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Parque Lleras de Medellín se queda sin turistas: ventas caen hasta un 90 % y cierran negocios
Razones de la difícil situación de los comerciantes del sector.
El Parque Lleras, uno de los principales sectores de entretenimiento y gastronomía de Medellín, enfrenta una crisis comercial marcada por el cierre de establecimientos, la disminución de visitantes y pérdidas en las ventas que, según algunos empresarios, alcanzan hasta el 90 %. Comerciantes y representantes gremiales advierten que los costos de funcionamiento, los elevados arriendos y los operativos de las autoridades están afectando la continuidad de los negocios.
Según reportó El Colombiano, la situación se refleja en la cantidad de inmuebles desocupados y establecimientos que anuncian su venta o arrendamiento. En algunas cuadras, cerca de la mitad de los locales están disponibles, mientras otros permanecen cerrados y presentan signos de deterioro.
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La Asociación de Bares de Colombia (Asobares) reportó una reducción en el número de establecimientos afiliados en el sector. De 24 negocios que integraban el gremio en esta zona, actualmente permanecen siete.
La disminución de la actividad económica coincide con una menor presencia de turistas nacionales y extranjeros, quienes durante años impulsaron el funcionamiento de restaurantes, bares, discotecas, comercios y servicios asociados al turismo.
Alba Callejas, empleada de una lavandería y cafetería ubicada en el sector, aseguró que los ingresos diarios del establecimiento pasaron de un millón de pesos a aproximadamente 300.000 pesos. La reducción equivale al 70 % de las ventas que registraba el negocio hace algunos meses.
La caída de los ingresos también tuvo consecuencias laborales. El establecimiento, que anteriormente contaba con cuatro trabajadores, redujo su personal a una sola persona.
La crisis afecta igualmente a los comerciantes que llevan décadas en el lugar. Sara García, propietaria de un establecimiento de artesanías con 20 años de funcionamiento en el Parque Lleras, manifestó que sus ventas disminuyeron hasta un 80 % durante los últimos cuatro años.
La comerciante relaciona esta situación con la reducción del turismo, los problemas de inseguridad y la presencia de trabajadoras sexuales, factores que, según su percepción, han alejado a familias y visitantes que anteriormente recorrían el sector.
Los problemas comerciales se presentan mientras la Alcaldía de Medellín mantiene una estrategia de intervención para enfrentar las actividades ilegales y recuperar el espacio público.
Desde marzo de 2024, la Administración distrital desarrolla el denominado “Plan Lleras”, con participación de la Policía, el Ejército y Migración Colombia, mediante procedimientos de vigilancia, inspección y control.
La estrategia fue implementada en medio de las denuncias por explotación sexual de menores de edad y otras actividades delictivas asociadas a esta zona turística.
Una de las situaciones que motivó la intervención de las autoridades ocurrió en marzo de 2024, cuando un ciudadano estadounidense fue encontrado en un hotel acompañado de dos niñas de 12 y 13 años.
Tras conocerse el caso, el alcalde Federico Gutiérrez ordenó suspender temporalmente la demanda o solicitud de servicios sexuales y actividades relacionadas, así como su promoción y publicidad en el espacio público del sector.
De acuerdo con las cifras presentadas por la Administración distrital para sustentar las medidas, en 2021 se registraron 298 víctimas de explotación sexual infantil en la zona; en 2022, 197, y en 2023, 240.
Aunque los empresarios respaldan las actuaciones contra la explotación sexual y otras conductas ilegales, algunos consideran que la intensidad de los procedimientos está perjudicando a establecimientos que cumplen las normas.
Juan Pablo Valenzuela, director de Asobares, afirmó que las inspecciones pueden prolongarse durante varias horas y que, en determinadas ocasiones, participan hasta 25 policías.
“He visto operativos con 25 policías. Se quedan en el negocio dos, tres horas, piden la misma carpeta de papeles de los ocho días anteriores”, señaló.
El dirigente gremial sostuvo que estas intervenciones generan incomodidad entre los clientes y afectan la actividad de empresarios que llevan años funcionando en el sector.
Valenzuela también identificó la reducción del número de visitantes como una de las principales razones de los cierres comerciales. Según explicó, varios establecimientos dejaron de operar porque sus ingresos ya no permiten cubrir los gastos necesarios para mantenerlos abiertos.
Uno de los empresarios afectados es Sebastián Londoño, socio del bar Rooftop, que funciona en el Parque Lleras desde hace más de una década.
Londoño aseguró que las ventas de su establecimiento disminuyeron entre el 85 % y el 90 % y que durante los últimos cuatro a seis meses ha enfrentado dificultades económicas que amenazan la continuidad del negocio.
El comerciante atribuye parte de esta situación a los operativos de inspección y a las molestias que, según afirma, experimentan los clientes durante las intervenciones.
También manifestó que su establecimiento ha recibido 35 visitas de los bomberos, además de inspecciones sanitarias y otros controles. Pese a ello, decidió realizar inversiones para adecuar el local y reducir la propagación del ruido hacia el exterior.
El empresario sostiene que ha cumplido las exigencias de las autoridades y cuestiona que los procedimientos continúen afectando el funcionamiento del establecimiento.
Los elevados costos de arrendamiento constituyen otra de las dificultades señaladas por los comerciantes del Parque Lleras y del sector vecino de Provenza.
Juanita Cogollo, representante de la Corporación Provenza, advirtió que algunos propietarios cobran hasta 42 millones de pesos mensuales por el alquiler de establecimientos comerciales.
Según la dirigente, estos valores representan una carga económica para negocios que deben asumir simultáneamente gastos de personal, servicios, funcionamiento y mantenimiento.
Cogollo cuestionó las condiciones de algunos contratos de arrendamiento y sostuvo que una parte importante de los ingresos de los establecimientos termina destinada al pago de los inmuebles.
En Provenza, los comerciantes han impulsado medidas de control para impedir la presencia de actividades relacionadas con la prostitución y mantener condiciones de seguridad en las vías de acceso.
La representante gremial también expresó preocupación por el trato que, según testimonios conocidos por ella, reciben algunos visitantes extranjeros durante los controles migratorios y policiales.
Como ejemplo, relató el caso de un ciudadano español que acostumbraba viajar a Medellín con su esposa y sus dos hijas, pero que decidió no regresar después de experimentar procedimientos de inspección que consideró excesivos.
La situación económica de los establecimientos del Parque Lleras también coincide con las dificultades que enfrentan restaurantes y bares en otros sectores de Medellín y Antioquia.
María José Bernal Gaviria, directora de Fenalco Antioquia, explicó que los empresarios del sector gastronómico y del entretenimiento están soportando incrementos en sus costos laborales y una disminución del consumo.
De acuerdo con la dirigente, factores como el aumento del salario mínimo, los recargos nocturnos y la reducción de la jornada laboral han elevado en más del 30 % los costos de funcionamiento de este tipo de establecimientos.
Bernal señaló que las dificultades también se presentan en Laureles, El Poblado y centros comerciales, donde propietarios de restaurantes han manifestado preocupación por la reducción de sus ingresos.
La representante de Fenalco advirtió que algunos establecimientos consideran cerrar sus puertas después de diciembre debido a las dificultades para cubrir los costos operativos.
Asimismo, planteó la necesidad de mantener las acciones contra el crimen organizado sin generar una percepción negativa generalizada sobre los visitantes extranjeros.
Entre las propuestas mencionadas por los representantes comerciales figura promover la llegada de nuevos establecimientos a los inmuebles desocupados y desarrollar iniciativas que permitan recuperar la actividad gastronómica y turística.
El deterioro comercial del Parque Lleras contrasta con las intervenciones de mantenimiento y recuperación del espacio público adelantadas por la Administración distrital, que han mejorado las condiciones físicas de algunos sectores del parque.
Sin embargo, los propietarios de establecimientos insisten en que la recuperación del entorno debe acompañarse de medidas que permitan sostener la actividad económica y atraer nuevamente a los visitantes.
Los comerciantes y dirigentes gremiales consultados coinciden en respaldar los controles destinados a combatir la explotación sexual, el narcotráfico y otras actividades ilegales, pero solicitan que las inspecciones no afecten indiscriminadamente a los negocios que cumplen los requisitos legales.
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