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Colegios Gimnasio Campestre y Marymount se fusionan: razones y así funcionarán ahora
Detalles de la sorpresiva decisión oficializada en las últimas horas.
Directivos de los tradiciones colegios Gimnasio Campestre y Marymount del norte de Bogotá anunciaron sorpresivamente su fusión en las últimas horas.
El anuncio fue oficializado mediante el siguiente comunicado expedido para la comunidad educativa:
“Nos dirigimos a ustedes para compartir una decisión de enorme trascendencia, fruto de un camino largo, riguroso y profundamente reflexionado, que marca un hito en la historia de nuestros colegios y en el futuro de nuestros estudiantes.
Después de un proceso serio, responsable y cuidadosamente orientado por los principios que han definido la identidad y el quehacer del Gimnasio Campestre y del Colegio Marymount, el Consejo Directivo de la Fundación Gimnasio Campestre y la Junta de Directores de la Fundación Nuevo Marymount han decidido unir sus proyectos formativos en una sola fundación y un solo colegia.
De esta decisión nace el Gimnasio Marymount Campestre, una institución nueva que integra lo mejor del ambas tradiciones con una mirada clara y comprometida hacia el futuro para la educación de hombres y mujeres con un modelo único e innovador.
Esta integración surge de una convicción compartida y profundamente arraigada: los propósitos formativos que han dado sentido a nuestros colegios no solo son compatibles, sino complementarios.
Estamos convencidos de que unir esfuerzos, experiencias y visiones es hoy la forma más coherente y responsable de responder al encargo que nos confiaron nuestros fundadores.
Integramos en un nuevo proyecto educativo que honra nuestros raíces es, sin duda, la mejor manera de mantener vivo y vigente el legado de Alfonso Casas Morales, de las Hermanas del Sagrado Corazón de María y de todas las personas que, a lo largo de los años, han continuado su obra en el Gimnasio Campestre y en el Colegio Marymount.
La unión que hay anunciamos va mucho más allá de una integración administrativa.
Representa la oportunidad de articular una visión educativa renovada, capaz de actualizar nuestra trayectoria histórico para responder con la fuerza de nuestra identidad a los desafíos del mundo contemporánea El Gimnasio Marymount Campestre pondrá al servicio de la comunidad su amplia experiencia en la educación de hombres y mujeres, con un énfasis decidido en la formación integral: el reconocimiento de la dignidad humana, el servicio como propósito de vida, el desarrollo del carácter y la participación activa de los Gimnasianos Marymount en la vida de su colegio y de Colombia, desde una perspectiva abierto, critica y verdaderamente global.
Conscientes de la magnitud de este paso, el proceso de integración ha sido diseñado con extremo cuidado por los órganos de gobierno de ambas fundaciones durante el último año, bajo el liderazgo de nuestros expertos en educación y con el acompañamiento de reconocidas fumas con amplia experiencia en la estructuración de operaciones de esta envergadura.
Este proceso ha sido pensado desde la educación y diseñado para acompañar de manera cercana y responsable a los estudiantes y sus familias a lo largo de todo su desarrollo, garantizando que las tradiciones, fortolezas y aprendizajes de los dos colegios fundadores se integren plenamente en el nuevo proyecto.
Con este propósito, la integración se realizará de forma gradual a lo largo de los próximos tres años académicos, comenzando en agosto de 2026.
Durante el primer año, correspondiente al periodo académico 2026-2027, no se presentará ningún cambio en la operación de los dos colegios: cada ung continuará funcionando con total normalidad, al tiempo que se avanzaron, con rigor y detalle, en el diseño de las etapas posteriores.
De acuerdo con el programa establecido, la integración iniciará gradualmente a partir del periodo 2027 - 2028 y se completará en agosto de 2029, momento en el cual contaremos con un solo colegio plenamente integrado.
Para asegurar la adecuada conducción de este proceso, la Dirección General del Gimnasio Marymount Campestre estará a cargo del Dr. Juan Antonio Casas Pardo, quien conoce en profundidad a los dos colegios fundadores y ha trabajado con dedicación exclusiva durante más del un año en el diseño y desarrollo de esta integración.
Mientras los colegios continúen operando de manera separada, cada uno mantendrá a su respectivo rector, así como a sus equipos directivos y docentes, de modo que la Dirección General coordinará tanto el proceso de integración como la operación armónica de ambas instituciones.
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Sabemos que una decisión de esta naturaleza despierta preguntas e inquietudes. Por esta razón, hemos preparado un documento de preguntas y respuestas que se adjunta a esta comunicación, en el cual encontraran información detallada sobre el proceso de integración, sus motivaciones y su estructura. Allí también encontrarán el enlace a un formulario mediante el cual podrán hacemos llegar aquellas preguntas que no hayan sido resueltas, así como sus comentarios y aportes.
En los meses siguientes compartiremos información detallada sobre cada fase del proceso, manteniendo una comunicación transparente, constante y oportuna con todos los miembros de la comunidad.
Queremos que este camino se recorra con claridad, confianza y sentido de
corresponsabilidad.
Agradecemos profundamente su apoyo y su disposición para construir juntos esta nueva etapa del Gimnasio Marymount Campestre: una institución que honra con respeto y fidelidad la tradición de los dos colegios, y que proyecta al futuro, con esperanza y responsabilidad, los ideas y los sueños de sus fundadores, familias y estudiantes”.
Contexto y cierre de colegios
La fusión de los dos colegios se da en el contexto de otro fenómeno educativo: el cierre de 35 colegios privados durante el último año con una tendencia que, en seis años, ha dejado más de 400 instituciones educativas fuera de operación en la capital.
Y es que la desaparición progresiva de colegios privados en Bogotá se ha convertido en uno de los indicadores más claros de la reconfiguración que atraviesa el sistema educativo urbano.
De acuerdo con cifras oficiales del Sistema Nacional de Información de la Educación Básica y Media (Sineb), el número de instituciones privadas activas pasó de 1.570 en 2022 a 1.457 en 2024, y para 2025 la cifra descendió a 1.317, tras el cierre de al menos 35 planteles adicionales durante el último año.
El comportamiento no es aislado ni reciente. En un periodo de seis años, más de 400 colegios privados han salido del sistema educativo bogotano. El fenómeno refleja un ajuste estructural impulsado por factores demográficos, económicos y sociales que afectan directamente la sostenibilidad de este tipo de instituciones, especialmente aquellas de tamaño pequeño y mediano.
Uno de los indicadores más contundentes es la reducción sostenida en el número de estudiantes matriculados. En 2017, los colegios privados de Bogotá alcanzaron su pico histórico de matrícula, con cerca de 536.000 estudiantes.
A partir de ese momento, la tendencia fue descendente. Para 2020, la cifra se ubicó en 503.512 alumnos y, tras el impacto de la pandemia, la caída se aceleró: en 2024, la matrícula se redujo a aproximadamente 431.238 estudiantes, lo que representa una pérdida cercana a 105.000 alumnos en menos de cinco años, detalló el diario capitalino.
Este descenso no solo afecta los ingresos de las instituciones, sino que compromete su viabilidad financiera. La estructura de costos del sector educativo privado —marcada por nóminas, arriendos, servicios, mantenimiento e inversiones pedagógicas— depende en gran medida del volumen de estudiantes.
Cuando las matrículas caen de forma sostenida, los márgenes se estrechan hasta hacer inviable la operación.
A esta situación se suma un factor demográfico de largo aliento: la disminución en el número de nacimientos en la ciudad.
Las estadísticas del DANE muestran que Bogotá pasó de registrar más de 102.000 nacimientos anuales a cerca de 56.500 en menos de una década.
Esta reducción tiene un impacto directo en la demanda futura de cupos escolares, especialmente en los niveles de preescolar y básica primaria, que son la base del sistema educativo privado.
Expertos advierten que el efecto de la caída demográfica no es inmediato, sino acumulativo. Menos nacimientos hoy implican menos estudiantes mañana, lo que prolonga y profundiza la crisis de matrícula.
Aunque la reducción poblacional es un fenómeno global, en Bogotá se combina con otros elementos que agravan la situación del sector privado.
Uno de ellos es el desplazamiento de estudiantes hacia el sistema oficial. Durante los años de la pandemia y el confinamiento, muchas familias enfrentaron una pérdida significativa de ingresos, lo que las llevó a trasladar a sus hijos de colegios privados a instituciones públicas por razones económicas.
Esta migración, que inicialmente se interpretó como temporal, terminó consolidándose en muchos casos, afectando de manera permanente la base de estudiantes del sector privado.
Además, el aumento autorizado en los costos educativos no ha logrado compensar el desequilibrio financiero. Para 2026, el Ministerio de Educación permitió un incremento máximo del 7 % en matrículas y pensiones.
Sin embargo, representantes del sector advierten que este ajuste resulta insuficiente frente al aumento real de los costos operativos, en especial los salariales.
El incremento del salario mínimo, sumado a las cargas prestacionales y al ajuste de otros insumos, ha desbordado la capacidad de absorción financiera de muchos colegios.
Desde el gremio de la educación privada se describe un panorama desalentador. La Asociación Nacional de Educación Privada (ANEP) ha alertado que la suma de menor demanda, presión de costos y escaso margen de maniobra tarifaria está llevando a un punto de quiebre a numerosas instituciones, particularmente a jardines infantiles y colegios que atienden a familias de estratos medios.
A ello se añade una preocupación estructural: la rigidez del modelo económico del sector. Mientras los ingresos crecen de forma limitada y regulada, los costos avanzan a un ritmo superior, generando un desequilibrio financiero que se vuelve insostenible.
En algunos casos, los gastos operativos superan ampliamente los ingresos autorizados, haciendo imposible mantener la calidad educativa, la estabilidad laboral del personal docente y la continuidad del servicio.
Las cifras nacionales refuerzan el diagnóstico. En 2023, se reportó el cierre de 769 establecimientos educativos en todo el país, una señal de que el problema trasciende a Bogotá, aunque en la capital se manifiesta con especial intensidad debido a su peso demográfico y educativo.
Para los analistas del sector, la crisis de los colegios privados no responde a una única causa ni admite soluciones simples. Se trata de un fenómeno multicausal en el que convergen cambios demográficos profundos, transformaciones económicas, decisiones regulatorias y nuevas dinámicas sociales.
La reducción de nacimientos, la migración hacia la educación oficial y el aumento sostenido de los costos han configurado un escenario que obliga a replantear el modelo de sostenibilidad del sector.
En este contexto, el cierre de colegios ya no se percibe como una excepción, sino como parte de un proceso de ajuste que continúa avanzando. Mientras no se modifiquen las condiciones estructurales que afectan la demanda y los costos, expertos advierten que la tendencia podría mantenerse en los próximos años, con impactos directos sobre la oferta educativa, el empleo docente y la diversidad del sistema escolar en la ciudad.
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