Alrededor de la 1:30 de la tarde, Steve Apa observó que el indicador de ubicación de su hija había dejado de avanzar en la aplicación de seguimiento. Intentó comunicarse nuevamente con ella, pero no obtuvo respuesta.
Michelle Apa y las amigas de Rachel esperaban a la corredora cerca de la milla 25. Al advertir que no llegaba, comenzaron a buscar información sobre su paradero. La madre se desplazó hacia el lugar donde se había registrado su última ubicación y encontró personal de emergencias que le informó que su hija había sido trasladada al hospital.
Uno de los trabajadores de los servicios médicos facilitó el desplazamiento de Michelle Apa al centro asistencial en otra ambulancia. Entretanto, Steve Apa salió de su vivienda en Pensilvania y emprendió el viaje hacia Nueva York.
Entre las personas que presenciaron la emergencia se encontraba Michaela Nicholas, trabajadora social de un hospital, quien observaba el paso de los participantes y les dirigía palabras de ánimo.
Nicholas relató que había alentado a Rachel cuando pasó frente a ella y que, aproximadamente 15 metros después, la joven se desplomó sobre el recorrido. Mientras otras personas realizaban maniobras de reanimación, permaneció junto a la corredora, le sostuvo la mano y trató de acompañarla hasta la llegada del personal especializado.
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