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Juan Guillermo Cuadrado volvió 17 años después: debut, capitanía, sangre y silbidos en su estreno con Millonarios
Así fue la actuación del futbolista frente a su antiguo club con la camiseta de Los Embajadores.
Diecisiete años después de marcharse del fútbol colombiano para construir una carrera en Europa, Juan Guillermo Cuadrado volvió a disputar un partido oficial en el país.
El regreso tuvo una coincidencia que convirtió su debut con Millonarios en una noche cargada de historia: ocurrió en el estadio Atanasio Girardot, frente al Independiente Medellín, el equipo con el que comenzó su carrera profesional y desde el cual partió hacia Europa en 2009.
La noche del martes 29 quedó marcada como el inicio de la etapa de Cuadrado con Millonarios. No fue un estreno discreto. Alberto Gamero lo puso desde el comienzo y le entregó la cinta de capitán.
El futbolista de 38 años apareció en la formación titular con el número 7 y asumió desde el primer minuto un papel de liderazgo en un encuentro que terminó empatado 2-2 y que estuvo acompañado por un ambiente adverso para el antioqueño desde las tribunas.
La escena tenía elementos que difícilmente podían haberse planeado. Cuadrado estaba otra vez en el Atanasio Girardot, el escenario donde comenzó a hacerse visible como futbolista profesional, pero esta vez estaba del otro lado. Vestía la camiseta de Millonarios y enfrentaba al Medellín.
Habían transcurrido más de 17 años desde su última aparición en el fútbol profesional colombiano. Su anterior partido en el país había sido precisamente con el DIM, el 17 de mayo de 2009, frente a Once Caldas. Poco después inició un recorrido internacional que lo llevó por Udinese, Lecce, Fiorentina, Chelsea, Juventus, Inter de Milán, Atalanta y Pisa.
Su historia europea comenzó en 2009. Con el paso de los años se convirtió en uno de los colombianos con mayor recorrido en el fútbol italiano, particularmente durante su etapa en Juventus.
Allí ganó cinco títulos de la Serie A, cuatro Copas de Italia y dos Supercopas italianas. También fue campeón de la Premier League y de la Copa de la Liga con Chelsea.
Paralelamente construyó una extensa trayectoria con la selección Colombia, con la que participó en los mundiales de Brasil 2014 y Rusia 2018.
El regreso al país había comenzado semanas antes, cuando Millonarios anunció su contratación. Posteriormente fue presentado ante los aficionados en El Campín, acompañado por Willington Ortiz, uno de los referentes históricos del conjunto bogotano. Cuadrado recibió entonces la camiseta número 7.
Sin embargo, su estreno competitivo tuvo que esperar. El cuerpo técnico manejó sus cargas y su adaptación física, y el jugador no estuvo en el compromiso anterior frente a Atlético Nacional.
Por eso, cuando Millonarios confirmó su convocatoria para viajar a Medellín, la posibilidad del debut tomó fuerza. La expectativa aumentó cuando se conoció la formación titular: Cuadrado no solamente jugaría desde el comienzo, sino que saldría como capitán.
El recibimiento en el Atanasio estuvo lejos de ser afectuoso. Cada contacto de Cuadrado con el balón fue acompañado por silbidos provenientes de sectores de la tribuna.
Una pancarta instalada entre los aficionados del Medellín contenía un mensaje contra el futbolista por haber regresado al país para jugar con Millonarios y no con el club antioqueño.
El rechazo estaba relacionado con las conversaciones que existieron alrededor de un posible regreso al DIM y que finalmente no terminaron en un acuerdo.
Antes de que comenzara el partido también hubo espacio para los reencuentros. Cuadrado saludó a Luis Amaranto Perea, técnico del Medellín, y a Jackson Martínez, otro de los futbolistas colombianos con quienes compartió una época de la selección nacional. Después llegó el momento de competir.
Desde los primeros minutos quedó claro que el Medellín no le concedería espacios. A los cinco minutos, Cuadrado ya había recibido varias entradas de jugadores locales. Millonarios buscó utilizarlo principalmente por el sector derecho, donde intentó asociarse, recibir abierto y avanzar hacia zonas interiores.
El antioqueño respondió buscando el balón y participando en la circulación ofensiva de su nuevo equipo.
El Medellín comenzó presionando. A los diez minutos obligó al arquero Javier Burrai a intervenir y durante el tramo inicial intentó aprovechar el impulso de su público. Millonarios resistió y gradualmente empezó a encontrar espacios.
A los 20 minutos llegó una de las primeras aproximaciones visitantes, con un remate de Francisco Chaverra que exigió al arquero del conjunto antioqueño. Cinco minutos después se produjo la apertura del marcador.
Daniel Ruiz ejecutó un centro, Stiven Barreiro ganó en el juego aéreo y la pelota terminó desviándose en Luis Fernando Escorcia antes de ingresar. Millonarios se puso 0-1.
Cuadrado continuó buscando participación. A los 32 minutos protagonizó una de sus acciones más visibles de la noche.
Encontró espacio fuera del área y sacó un remate de media distancia que pasó cerca del arco del Medellín. Era su primera aproximación directa al gol vestido con la camiseta de Millonarios.
El partido aumentó de ritmo. Medellín adelantó líneas y encontró el empate a los 39 minutos. Tras una acción de pelota quieta, Hayen Palacios ganó por arriba y consiguió el 1-1. El Atanasio volvió a entrar en el partido, pero Millonarios respondió antes del descanso.
Leonardo Castro, otro jugador con pasado en el Medellín, recibió una pelota en ataque y definió para superar al arquero local. Inicialmente la jugada quedó bajo revisión por una posible posición adelantada. El VAR intervino y finalmente validó la anotación.
Millonarios volvió a ponerse adelante y se marchó al entretiempo ganando 1-2.
Para Cuadrado, los primeros 45 minutos representaron algo más que el regreso formal al fútbol colombiano.
Había soportado el ritmo del partido, recibido faltas, participado en el circuito ofensivo y asumido responsabilidades con la cinta de capitán.
Su actuación también permitía observar el proceso de adaptación de un jugador que llegaba después de varios meses sin competencia oficial. Su último partido antes de regresar al país había sido con Pisa frente a Lazio, el 23 de mayo de 2026.
La segunda parte comenzó con Medellín buscando rápidamente el empate. Lo consiguió a los 53 minutos. Nivaldo Erazo, quien había ingresado al partido, encontró espacio dentro del área y conectó un remate de primera para establecer el 2-2. El encuentro volvía a comenzar cuando faltaba más de media hora.
Para entonces Cuadrado empezaba a acercarse al límite de minutos previsto para su estreno. Gamero había optado por utilizarlo desde el inicio, pero sin llevarlo todavía a disputar un partido completo.
La imagen que terminó acompañando su debut llegó poco antes de abandonar el terreno. Cuadrado sufrió un choque que le produjo un corte en la zona de la ceja izquierda.
La sangre apareció en su rostro y terminó manchando parte de la camiseta blanca que Millonarios utilizó esa noche. No se trató de una lesión de gravedad, pero la escena terminó resumiendo la intensidad de su primer partido de regreso al país.
Alrededor del minuto 58 llegó el cambio.
Cuadrado salió junto con Daniel Ruiz. David Mackalister Silva y Andrey Estupiñán ingresaron al terreno. Antes de marcharse, Cuadrado entregó la cinta de capitán a Mackalister. Desde las tribunas volvieron los silbidos mientras caminaba hacia el banco con el corte en el rostro y la camiseta manchada de sangre.
Habían sido cerca de 60 minutos. No hubo gol ni asistencia registrada a su nombre, pero sí participación constante, un remate que estuvo cerca de convertirse en anotación, asociaciones por la banda, faltas recibidas y presencia en la construcción ofensiva de Millonarios.
Su debut también estuvo condicionado por el contexto: jugar como visitante, hacerlo contra el equipo donde inició su carrera y enfrentar el rechazo de una parte de la afición local.
Después de su salida, Medellín y Millonarios continuaron buscando el tercer gol. El ritmo comenzó a disminuir después de los 70 minutos, aunque ambos conjuntos dispusieron de aproximaciones. Ninguno consiguió modificar nuevamente el marcador y, después de cuatro minutos de adición, el árbitro señaló el final.
El 2-2 dejó a Millonarios con 21 puntos y al Medellín con 20, según el balance posterior del encuentro. Para el conjunto bogotano significó sumar como visitante en uno de los escenarios de mayor exigencia del campeonato. Para Cuadrado, el resultado quedó en segundo plano frente al significado de volver a competir oficialmente en Colombia.
Habían pasado más de 17 años desde aquella etapa inicial con el Medellín. En medio quedaron cientos de partidos en Europa, títulos en Inglaterra e Italia, Champions League, mundiales, eliminatorias y más de una década con la selección Colombia.
Su carrera lo llevó desde Necoclí y Medellín hasta Florencia, Londres, Turín, Milán, Bérgamo y Pisa antes de cerrar el círculo y regresar al fútbol colombiano.
El destino quiso que el primer capítulo de esa nueva etapa se escribiera precisamente donde había comenzado buena parte de la anterior.
Cuadrado salió del Atanasio sin goles, con un empate, la cinta de capitán entregada a Mackalister Silva y una herida en la ceja. También salió habiendo completado algo que llevaba 17 años pendiente: volver a jugar oficialmente en una cancha colombiana.
Esta vez no lo hizo vestido con los colores del Medellín. Lo hizo como jugador y capitán de Millonarios.
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