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Juez niega libertad humanitaria a Miguel Rodríguez Orejuela pese a grave demencia y episodios psicóticos
Exjefe del Cartel de Cali, de la mafia a la locura. Su historia.
Un juez federal de Estados Unidos negó la solicitud de libertad compasiva presentada por Miguel Rodríguez Orejuela, exjefe del cartel de Cali, pese al delicado estado neurológico y psiquiátrico descrito por sus abogados en una extensa moción judicial radicada ante la Corte del Distrito Sur de Florida.
La defensa del narcotraficante colombiano, de 82 años, pidió que su condena de 30 años fuera reducida al tiempo ya cumplido, alegando que el antiguo capo padece “demencia vascular avanzada”, episodios psicóticos, daño cerebral irreversible y un deterioro cognitivo severo que le impide comprender la realidad.
El documento judicial de 13 páginas, presentado el 14 de abril de 2026 dentro del caso 1:03-cr-20774-WPD, describió un panorama clínico extremo que, según los abogados, convierte su permanencia en prisión en una medida “innecesaria e inhumana”.
La defensa sostuvo que Rodríguez Orejuela “es fundamental y fisiológicamente distinto del hombre sentenciado en 2006” y afirmó que ya no conserva las capacidades mentales que alguna vez le permitieron dirigir una de las organizaciones narcotraficantes más poderosas de América Latina.
“Ya no posee la función ejecutiva necesaria para manejar sus actividades diarias y carece de la agudeza mental requerida para representar una amenaza continua para la comunidad”, señala la moción.
Los abogados describieron que el exjefe mafioso perdió la noción del tiempo y el espacio y vive episodios permanentes de desorientación.
“Prepara cenas familiares que ocurrieron hace décadas y cree que se está escondiendo de las autoridades en las montañas de Colombia mientras está sentado en una celda de prisión en Texas”, expuso la defensa.

Uno de los apartes más impactantes del documento indica que Rodríguez Orejuela se despierta durante la madrugada creyendo que está en Colombia.
“Frecuentemente despierta a sus compañeros de celda a las 3:00 de la mañana exigiendo un taxi a Bogotá”, afirmaron los abogados tras citar evaluaciones médicas y neurológicas.
La defensa alegó daño cerebral irreversible
La solicitud de libertad humanitaria se sustentó en exámenes médicos realizados durante 2025, incluidos estudios neurológicos y tomografías practicadas fuera del penal.
Según la defensa, una tomografía efectuada el 26 de agosto de 2025 en el Scenic Mountain Medical Center confirmó “un antiguo infarto lacunar en el tálamo izquierdo” y “leucoencefalomalacia periventricular”, lesiones asociadas con deterioro progresivo de la materia blanca cerebral.
Los abogados explicaron que el tálamo “es el centro crítico de retransmisión del cerebro” y que las lesiones detectadas afectan memoria, orientación y funciones ejecutivas.
Además, señalaron que el daño cerebral “seguirá acelerándose” debido a cambios isquémicos permanentes detectados en el cerebro del excapo.
Delirios paranoides y colapso neuropsiquiátrico
La defensa también aseguró que Rodríguez Orejuela presenta episodios paranoides severos y síntomas compatibles con colapso neuropsiquiátrico.
Según registros psicológicos citados por sus abogados, el colombiano cree que otros presos intentan envenenar su comida.
“La mente que una vez dirigió un imperio internacional ha sido reemplazada por una mente que no puede resolver el rompecabezas básico de su propia existencia”, sostuvo el escrito.
Una evaluación psicológica practicada el 4 de noviembre de 2025 por personal de la Oficina Federal de Prisiones indicó que el exjefe del cartel obtuvo apenas “50 por ciento” en una prueba mini mental.
Fue descrito por funcionarios penitenciarios como “confundido y desorientado, incapaz de recordar quién era o dónde estaba”.
“Estas no son las señales de una condición controlada; son los signos distintivos de un hombre en colapso neuropsiquiátrico”, insistió la defensa.
La defensa acusó negligencia médica de la prisión
El documento también cuestionó duramente el manejo médico que habría recibido Rodríguez Orejuela dentro del sistema penitenciario estadounidense. Los abogados afirmaron que desde julio de 2025 existían advertencias formales sobre “deterioro cognitivo significativo”, pero la prisión demoró durante más de un mes la realización de exámenes cerebrales esenciales.
Incluso señalaron que una resonancia magnética permaneció pendiente de aprobación durante varios meses.
“La respuesta de la institución a un hombre que estaba perdiendo la mente fue ordenar exámenes de sangre que ya sabían estaban dentro de parámetros normales”, denunció la defensa.
Otro de los cuestionamientos centrales fue que parte de las evaluaciones cognitivas se practicaron en inglés, idioma que, según los abogados, Rodríguez Orejuela “no habla ni entiende”.
“La dependencia de observaciones superficiales hechas por personal que no habla el idioma primario del paciente es médicamente indefendible y legalmente insuficiente”, agregó la solicitud.
“Ya no representa peligro”
Uno de los argumentos centrales de la defensa fue que Miguel Rodríguez Orejuela perdió completamente la capacidad mental para dirigir estructuras criminales.
“El peligro que representa un antiguo líder criminal reside en su capacidad ejecutiva: la agudeza mental necesaria para planear, coordinar y manipular desde prisión.
La demencia vascular y la enfermedad arterioesclerótica destruyeron precisamente esas capacidades”, afirmaron sus abogados.
“Ya no es el ‘jugador de ajedrez’; es un hombre que no puede resolver el rompecabezas básico de su rutina diaria”, agrega la moción.
La defensa sostuvo incluso que cualquier amenaza atribuida al exjefe mafioso “es el fantasma de un hombre que ya no existe”.
Comparación con la muerte de Gilberto Rodríguez Orejuela
El documento recordó que en 2020 la justicia estadounidense negó una petición similar presentada por Gilberto Rodríguez Orejuela, hermano de Miguel y también exlíder del cartel de Cali.
Gilberto murió en prisión en 2022.
“Negar esta solicitud sería virtualmente garantizar un segundo ataúd regresando a Colombia”, advirtió la defensa.
Los abogados afirmaron que Miguel “ahora se encuentra donde una vez estuvo su hermano, pero con un historial médico significativamente más grave”.
La familia propuso un plan de atención en Cali
La moción judicial reveló que la familia de Rodríguez Orejuela había organizado un plan integral de cuidado geriátrico en Colombia.
Según el documento, el exnarcotraficante aceptaría su “autodeportación inmediata” a Cali y renunciaría a cualquier recurso migratorio ante las autoridades estadounidenses.
La defensa indicó que su esposa, Martha Lucía Echeverry, asumiría el rol de cuidadora principal en un apartamento acondicionado en Cali, mientras otros familiares financiarían la atención médica especializada.
“Ellos no están pidiendo que sea un ‘hombre libre’ en el sentido tradicional; están pidiendo el derecho de cuidar a un familiar moribundo y asegurarse de que no regrese a casa en un ataúd como ocurrió con su hermano”, señalaron los abogados.
“Su cuerpo está fallando y su mente se ha ido”
En el cierre del documento, la defensa insistió en que mantener encarcelado al exjefe del cartel de Cali ya no cumple ningún propósito penal legítimo.
“Continuar encarcelando a un hombre de 82 años con demencia no sirve a ningún propósito social”, sostiene la moción. “Miguel Rodríguez Orejuela tiene 82 años. Su cuerpo está fallando y su mente se ha ido”, concluye el escrito judicial.
Pese a los argumentos expuestos por la defensa sobre su severo deterioro mental y sus episodios psicóticos dentro de prisión, el juez federal decidió rechazar la solicitud de libertad humanitaria del exjefe del cartel de Cali, quien continuará recluido bajo custodia federal en Estados Unidos.
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