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Muerte de subteniente en estación de Policía en Providencia: chats, videos y denuncias de acoso salen a la luz

Pormenores del caso de Jenyfer Marciales en entredicho institucional.

Subteniente Jenyfer Alexandra Marciales Londoño
Por Agencia Periodismo Investigativo | Lun, 04/05/2026 - 10:38 Créditos: Subteniente Jenyfer Alexandra Marciales Londoño. Tomada de Policía Nacional

La muerte de la subteniente Jenyfer Alexandra Marciales Londoño, comandante de la estación de Policía de Providencia, abrió un nuevo capítulo de cuestionamientos sobre el manejo interno de denuncias por acoso dentro de la institución.

El caso, ocurrido en circunstancias aún no esclarecidas, está acompañado de un conjunto de evidencias que incluyen videos, audios, mensajes y anotaciones oficiales elaboradas por la propia oficial antes de su fallecimiento.

De acuerdo con la información conocida, la subteniente había dejado constancia escrita de episodios reiterados de hostigamiento atribuidos a un superior jerárquico, un teniente que se desempeñaba como comandante de distrito en San Andrés.

Las denuncias, consignadas en registros institucionales y comunicaciones privadas, describen un patrón de comportamientos que se habrían prolongado durante varios días sin que, según los familiares, se adoptaran medidas efectivas.

Uno de los episodios más detallados ocurrió el lunes 16 de marzo de 2026, hacia las 7:30 de la noche, en el sector de Aguadulce, frente a las instalaciones donde funciona la estación de Policía de Providencia y Santa Catalina, reubicada tras el paso del huracán Iota.

En ese lugar, la subteniente dejó constancia de que fue objeto de expresiones ofensivas, gritos y descalificaciones en presencia de turistas y del personal bajo su mando.

Según el reporte, el oficial señalado no solo la increpó en público, sino que también adoptó una actitud que ella describió como desafiante, lo que, en su relato, afectó su autoridad frente a la comunidad y la tropa.

Las evidencias recopiladas por la familia incluyen conversaciones en las que la subteniente relataba situaciones que, según su versión, trascendían el ámbito laboral.

En uno de los mensajes enviados a sus allegados, aseguró que su superior insistía en buscarla incluso durante sus periodos de descanso. “No me dejó en paz ni en el supuesto descanso porque me mandaba tocar la puerta de la habitación, pitaba desde el vehículo abajo para llamarme”, escribió.

Además de los chats, la oficial dejó registros audiovisuales y audios que, según su entorno cercano, documentan episodios de presión y actuaciones internas en su contra.

En otro de los reportes consignados, indicó que, tras un incidente, el superior le ofreció disculpas, pero posteriormente intervino en decisiones relacionadas con sus permisos y funciones, retirándole las llaves de su oficina y participando en la elaboración de anotaciones negativas en su hoja de seguimiento.

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En esa misma anotación, la subteniente afirmó haber escuchado a personal subalterno redactar informes que, a su juicio, buscaban desvirtuar su desempeño.

Estas acciones, según las constancias, se habrían desarrollado dentro de la misma estación policial.

Pese a que las denuncias fueron puestas en conocimiento de instancias superiores, los familiares sostienen que no hubo respuestas oportunas ni medidas de protección.

La situación, según su relato, se prolongó hasta el desenlace ocurrido en la estación donde la oficial ejercía como comandante.

Tras conocerse la muerte, surgieron versiones preliminares que apuntaban a un posible suicidio. Sin embargo, la familia rechazó de manera enfática esa hipótesis y cuestionó que se hubiera mencionado sin un sustento técnico.

De acuerdo con su denuncia, un capellán se comunicó con allegados para informar el fallecimiento y plantear esa posibilidad sin que existieran, en ese momento, conclusiones oficiales.

El caso se encuentra en etapa inicial de investigación y se espera que las autoridades judiciales y disciplinarias determinen las circunstancias exactas de la muerte, así como el alcance de las denuncias previas.

Este episodio se suma a otros antecedentes dentro de la institución relacionados con conductas de acoso laboral y abuso de autoridad.

En distintos casos, la Procuraduría General de la Nación ha sancionado a oficiales por utilizar su posición jerárquica para someter a subalternos a tratos degradantes o a condiciones laborales irregulares, reconociendo que este tipo de comportamientos vulnera derechos fundamentales y afecta la dignidad de las víctimas.

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