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Elecciones presidenciales 2026: qué dicen y qué no dicen los resultados del estudio de GAD3

Indecisos, voto en blanco y modelos estadísticos: las claves para leer el estudio electoral de GAD3 que no es una encuesta.

Los ciudadanos barajan sus opciones para las elecciones 2026
Por Agencia Periodismo Investigativo | Lun, 19/01/2026 - 10:04 Créditos: Los ciudadanos barajan sus opciones para las elecciones 2026. Archivo particular

La difusión de los resultados del más reciente informe sociopolítico elaborado por GAD3 para RCN Televisión ha generado un intenso debate público, especialmente por la gráfica titulada “Estimación de voto en la primera vuelta de las elecciones presidenciales”, en la que se proyectan porcentajes que ubican a Iván Cepeda con el 41,7 % y a Abelardo de la Espriella con el 30,2 %.

Sin embargo, una advertencia metodológica incluida en el propio documento obliga a una lectura mucho más cuidadosa y a replantear la forma en que estos datos están siendo presentados al público.

En una nota explícita incorporada en el informe, la firma aclara que los porcentajes divulgados no se derivan directamente de una pregunta del cuestionario, sino que corresponden a una estimación construida a partir de modelos internos de análisis.

La advertencia añade que estos resultados no son replicables a partir de los microdatos y que no les es aplicable el margen de error muestral.

Esta precisión, aunque técnica, es determinante para comprender qué son —y qué no son— estas cifras.
Un ejercicio de modelación, no una medición directa.

El mismo informe distingue con claridad entre la “intención directa de voto” y la llamada “estimación de voto”. En el primer caso, se formula una pregunta clásica y explícita al encuestado sobre por quién votaría si las elecciones fueran mañana.

Allí se recogen respuestas directas, observables y medibles, propias de una encuesta tradicional.

La “estimación de voto”, en cambio, no surge de una pregunta específica. Es el resultado de un proceso posterior de modelación estadística que combina distintas variables recogidas en el estudio —como afinidad política, valoración de líderes, probabilidad de participación y recuerdo de voto— y las integra en un modelo analítico propio de la firma.

Iván Cepeda encabeza el listado de candidatos opcionados por los ciudadanos encuestados. Tomado del estudio.

 

El resultado final es una proyección o simulación de escenarios posibles, no una declaración de intención electoral.

Por esta razón, denominar este ejercicio como “encuesta de intención de voto” resulta impreciso desde el punto de vista metodológico. No se está midiendo lo que los ciudadanos dicen que harán, sino lo que un modelo estima que podrían hacer bajo determinados supuestos.

El margen de error no aplica

Otro punto clave señalado en la ficha técnica del estudio es el alcance del margen de error. GAD3 establece un margen de ±2,83 %, con un nivel de confianza del 95 %, aplicable exclusivamente a los resultados observados de encuesta.

En el mismo documento se aclara que este margen no aplica a estimaciones estadísticas ni a resultados derivados de modelos analíticos.

Esto implica que los porcentajes de la “estimación de voto” no pueden ser interpretados con las reglas habituales de la estadística muestral. No existe una banda de error conocida ni comparable, lo que impide hacer afirmaciones categóricas sobre ventajas, empates técnicos o tendencias consolidadas a partir de esas cifras.

El riesgo de confusión para los lectores

El principal problema no radica en la existencia del ejercicio de modelación, sino en la forma en que puede ser interpretado. La presentación gráfica de la estimación, el uso de porcentajes cerrados y su difusión en titulares y redes sociales pueden llevar al lector a asumir que se trata de resultados equivalentes a una encuesta tradicional.

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En un contexto preelectoral altamente polarizado, esta confusión puede amplificar percepciones de fortaleza o debilidad de determinados candidatos y distorsionar el debate público.

La advertencia metodológica, aunque incluida en el informe, aparece en un lugar secundario frente al impacto visual de las cifras.

Un estudio válido, con límites claros

El informe de GAD3 cumple con los estándares formales de transparencia al publicar su ficha técnica, detallar su metodología y advertir expresamente las limitaciones de la estimación de voto. No se trata de un ejercicio irregular ni oculto, sino de una herramienta analítica que, por definición, tiene un alcance distinto al de una encuesta de intención de voto.

Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella se enfrentaría en una segunda vuelta según la encuesta. Tomado del estudio.

 

Desde una perspectiva informativa responsable, estos resultados deben ser leídos como una proyección basada en supuestos, útil para el análisis político y la exploración de escenarios, pero no como una fotografía exacta del electorado ni como un pronóstico electoral.

Según la ficha técnica del informe, la metodología empleada por GAD3 consistió en una encuesta telefónica (CATI) aplicada entre el 13 y el 15 de enero de 2026 a 1.207 personas mayores de 18 años con derecho a voto en Colombia, seleccionadas mediante un muestreo probabilístico estratificado por departamento, con marcación aleatoria de números móviles y cobertura nacional proporcional al tamaño poblacional.

Según el censo del DANE; la muestra fue ponderada por sexo, grupos de edad, estrato socioeconómico y recuerdo de voto en las elecciones presidenciales de 2022, con un nivel de confianza del 95 % y un margen de error de ±2,83 % aplicable únicamente a los resultados observados de encuesta, no a las estimaciones derivadas de modelos analíticos, cuyos resultados —como la “estimación de voto”— no provienen de preguntas directas del cuestionario ni admiten replicación a partir de los microdatos.

El perfil de la muestra estuvo conformado por 1.207 personas, de las cuales 55 % fueron hombres y 45 % mujeres, con una edad promedio de 47,7 años, y una distribución etaria concentrada principalmente en los rangos de 35 a 44 años (22 %), 45 a 54 años (22 %) y 55 años o más (36 %); en términos socioeconómicos, la mayoría de los encuestados pertenecía a los estratos 1, 2 y 3, que en conjunto representaron cerca del 83 % de la muestra, mientras que los estratos 4, 5 y 6 tuvieron una participación menor.

Respecto a la situación laboral, predominaron los trabajadores del sector privado, seguidos por jubilados o pensionados e independientes, y en cuanto al recuerdo de voto, el 40 % manifestó haber votado por Gustavo Petro en 2022, el 29 % por Rodolfo Hernández, mientras que el resto se distribuyó entre voto en blanco, abstención, no tener edad para votar o no responder; ideológicamente, la muestra se ubicó mayoritariamente entre el centro, centro-derecha y derecha, con una presencia menor de personas que se identificaron con la izquierda, según se detalla en el apartado de perfil muestral del informe.

Elecciones presidenciales

En materia de elecciones presidenciales, el estudio muestra, en primer lugar, que el 66 % de los encuestados afirmó que votaría con total seguridad en la elección presidencial de 2026, un nivel de disposición similar al observado para las legislativas.

En la intención directa de voto en primera vuelta, medida a través de una pregunta explícita, Iván Cepeda concentró el 30 %, seguido por Abelardo de la Espriella con 22 % y Paloma Valencia con 3 %, mientras que el resto de aspirantes se ubicó en porcentajes inferiores al 3 %, con una proporción relevante de indecisos, voto en blanco y quienes manifestaron no apoyar a ningún candidato.

Posteriormente, el informe presenta una estimación de voto en primera vuelta, construida mediante un modelo estadístico interno, que proyecta a Iván Cepeda con 41,7 % y a Abelardo de la Espriella con 30,2 %, aclarando que se trata de una simulación y no de intención declarada.

En cuanto a posibles escenarios de segunda vuelta, los ejercicios de enfrentamiento directo indican que Cepeda superaría a sus contendores en todos los escenarios evaluados —frente a De la Espriella, Sergio Fajardo, Paloma Valencia y Juan Carlos Pinzón—, aunque con porcentajes significativos de voto en blanco, abstención y no respuesta, lo que refleja un electorado aún fragmentado.

Ficha técnica del sondeo. Tomada del estudio.

 

Respecto a las consultas interpartidistas, en la del centro-derecha Paloma Valencia aparece como la figura con mayor preferencia, seguida a distancia por Vicky Dávila y Juan Manuel Galán, mientras que en la consulta de la izquierda Iván Cepeda lidera con claridad frente a Roy Barreras y Camilo Romero.

Finalmente, en el plano legislativo, el estudio señala una alta probabilidad de participación y una intención directa de voto al Congreso encabezada por el Pacto Histórico, seguido del Centro Democrático y el Partido Liberal, con un peso relevante del voto en blanco, la abstención declarada y el grupo de ciudadanos que aún no define su preferencia partidista, de acuerdo con los resultados consolidados del informe

En cuanto a los indecisos, el voto en blanco y el no sabe/no responde, el informe evidencia un volumen significativo de electores sin definición clara, tanto en presidenciales como en legislativas, lo que refuerza la cautela en la lectura de los resultados.

En la intención directa de voto presidencial, el 14 % de los consultados se ubicó en no sabe/no responde, un 11 % afirmó que no votaría por ninguno de los candidatos, y un 5 % manifestó su intención de votar en blanco, lo que en conjunto representa cerca de tres de cada diez encuestados sin una preferencia presidencial definida

En las elecciones legislativas, la indefinición es incluso mayor: el 22 % respondió no sabe/no responde, el 14 % dijo que no votaría o se abstendría, y un 6 % optó por el voto en blanco, configurando un bloque amplio de electores por fuera de las preferencias partidistas declaradas.

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