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Guerra entre Eln y disidencias en el Catatumbo deja 500 desplazados
En solo cinco días de 2026, los enfrentamientos armados reactivaron una grave crisis humanitaria en el Catatumbo, un año después del peor pico de violencia en dos décadas.
La crisis humanitaria en el Catatumbo volvió a agravarse por los enfrentamientos entre los grupos terroristas Eln y el frente 33 de las disidencias de las Farc. Entre el 29 de diciembre y el 2 de enero, al menos 500 personas fueron desplazadas, mientras que más de 6.000 quedaron en riesgo de confinamiento, según un reporte de la organización Vivamos Humanos.
El informe advierte que la violencia contra la población civil se ha intensificado, especialmente en territorios bajo control del Eln que han sido objeto de ataques por parte del frente 33. Este recrudecimiento se presenta un año después de que la región viviera la peor crisis humanitaria de los últimos 20 años por la confrontación entre estos mismos grupos armados.
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De acuerdo con Junior Maldonado, líder de la Asociación Campesina del Catatumbo (Ascamcat), la contraofensiva del frente 33 se ha concentrado en puntos estratégicos. “Esa contraofensiva ha tenido ataques concretos en el corregimiento de Filo Gringo, en el municipio de El Tarra, y en los kilómetros 16 y 17 de Tibú, en el sector Palmeras. En ese corredor entre ambos municipios hay una disputa que se ha venido agudizando”, explicó.
Uno de los hechos más graves se registró en Filo Gringo, donde el hospital del corregimiento fue atacado con drones. El hecho dejó daños en la infraestructura del centro de salud y cinco personas heridas, entre ellas dos menores de edad.
La situación se agrava por el fenómeno del doble desplazamiento. Diógenes Quintero advirtió que muchas de las familias que hoy huyen de la violencia ya habían sido desplazadas en enero del año pasado y retornaron sin garantías de seguridad. “Esa misma gente había retornado sin condiciones de seguridad, sin dignidad, sin garantías e incluso sin voluntariedad, más por el estado de precariedad en los albergues de Cúcuta, Ocaña y otras ciudades. El Gobierno no tomó las medidas y hoy están repitiendo el desplazamiento”, afirmó.
El drama humanitario continúa expandiéndose. Este 5 de enero, la Defensoría del Pueblo alertó sobre la llegada a Cúcuta de al menos 130 familias desplazadas, integradas por cerca de 300 personas, quienes han sido atendidas por la regional de Norte de Santander en coordinación con la Personería Municipal.
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