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Alex Saab: del anonimato empresarial en Barranquilla a la extradición que sacude al chavismo, su historia
Reseña del colombiano que fue extraditado de nuevo a Estados Unidos por sus vínculos con Nicolás Maduro.
Durante años, Alex Saab caminó entre las sombras del poder venezolano como un hombre casi invisible para la opinión pública, pero absolutamente imprescindible para Nicolás Maduro.
Era el empresario que aparecía cuando el régimen necesitaba sortear sanciones internacionales, conseguir alimentos, mover dinero, crear sociedades en paraísos fiscales o abrir rutas comerciales clandestinas mientras Venezuela atravesaba una de las peores crisis económicas de su historia.
Este sábado, después de meses de rumores, operaciones secretas y negociaciones silenciosas, el Gobierno venezolano confirmó su entrega a Estados Unidos, un hecho que vuelve a colocar en el centro del tablero político y judicial al hombre que durante años fue considerado el principal testaferro del chavismo.
Sus primeros pasos oscuros
La historia de Saab comenzó lejos de los despachos presidenciales de Miraflores.
Nació en Barranquilla el 21 de diciembre de 1971 y durante décadas fue visto como un comerciante más de la Costa Caribe colombiana.
Sus primeros negocios estuvieron relacionados con exportaciones y pequeñas actividades manufactureras. Nada parecía anticipar que terminaría convertido en una figura clave de la geopolítica latinoamericana, investigado por agencias federales estadounidenses y protegido personalmente por Nicolás Maduro.
El salto ocurrió con la expansión de los negocios entre Colombia y Venezuela durante los gobiernos de Hugo Chávez y posteriormente de Maduro. Saab entendió antes que muchos empresarios cómo funcionaba el nuevo poder venezolano: contratos estatales multimillonarios, controles cambiarios opacos, importaciones urgentes y un aparato estatal dispuesto a entregar recursos a operadores leales.
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Su nombre empezó a aparecer vinculado a convenios de construcción de viviendas y luego a complejas redes comerciales relacionadas con alimentos subsidiados para el programa CLAP, creado por el chavismo en medio del desabastecimiento.
Mientras millones de venezolanos hacían filas interminables para conseguir comida, Saab construía una fortuna gigantesca.
Investigaciones periodísticas y judiciales lo señalaron de inflar contratos, crear empresas fachada y mover cientos de millones de dólares a través de estructuras financieras internacionales.
La acusación
Estados Unidos lo acusó formalmente de participar en un esquema de lavado de activos por al menos 350 millones de dólares provenientes de contratos irregulares con el gobierno venezolano.
Pero Saab no era simplemente un empresario enriquecido. Para Washington se convirtió en una pieza estratégica del entramado financiero de Maduro.
Diversos reportes oficiales y filtraciones judiciales sostuvieron que operaba como intermediario del chavismo para evadir sanciones económicas, movilizar oro venezolano, abrir rutas comerciales con aliados como Irán y garantizar importaciones en medio del aislamiento internacional.
Con el tiempo, su relación con Maduro dejó de ser un rumor para convertirse en una alianza pública. El régimen venezolano incluso terminó nombrándolo diplomático y luego ministro de Industria.
Primera detención
El episodio que convirtió a Saab en noticia mundial ocurrió el 12 de junio de 2020. Su avión privado aterrizó en Cabo Verde para repostar combustible durante un viaje entre Venezuela e Irán. Allí fue detenido por orden internacional de Estados Unidos. Washington lo reclamaba por lavado de dinero y corrupción.
Comenzó entonces una batalla diplomática feroz. Maduro reaccionó como si hubieran capturado a un alto funcionario de Estado. Caracas llenó las calles con campañas exigiendo su liberación, levantó murales con su rostro y lo presentó como víctima de una persecución política internacional.
Durante más de un año, Saab permaneció detenido en Cabo Verde mientras sus abogados intentaban impedir la extradición. Alegaban inmunidad diplomática y denunciaban violaciones al derecho internacional. Sin embargo, los tribunales caboverdianos avalaron finalmente la solicitud estadounidense. En octubre de 2021 fue extraditado a Miami.
La llegada de Saab a Estados Unidos provocó una crisis política inmediata. El gobierno de Maduro suspendió negociaciones con la oposición venezolana y denunció una agresión internacional. Para Washington, en cambio, la captura representaba la posibilidad de acceder al hombre que conocía buena parte de los secretos financieros del chavismo.
Sin embargo, el expediente tomó un giro inesperado. Documentos judiciales revelaron que Saab había colaborado parcialmente con agencias estadounidenses, incluida la DEA, antes de su captura en Cabo Verde. Según los registros conocidos, había entregado información sobre sobornos y operaciones financieras vinculadas al gobierno venezolano.
El perdón
Pese a ello, en diciembre de 2023 la administración de Joe Biden decidió otorgarle un perdón presidencial dentro de un intercambio de prisioneros con Venezuela. Saab regresó triunfante a Caracas.
El chavismo lo recibió como héroe político y Maduro volvió a incorporarlo al círculo de poder. Incluso ocupó el Ministerio de Industria y Producción Nacional entre 2024 y enero de 2026.
Pero la caída del régimen de Maduro a comienzos de 2026 cambió completamente el panorama. La captura del exmandatario venezolano por fuerzas estadounidenses y el ascenso temporal de Delcy Rodríguez alteraron los equilibrios internos del chavismo. Saab dejó de ser intocable.
En febrero comenzaron a circular versiones sobre una nueva captura realizada en Caracas en una operación conjunta entre organismos venezolanos y agencias estadounidenses.
Durante semanas nadie confirmó oficialmente su paradero. Sus abogados negaban la información mientras medios internacionales aseguraban que estaba retenido por inteligencia venezolana.
Nueva caída
Este sábado finalmente llegó la confirmación. El gobierno venezolano anunció su deportación hacia Estados Unidos alegando que enfrentaba múltiples investigaciones criminales.
La decisión representa un vuelco histórico en la relación entre Saab y el aparato chavista. El hombre que alguna vez fue protegido personalmente por Maduro terminó entregado por las mismas estructuras políticas que antes exigían su libertad.
Ahora comienza quizás la etapa más delicada de toda esta historia. Para las autoridades estadounidenses, Saab no es solamente un acusado por lavado de dinero.
Es también un potencial testigo privilegiado capaz de explicar cómo operaron durante años las finanzas ocultas del chavismo, cómo se movieron recursos internacionales bajo sanciones y qué funcionarios participaron en presuntas redes de corrupción.
La posibilidad de que coopere con fiscales estadounidenses genera nerviosismo dentro de sectores del antiguo poder venezolano.
Saab conoció contratos, sociedades, intermediarios y mecanismos financieros que durante años permanecieron ocultos. Su eventual colaboración podría comprometer a figuras políticas, empresarios y operadores internacionales vinculados con el chavismo.
Detrás de la imagen del empresario elegante, de los vuelos privados y de las fotografías junto a Maduro, siempre existió una pregunta que aún persigue a investigadores y fiscales: cuánto dinero movió realmente Alex Saab y hasta dónde llegaba su influencia dentro del poder venezolano.
La nueva extradición abre una etapa que podría redefinir buena parte de la historia reciente del chavismo y de las investigaciones internacionales sobre corrupción en América Latina.
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