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ELN se atribuye masacre en Ábrego, Norte de Santander, que dejó seis muertos, entre ellos un líder social
El grupo armado aseguró que la acción ocurrió durante un retén en el Catatumbo; autoridades mantienen investigaciones.
El Ejército de Liberación Nacional (ELN) se atribuyó la masacre ocurrida el pasado 19 de mayo de 2026 en zona rural del municipio de Ábrego, Norte de Santander, hecho que dejó seis personas muertas, entre ellas el líder social campesino Freiman David Velásquez, integrante de la Asociación por la Unidad Campesina del Catatumbo (Asuncat).
El pronunciamiento fue difundido mediante un comunicado del grupo armado, en el que se asegura que la acción se produjo durante la instalación de un retén en el corredor vial entre Ábrego y Ocaña. Según el ELN, el hecho se desencadenó tras un intercambio de disparos luego de que un vehículo “sospechoso” evadiera el control.
De acuerdo con el documento, el líder social se movilizaba en una camioneta asignada a la Unidad Nacional de Protección (UNP) junto a sus escoltas Robinson Carvajalino y Sebastián Murillo, quienes también murieron en el ataque. Otras tres personas habrían fallecido en el mismo hecho, aunque sus identidades no han sido confirmadas oficialmente por las autoridades.
El ELN justificó su acción al señalar presuntos vínculos entre integrantes del frente 33 de las disidencias de las Farc y el Ejército Nacional, acusaciones que no han sido verificadas por organismos independientes ni por la Fuerza Pública.
Según el comunicado, unidades del grupo armado habrían instalado un retén en la vereda Oropoma, donde intentaron detener el vehículo. Al no detenerse, afirmaron haber impactado las llantas del automotor, lo que derivó en un intercambio de disparos.
Las autoridades, sin embargo, mantienen una versión preliminar distinta. De acuerdo con la Policía Nacional, hombres armados interceptaron la camioneta y dispararon con armas de largo alcance, causando la muerte inmediata de todos los ocupantes. Las investigaciones continúan para esclarecer lo ocurrido y establecer responsabilidades.
El Ministerio de Defensa calificó el hecho como “atroz” y reiteró el llamado a los grupos armados ilegales a cesar las acciones violentas en el Catatumbo, una de las regiones más afectadas por el conflicto armado en Colombia.
El caso ha generado fuerte rechazo de organizaciones sociales y de derechos humanos. La Defensoría del Pueblo advirtió que el asesinato de Velásquez golpea directamente a los procesos comunitarios, juveniles y campesinos de la región, especialmente a organizaciones como Asuncat.
Velásquez había denunciado previamente amenazas, reclutamiento forzado y desapariciones en el Catatumbo. Según reportes locales, semanas antes del crimen había sido interceptado por hombres armados que le robaron pertenencias y equipos de seguridad, lo que había encendido alertas sobre su situación de riesgo.
El Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz) señaló que la masacre es la número 56 registrada en Colombia en lo corrido de 2026, reflejando la persistencia de la violencia en varias regiones del país, especialmente en Norte de Santander, donde ya se contabilizan múltiples hechos similares.
Mientras avanzan las investigaciones judiciales, las autoridades buscan determinar si este ataque está relacionado con disputas territoriales entre grupos armados ilegales que operan en la zona o si responde a otros factores del conflicto en el Catatumbo.
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