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Colombia cayó 1-0 ante Paraguay: flojo partido de los colombianos que ponen a técnico Lorenzo en el ojo del huracán
Preocupación por el juego del equipo. Pobre presentación del equipo.
La pelota pasó en algunos pasajes de la noche por los pies de Colombia, pero nunca encontró el camino que realmente importaba. En el Sports Illustrated Stadium de Nueva Jersey, la Selección tuvo posesión, intentó instalarse en terreno paraguayo y buscó respuestas entre varios de los futbolistas llamados a protagonizar el nuevo ciclo, pero terminó derrotada 1-0 por un Paraguay que necesitó menos para conseguir más.
Hugo Adrián Benítez marcó el único gol del encuentro en el segundo tiempo y convirtió en derrota una jornada en la que el equipo de Néstor Lorenzo acumuló aproximaciones sin traducirlas en el marcador.
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Era un partido amistoso, pero estaba lejos de ser un encuentro sin consecuencias deportivas. Colombia atraviesa el comienzo de una etapa distinta después del Mundial de 2026.
La ausencia de varios nombres que marcaron los años anteriores convirtió esta fecha FIFA en un laboratorio para Lorenzo, obligado a mirar alternativas, modificar estructuras y comenzar a determinar cuáles futbolistas pueden asumir responsabilidades en el camino que conduce hacia 2030.
La convocatoria incluyó caras nuevas y se produjo sin jugadores como James Rodríguez, Juan Fernando Quintero, Camilo Vargas, Jefferson Lerma y Luis Díaz.
El técnico colombiano llevó esa búsqueda directamente a la formación inicial. Aldair Quintana ocupó el arco; Édier Ocampo, Davinson Sánchez, Jhon Lucumí, Kevin Andrade y Álvaro Angulo integraron una estructura defensiva con posibilidades de transformación según el momento del partido; Richard Ríos y Gustavo Puerta aparecieron en el mediocampo, mientras Yáser Asprilla, Jhon Arias y Luis Suárez asumieron las principales responsabilidades ofensivas. Davinson Sánchez portó la cinta de capitán.
Al frente estaba un Paraguay que también comenzó a mover sus piezas después de la Copa del Mundo, pero conservó futbolistas con recorrido internacional.
Gustavo Alfaro dispuso a Orlando Gill en el arco y construyó su formación con Juan José Cáceres, Gustavo Gómez, Omar Alderete y Junior Alonso; Andrés Cubas y Diego Gómez estuvieron en la zona media, acompañados por hombres como Miguel Almirón y Julio Enciso, mientras Hugo Cuenca y Hugo Adrián Benítez formaron parte de la propuesta ofensiva.
Desde el comienzo quedó planteada una disputa entre dos maneras diferentes de administrar el partido. Colombia intentó hacerse dueña de la pelota y Paraguay aceptó durante varios pasajes jugar sin ella.
El conjunto de Lorenzo procuró avanzar mediante circulación desde el fondo, participación de Richard Ríos y Gustavo Puerta y movimientos de Asprilla y Arias para encontrar espacios alrededor del área. Pero tener el balón no significó dominar el marcador.
Colombia fue acumulando pases, desplazamientos y aproximaciones sin conseguir transformar esa circulación en situaciones suficientemente claras. Paraguay redujo espacios, disputó los duelos y esperó su momento. La diferencia entre posesión y profundidad comenzó a convertirse en uno de los rasgos de la noche.
La primera mitad terminó sin goles. El 0-0 después de los primeros 45 minutos reflejó un partido en el que Colombia había intentado asumir la iniciativa, aunque todavía no encontraba la acción capaz de romper el dispositivo defensivo paraguayo.
El árbitro Pierre-Luc Lauzière envió a los equipos al descanso después de cinco minutos de adición Lorenzo decidió intervenir inmediatamente.
Para comenzar el segundo tiempo ingresaron Kevin Viveros y Jáminton Campaz en reemplazo de Luis Suárez y Álvaro Angulo. Dos modificaciones desde el reinicio mostraban que el entrenador colombiano buscaba otra dinámica ofensiva y, al mismo tiempo, continuaba utilizando el amistoso para observar variantes dentro de una plantilla en transformación.
Pero fue Paraguay el que encontró el golpe. A los 56 minutos apareció Hugo Adrián Benítez. El delantero paraguayo consiguió el tanto que quebró la igualdad y puso a Colombia frente a un escenario que ya no admitía únicamente administrar la posesión: había que perseguir el resultado.
El atacante había sido una de las novedades de Gustavo Alfaro para esta ventana internacional y recibió la oportunidad de comenzar como titular ante Colombia.
El 0-1 alteró el sentido del partido.
Paraguay ya tenía lo que buscaba y podía administrar espacios y tiempo. Colombia, en cambio, quedó obligada a acelerar.
La pelota continuó siendo mayoritariamente colombiana, pero la defensa paraguaya sostuvo su ventaja. El conjunto nacional terminó con alrededor del 58 % de posesión y produjo 12 remates frente a cinco de Paraguay.
Sin embargo, apenas dos disparos colombianos terminaron dirigidos al arco, exactamente la misma cantidad que consiguió su rival. Allí apareció una de las explicaciones estadísticas del resultado: Colombia produjo más volumen ofensivo, pero no mayor eficacia.
La diferencia también apareció en la circulación. Colombia completó cerca del 90 % de sus pases y terminó con más de 500 entregas, mientras Paraguay se mantuvo por debajo de esas cifras. Los números confirmaron que el equipo de Lorenzo dispuso más de la pelota. El marcador confirmó que eso no fue suficiente.
Lorenzo siguió moviendo el banco.
A los 71 minutos entraron Samuel Velásquez y Matías Orozco por Jhon Lucumí y Richard Ríos. Más adelante, Daniel Muñoz reemplazó a Édier Ocampo y Jhon Solís ingresó por Gustavo Puerta. Cerca del final, Camilo Durán sustituyó a Jhon Arias.
El amistoso terminó convertido también en un escenario de observación para varios futbolistas que buscan espacio dentro de la reconstrucción de la Selección.
Paraguay también administró sus recursos. Gustavo Alfaro retiró a Hugo Benítez después de que el delantero hubiera cumplido con la tarea decisiva de la noche e introdujo nuevas piezas para sostener el resultado.
La selección paraguaya acumuló 18 faltas y realizó 27 entradas durante el encuentro, frente a 14 de Colombia, cifras que muestran la intensidad con la que disputó la recuperación y cortó varios intentos colombianos.
Los minutos finales tuvieron a Colombia empujando y a Paraguay defendiendo una ventaja mínima que, con el paso del tiempo, adquirió dimensiones definitivas. Cada recuperación paraguaya consumía segundos; cada nueva elaboración colombiana se enfrentaba al mismo problema que había acompañado al equipo durante buena parte de la noche: llegar hasta las inmediaciones del área no garantizaba encontrar el último pase ni el remate que cambiara el partido.
El pitazo final dejó la imagen de dos selecciones que están recorriendo procesos posteriores al Mundial de 2026, aunque con resultados diferentes en Nueva Jersey.
Paraguay había llegado a este compromiso después de derrotar 2-0 a Bolivia y volvió a obtener una victoria en Estados Unidos. Alfaro, que extendió su vínculo con la selección paraguaya hasta 2030, también ha comenzado a incorporar futbolistas nuevos mientras conserva una estructura integrada por jugadores como Gustavo Gómez, Junior Alonso, Almirón y Enciso.
Para Colombia, la derrota dejó un marcador incómodo dentro de una etapa en la que el resultado comparte espacio con otra necesidad: construir la Selección que deberá afrontar los próximos años x
La Federación Colombiana de Fútbol había presentado el encuentro precisamente como el segundo compromiso de esta fecha FIFA. El antecedente inmediato entre ambas selecciones había terminado 2-2 el 25 de marzo de 2025 en el estadio Metropolitano de Barranquilla.
Antes de aquel empate, Colombia había derrotado 2-1 a Paraguay en la Copa América de 2024 y también había ganado 1-0 en Asunción durante las eliminatorias mundialistas.
Esta vez la historia fue diferente. Paraguay marcó una vez y protegió ese gol hasta el final. Colombia remató más, tuvo más posesión y completó más pases, pero se marchó sin anotar.
En un partido que debía servir para probar nombres, estructuras y sociedades, el equipo encontró minutos para varios integrantes de la nueva generación, aunque no encontró el gol.
El resultado quedó escrito de manera sencilla: Colombia 0, Paraguay 1.
Detrás de ese marcador quedó una noche bastante más compleja.
Una Selección que comienza a desprenderse de referentes de su ciclo anterior intenta construir nuevas sociedades, definir jerarquías y descubrir quiénes asumirán las responsabilidades que quedaron disponibles.
En Nueva Jersey hubo jugadores nuevos, modificaciones, posesión y búsqueda. Faltó lo que determina los partidos: convertir. Paraguay lo hizo una vez.
Y esa vez bastó.
Mucho por trabajar por el técnico de Colombia Néstor Lorenzo que no encuentra un buen funcionamiento del equipo.
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