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Timochenko rechaza volver a las armas y pide defender acuerdo de paz tras triunfo de Abelardo de la Espriella
Nuevo pronunciamiento del exjefe de las Farc y presidente del partido Comunes.
El presidente del partido Comunes y excomandante de las extintas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc), Rodrigo Londoño, hizo un llamado a los firmantes del Acuerdo de Paz de 2016 para mantener el compromiso con la implementación de lo pactado y continuar participando en la vida política por las vías institucionales.
Su pronunciamiento se produjo en medio del nuevo escenario político generado por la elección de Abelardo de la Espriella como presidente de Colombia y luego de los anuncios del mandatario electo sobre la revisión de algunos aspectos del proceso de paz.
A través de un mensaje público dirigido a los excombatientes, Londoño sostuvo que el momento exige preservar la unidad entre quienes dejaron las armas y reiteró que cualquier diferencia política debe resolverse mediante los mecanismos democráticos previstos por la Constitución y las instituciones del Estado.
El dirigente afirmó que el Acuerdo Final de Paz, firmado entre el Gobierno colombiano y las antiguas Farc en noviembre de 2016, constituye un compromiso de Estado que hace parte del ordenamiento jurídico colombiano y cuya implementación debe continuar independientemente de los cambios de gobierno.
En ese contexto, insistió en que las controversias políticas deben tramitarse mediante el diálogo, la concertación y la participación democrática, descartando la violencia como mecanismo para resolver los conflictos.
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Londoño también convocó a fortalecer las organizaciones de firmantes del acuerdo, consolidar los procesos de reincorporación y superar las diferencias internas que han surgido durante la última década entre distintos sectores de quienes participaron en la desmovilización de la antigua guerrilla.
Según indicó, la unidad resulta fundamental para enfrentar los retos que plantea la nueva etapa política del país.
Uno de los apartes centrales de su pronunciamiento estuvo dirigido a rechazar cualquier posibilidad de que antiguos integrantes de las Farc contemplen regresar a la confrontación armada.
El presidente de Comunes aseguró que esa alternativa carece de viabilidad y advirtió que quienes consideren ese camino estarían incurriendo en un error de grandes consecuencias.
"Volver a las armas no tiene futuro", expresó Londoño, quien añadió que esa decisión representaría "un suicidio político e incluso personal". En consecuencia, exhortó a los firmantes del acuerdo a continuar defendiendo el proceso de paz mediante la organización política, el trabajo comunitario y la participación en los escenarios democráticos previstos por la ley.
El pronunciamiento del excomandante coincidió con la divulgación de una carta abierta suscrita por el Consejo Nacional de Reincorporación y un grupo de firmantes del Acuerdo de Paz, dirigida al presidente electo Abelardo de la Espriella.
En el documento, los excombatientes recordaron que la implementación del acuerdo constituye una obligación permanente del Estado colombiano y que su cumplimiento no depende de la orientación política del gobierno de turno.
Los firmantes señalaron que respetar lo pactado no representa un respaldo a una administración específica, sino una garantía para la estabilidad institucional, el cumplimiento de los compromisos adquiridos por el Estado y la confianza de la ciudadanía en los procesos de negociación que buscan poner fin a los conflictos armados.
La comunicación también subraya que los alcances del Acuerdo de Paz trascienden la reincorporación de los antiguos integrantes de las Farc. Según el documento, el proceso contempla acciones encaminadas a garantizar los derechos de las víctimas, fortalecer la presencia del Estado en los territorios afectados por décadas de conflicto, impulsar programas de desarrollo rural, ampliar los espacios de participación política y generar condiciones para evitar que nuevas generaciones encuentren en la violencia una alternativa para expresar sus inconformidades.
El Acuerdo Final, firmado el 24 de noviembre de 2016 tras cerca de cuatro años de negociaciones en La Habana, estableció compromisos en materia de reforma rural integral, participación política, sustitución de cultivos de uso ilícito, atención a las víctimas, justicia transicional, dejación de armas y reincorporación económica, política y social de los excombatientes.
Desde entonces, su implementación ha sido objeto de seguimiento por parte de organismos nacionales e internacionales, mientras distintos gobiernos han mantenido posiciones diferentes sobre el alcance y la velocidad de ejecución de los compromisos adquiridos.
En ese contexto, las declaraciones de Rodrigo Londoño y la carta de los firmantes reflejan la preocupación existente entre los sectores vinculados al proceso de paz frente al rumbo que podría tomar la política de implementación durante el próximo cuatrienio.
Rodrigo Londoño Echeverri, conocido durante su permanencia en la guerrilla con el alias de Timochenko y actualmente dirigente del partido Comunes, nació el 22 de enero de 1959 en Calarcá, Quindío. Ingresó a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) a finales de la década de 1970 y durante más de tres décadas hizo parte de la estructura de mando de esa organización insurgente.
Tras la muerte de Guillermo León Sáenz Vargas, alias Alfonso Cano, en noviembre de 2011, asumió la comandancia máxima de las Farc, cargo desde el cual dirigió las negociaciones de paz con el Gobierno del entonces presidente Juan Manuel Santos que culminaron con la firma del Acuerdo Final en 2016.
Antes del proceso de paz, las autoridades colombianas y agencias internacionales lo señalaron como uno de los principales responsables de la dirección militar y política de las Farc.
Durante los años en que integró el Secretariado de la organización, la Fiscalía General de la Nación acumuló en su contra numerosas investigaciones por delitos como homicidio, secuestro extorsivo, terrorismo, desplazamiento forzado, reclutamiento de menores, ataques contra la Fuerza Pública, destrucción de infraestructura y otros hechos relacionados con el conflicto armado.
Estados Unidos también lo incluyó en la lista de narcotraficantes especialmente designados y ofreció una recompensa por información que permitiera su captura.
Según múltiples decisiones judiciales e investigaciones de la Fiscalía, durante la época en que integró el Secretariado, las Farc fueron responsabilizadas por miles de secuestros, atentados con explosivos, tomas guerrilleras, asesinatos de civiles y militares, extorsiones, desplazamientos forzados y acciones relacionadas con el narcotráfico para financiar sus operaciones.
Como integrante de la máxima dirección de esa organización, Londoño fue vinculado a procesos penales por su presunta responsabilidad en esos hechos dentro de la estructura de mando de la guerrilla.
Tras la firma del Acuerdo de Paz, Rodrigo Londoño no fue condenado a prisión ordinaria. El pacto creó el Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición, cuyo componente judicial es la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP). En ese modelo, los exintegrantes de las Farc que reconocen de manera temprana y completa su responsabilidad por crímenes de guerra y de lesa humanidad pueden acceder a sanciones propias de carácter restaurativo y reparador, distintas a las penas privativas de la libertad en establecimientos carcelarios. Quienes no reconozcan responsabilidad o incumplan las condiciones del sistema pueden enfrentar sanciones de hasta 20 años de prisión.
Actualmente, Londoño comparece ante la Jurisdicción Especial para la Paz en representación del antiguo Secretariado de las Farc dentro de varios macrocasos, entre ellos los relacionados con secuestros, reclutamiento de menores y otros crímenes cometidos durante el conflicto armado.
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