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Lío sobre ruedas: Auto Stok solicita conciliación y reclama más de $130.000 millones a Renault Sofasa y RCI
El concesionario pide reconocer agencia comercial y cesantía tras terminación del contrato con la multinacional francesa.
Durante casi medio siglo, el concesionario Auto Stok se convirtió en el referente de miles de familias en Bogotá para cumplir un sueño: tener un vehículo propio nuevo o usado.
Fue el mismo sueño que cumplió Alirio Alarcón. Un joven de Tutazá, Boyacá, quien tras llegar de su pueblo, ingresó al Sena se graduó como mecánico y años después obtuvo su grado como ingeniero mecánico en la Universidad Distrital.
Dedicación que trasladó a su trabajo en Autonal donde se convirtió en uno de los mejores mecánicos. Como buen emprendedor no se quedó allí y decidió formar su propio negocio. Era 1982 y lo llamó Auto Stok.
Primero vendió carros usados. Luego logró ser representante de la marca Renault. Siguió creciendo hasta lograr en las décadas siguientes tener el concesionario en varías sedes. En Morato, Madelena, Felicidad, entre otros, lugares.
Sin embargo, Auto Stock, cerró sus puertas casi intempestivamente. Esto tras más de 45 años de relación comercial, por ello acudió a la Superintendencia de Sociedades para solicitar una conciliación extrajudicial contra Renault Sofasa S.A.S. y RCI Colombia S.A.
El pleito
Ello al considerar que una serie de decisiones contractuales, comerciales y financieras —entre ellas la imposición de metas de compra que derivaron en sobreinventarios, restricciones crediticias, exigencias de capitalización por $22.000 millones y la negativa a prorrogar el contrato de concesión— deterioraron de forma progresiva su situación financiera y la llevaron a un proceso de reorganización empresarial.
En ese contexto, la compañía pide que se reconozca que la relación operó en la práctica como una agencia comercial, el pago de la cesantía comercial por la terminación unilateral del vínculo y la declaratoria de prácticas restrictivas de la competencia y actos de competencia desleal, con reclamaciones económicas que superan los $130.000 millones.
Auto Stok expuso una secuencia de hechos contractuales, financieros y operativos que, según la compañía, derivaron en la terminación de su contrato de concesión y en su ingreso a un proceso de reorganización empresarial.
De acuerdo con el documento donde se solicita la conciliación, Auto Stok mantuvo desde 1998 la condición de concesionario autorizado de Renault Sofasa, en virtud de contratos que fueron renovados de manera sucesiva y sin interrupciones durante más de cuatro décadas.
Esta relación comercial se sostuvo bajo la figura de concesión, con renovaciones automáticas al vencimiento de cada periodo contractual, lo que, según la empresa, evidenciaba una voluntad constante de continuidad entre las partes.
El vínculo más reciente se formalizó el 27 de enero de 2021, cuando ambas sociedades suscribieron un nuevo contrato de concesión comercial.
En dicho acuerdo se otorgó a Auto Stok un derecho temporal y no exclusivo para adquirir, comercializar y prestar servicios de posventa sobre vehículos nuevos y usados, repuestos, partes y accesorios de la marca Renault, dejando expresamente establecido que no existía relación de subordinación ni de representación entre las partes.
El contrato definió como objeto principal la compra de vehículos y repuestos por cuenta y riesgo del concesionario para su posterior venta al público, la celebración de contratos de compraventa autónomos materializados en facturas conforme al Código de Comercio, y la prestación de servicios de posventa, garantía, mantenimiento y reparación en los puntos autorizados.
También incluyó obligaciones relacionadas con el respeto y mantenimiento de la marca, así como adecuaciones físicas en vitrinas y talleres.
La extensión
La vigencia inicial del contrato se extendió del 1 de enero al 31 de diciembre de 2021, con posibilidad de prorrogarse automáticamente hasta por tres periodos consecutivos de un año, salvo manifestación expresa en contrario.
El acuerdo no contempló exclusividad, por lo que Renault Sofasa conservó la facultad de contratar con otros concesionarios o realizar ventas directas, bajo el compromiso de respetar la normativa sobre competencia desleal y prácticas restrictivas del mercado.
Dentro de la ejecución contractual, Renault Sofasa suministró a Auto Stok una aplicación tecnológica de su propiedad, a través de la cual el concesionario debía registrar diariamente las operaciones de repuestos, mantenimiento y servicios de posventa.
Mediante esa misma plataforma, la marca recibía reportes financieros mensuales para verificar el cumplimiento de presupuestos y metas previamente fijadas como obligatorias.
El contrato también impuso a Auto Stok la obligación de mantener niveles adecuados de capitalización, ya fuera mediante aportes directos o a través del acceso efectivo a líneas de crédito suficientes.
A su vez, Renault Sofasa se comprometió a suministrar productos bajo condiciones comerciales estandarizadas y a realizar sus mejores esfuerzos para facilitar el acceso del concesionario a un “Plan Mayor” de financiación en condiciones competitivas.
La cláusula 11.4 facultó a la marca para abstenerse de prorrogar el contrato en caso de incumplimientos graves o persistentes, o si la situación financiera del concesionario ponía en riesgo la imagen y operación de la marca.
Según la solicitud, el contrato se ejecutó y prorrogó conforme a lo pactado. Sin embargo, durante la segunda prórroga, correspondiente al año 2022, Renault Sofasa informó a Auto Stok la suspensión de la facturación a partir del 25 de marzo, argumentando una presunta falta de capitalización.
Auto Stok respondió señalando que había cumplido con un plan de recapitalización validado por la propia marca y advirtió que la suspensión unilateral afectaba gravemente su operación.
Solicitud de reactivación
En ese contexto, solicitó la reactivación de la facturación, la continuidad de los procesos de capitalización y la autorización para seguir con las obras de la vitrina Madelena.
Durante ese mismo periodo, Auto Stok manifestó la necesidad de ajustar sus áreas operativas, en especial en las sedes de Madelena y La Felicidad, debido al deterioro financiero derivado de la caída en las ventas y de las obligaciones asociadas al cumplimiento de metas comerciales impuestas por la marca.
A partir del primer semestre de 2023, la empresa sostiene que Renault Sofasa incrementó de manera significativa las exigencias de compra de unidades por encima de los volúmenes inicialmente proyectados.
Esta situación habría generado un aumento sustancial de inventarios y una mayor utilización del cupo de crédito otorgado por RCI, con impactos directos en el endeudamiento y en el flujo de caja del concesionario.
Entre febrero y agosto de 2023 se evidenció, según la empresa, un crecimiento progresivo del inventario de vehículos nuevos, acompañado de un incremento en las obligaciones financieras, solicitudes de ampliación de cupo crediticio y la necesidad recurrente de obtener recursos para atender compromisos operativos.
Para el segundo semestre de ese año, el sobrestock acumulado produjo rotaciones superiores a 90 y 120 días, afectando la liquidez de la compañía y derivando en retrasos en pagos tributarios, a proveedores y en gastos operativos esenciales, situación que fue objeto de seguimiento por parte de la Junta Directiva.
Entre septiembre y diciembre de 2023, los problemas de flujo de caja persistieron y se agravaron como consecuencia del sobreinventario exigido, del aumento del endeudamiento —especialmente frente a RCI— y de la contracción general del mercado automotor.
Auto Stok sostiene que las metas de compra impuestas, desalineadas con la realidad del mercado, deterioraron de forma progresiva su situación financiera, configurando el núcleo del conflicto que motiva la solicitud de conciliación.
Durante la tercera prórroga contractual, entre enero y julio de 2024, Auto Stok solicitó en varias oportunidades autorización para cerrar los puntos de atención Calle 100 y Restrepo, ante la imposibilidad de continuar operándolos.
Capitalización
Posteriormente, el 27 de agosto de 2024, Renault Sofasa comunicó un bajo desempeño frente a los indicadores comerciales del año y exigió una capitalización urgente por 22.000 millones de pesos, advirtiendo que su incumplimiento podría derivar en la no renovación del contrato y sugiriendo la venta de puntos como Morato y Madelena.
Auto Stok respondió el 2 de septiembre indicando que, conforme a sus análisis financieros, la capitalización exigida no era necesaria y propuso alternativas como la venta de activos, acuerdos tributarios y un mayor plazo para reevaluar indicadores financieros.
El 19 de septiembre presentó un plan de acción integral que incluía capitalización parcial, reestructuración financiera, cierre de sedes no rentables, un periodo de “stand still” de 90 días y la solicitud de prórroga del contrato por un año con evaluaciones periódicas.
Dos semanas después, el 30 de septiembre de 2024, Renault Sofasa convocó a una reunión para analizar la eventual prórroga, condicionándola al desempeño comercial, cumplimiento contractual y estándares de satisfacción del cliente.
Sin embargo, el 8 de noviembre Auto Stok presentó una propuesta actualizada para 2025, en la que advirtió que decisiones comerciales y financieras de Sofasa y RCI habían contribuido a niveles excesivos de inventario y restricciones de crédito, situación que incidió en su ingreso al proceso de reorganización empresarial bajo la Ley 1116.
El 18 de noviembre de 2024, Renault Sofasa rechazó el plan y negó la prórroga, argumentando falta de garantías de estabilidad financiera y reiterando que la capitalización solicitada no había sido ejecutada.
En consecuencia, notificó la terminación del contrato a partir del 31 de diciembre de 2024, decisión ratificada el 3 de diciembre. Con ello, se dio por finalizada una relación comercial de más de 45 años.
Auto Stok también expuso que, entre seis y siete meses antes de la terminación, sus direcciones dejaron de aparecer en la página web oficial de Sofasa, siendo reemplazadas por enlaces a otros concesionarios, lo que afectó su visibilidad ante los clientes.
Además, dejó constancia de que antes de la decisión de no prorrogar el contrato no existían antecedentes de crisis severas ni llamados de atención relevantes por parte de la marca.
En relación con RCI, la solicitud detalla que esta entidad forma parte del Grupo Renault y actúa como financiera preferente de la red desde 2015.
Aunque formalmente se afirma que los concesionarios pueden acudir a otras entidades, Auto Stok sostiene que en la práctica ello resulta inviable, pues operar con financieras distintas implicaría pagos de contado, mayores costos logísticos y pérdida de beneficios operativos.
Restricciones
Durante 2023 y 2024, Auto Stok enfrentó restricciones de cupo, exigencias de pagos de contado, limitaciones para registrar matrículas y restricciones en la adquisición de repuestos.
Incluso, al solicitar una ampliación de crédito por 6.000 millones de pesos, se le exigieron nuevas garantías que incrementaron su endeudamiento.
En uno de los episodios más críticos, RCI impuso temporalmente la obligación de transferir el doble del valor de los pedidos de repuestos, destinando el excedente al abono de deuda, medida que afectó de forma inmediata la caja de la empresa y derivó en una auditoría por parte de Sofasa.
Finalmente, el 30 de septiembre de 2024, Auto Stok solicitó ante la Superintendencia de Sociedades su admisión al proceso de reorganización empresarial, debido a la desaceleración del sector, los elevados niveles de inventario financiados con altos costos crediticios y los incumplimientos en pagos a acreedores financieros y a la DIAN.
Mediante Auto del 31 de octubre de 2024, la Superintendencia admitió a la compañía al proceso de reorganización, cerrando un ciclo marcado por la ruptura de una de las relaciones comerciales más antiguas dentro de la red de concesionarios Renault en Colombia.
En la solicitud, Auto Stok pidió que la audiencia de conciliación sirva para lograr un acuerdo integral con Renault Sofasa y RCI, orientado a resolver extrajudicialmente las diferencias surgidas por la ejecución, las prórrogas y la terminación del contrato suscrito el 27 de enero de 2021, así como por las decisiones comerciales y financieras adoptadas durante la relación entre las partes.
Como pretensiones principales, Auto Stok solicitó que Renault Sofasa reconozca que, pese a que el documento se denomina “Contrato de Concesión Renault 2021”, en la práctica habría operado como un contrato de agencia comercial(artículo 1317 del Código de Comercio).
Con base en esa recalificación, pidió que se pague la cesantía comercial prevista en el artículo 1324 del Código de Comercio por la terminación unilateral de la relación, suma estimada en $2.843.362.960.
Adicionalmente, dentro de esas pretensiones principales, Auto Stok planteó que tanto Renault Sofasa como RCI habrían incurrido en prácticas comerciales restrictivas y en actos de competencia desleal, y que esas conductas les habrían causado perjuicios que cuantificó en $127.169.691.552, asociados —según la solicitud— a la afectación de su operación, su posición competitiva y su estabilidad económica.
Como pretensiones subsidiarias, la compañía solicitó que se declare que Renault Sofasa incumplió el contrato al imponer cargas financieras, operativas y comerciales no pactadas, contrariando el equilibrio contractual y la buena fe; y que la terminación habría sido abusiva, desproporcionada y violatoria de la Ley 1116 de 2006.
Esto al fundarse en la reorganización empresarial y en condiciones de presión financiera atribuidas a decisiones de Renault y RCI.
También pidió que se declare la ineficacia de cualquier cláusula que permita terminar el contrato por la admisión de Auto Stok al proceso de reorganización, y que se declare que la terminación fue injustificada y contraria a los artículos 870, 871 y 1603 del Código de Comercio, con la consecuente condena al pago de daños.
El próximo 12 de febrero las partes están citadas a audiencia de conciliación en la Superintendencia de Sociedades que será el juez en el caso. Públicamente Sofasa no se ha pronunciado sobre el asunto. El pleito tasado inicialmente en cuantía cercana a los $130.000 está vivo. Muchos no olvidan que el concesionario le sirvió a cientos familias para cumplir el sueño de tener carro propio, entretanto, el otrora mecánico Alirio Alarcón lucha para recuperar algo de lo que forjó con un esfuerzo de décadas.
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