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¿Quiénes son los Topos Azteca, los rescatistas mexicanos que llegaron a Colombia tras el terremoto?

Así trabajan y esta su historia en diversas tragedias naturales.

Topos en Colombia
Por Agencia Periodismo Investigativo | Mié, 12/08/2026 - 09:27 Créditos: Captura pantalla de video / Llegada de los topos mexicanos a Colombia

Los rescatistas mexicanos de Topos Azteca llegaron a Colombia para incorporarse a las operaciones de búsqueda y rescate de personas atrapadas bajo los escombros que dejó el terremoto de magnitud 7,4 registrado el 10 de agosto, una emergencia que ha causado centenares de muertos, miles de heridos y graves daños en viviendas, edificios e infraestructura en varias regiones del país.

El equipo mexicano arribó a Cali este 12 de agosto, cuando las operaciones de búsqueda entraron en una fase crítica por el tiempo transcurrido desde el terremoto. Los integrantes de Topos Azteca, reconocibles por sus uniformes de color naranja, se desplazaron a Colombia con experiencia en ingreso a estructuras colapsadas, localización de víctimas y operaciones de rescate en espacios reducidos. Su llegada al país fue confirmada este miércoles.

La prioridad de los equipos nacionales y extranjeros desplegados en las zonas afectadas continúa siendo localizar personas con vida entre estructuras derrumbadas.

Las operaciones se concentran principalmente en las áreas donde existen reportes de desaparecidos o indicios de personas atrapadas.

El terremoto ocurrió a las 7:34 a. m. del lunes 10 de agosto y tuvo su epicentro en San José del Palmar, Chocó. El Servicio Geológico Colombiano estableció una magnitud de 7,4 y una profundidad de 103 kilómetros. La entidad lo calificó como el sismo de mayor magnitud registrado en Colombia durante el siglo XXI.

La profundidad del evento permitió que la energía sísmica se propagara por una extensa parte del territorio. El movimiento fue percibido con fuerza en distintas ciudades colombianas y también fue sentido en Ecuador y Panamá.

El Servicio Geológico Colombiano explicó que el Pacífico colombiano se encuentra en una región tectónicamente activa, determinada, entre otros procesos, por la subducción de la placa de Nazca bajo la placa Sudamericana.

Balance de la emergencia

Las cifras permanecen en actualización mientras continúan las labores de búsqueda, la verificación de reportes municipales y la evaluación de estructuras. Los balances publicados durante las últimas horas presentan diferencias debido al momento de corte y a la consolidación progresiva de información procedente de las regiones afectadas.

Los registros disponibles este 12 de agosto sitúan el número de fallecidos por encima de 250. Un balance consolidado citado en la información disponible sobre el desastre registra al menos 254 muertos, 2.597 heridos y más de 4.100 personas reportadas como desaparecidas. Ese mismo balance contabiliza al menos 86 edificios colapsados, además de viviendas destruidas y numerosas construcciones averiadas.

Otros balances oficiales divulgados previamente habían informado 181 fallecidos, 2.595 heridos y 195 desaparecidos, además de 1.136 viviendas destruidas, 48 edificios colapsados y más de 8.000 viviendas con daños.

La diferencia entre estos registros corresponde a cortes realizados en distintos momentos de una emergencia cuya evaluación continúa.

Pereira, Cali, Quibdó y otros municipios del occidente colombiano figuran entre las zonas con mayores afectaciones. Las operaciones de emergencia comprenden búsqueda y rescate, atención médica, evacuación preventiva de edificaciones, inspección estructural y restablecimiento de vías y servicios.

En Pereira se han registrado decenas de edificios colapsados y un elevado número de víctimas mortales. El aeropuerto internacional Matecaña también sufrió daños.

En Cali, los organismos de socorro han trabajado en estructuras derrumbadas en las que se reportaron personas atrapadas. Chocó, departamento donde se localizó el epicentro, presenta dificultades adicionales por las condiciones de acceso a algunos municipios y por daños en carreteras y comunicaciones.

San José del Palmar, municipio del epicentro, sufrió daños de consideración. Los reportes recopilados señalan el colapso completo de alrededor de 20 construcciones y afectaciones en centenares de viviendas, mientras las vías de acceso registraron daños y bloqueos asociados con movimientos en masa.

Una brigada surgida del terremoto de México de 1985

Topos Azteca tiene sus antecedentes en la movilización ciudadana que siguió al terremoto del 19 de septiembre de 1985 en Ciudad de México. Ante el colapso de numerosos edificios, ciudadanos comenzaron a ingresar entre los escombros para localizar y extraer a personas atrapadas.

De aquella experiencia surgieron grupos civiles especializados en rescate que con el paso de los años adquirieron capacitación y experiencia internacional. Los llamados topos recibieron ese nombre por su capacidad para internarse en espacios estrechos entre placas de concreto, vigas y estructuras colapsadas, zonas en las que el acceso puede resultar extremadamente complejo.

Uno de sus integrantes más reconocidos es Héctor Méndez, conocido como “El Chino” o “Topo Mayor”. Méndez inició su trabajo como rescatista precisamente después del terremoto mexicano de 1985 y, durante las décadas siguientes, participó en operaciones internacionales de búsqueda y rescate. A sus 80 años continúa vinculado a Topos Azteca.

La trayectoria del grupo comprende intervenciones en distintos países golpeados por terremotos y otras catástrofes. Sus integrantes han trabajado, entre otros lugares, en Haití y Turquía, además de diferentes emergencias en América Latina. La experiencia acumulada desde 1985 los convirtió en uno de los grupos civiles mexicanos de rescate más conocidos internacionalmente.

El trabajo de estas brigadas se concentra principalmente en búsqueda y rescate urbano, una especialidad que exige evaluar las condiciones de estructuras inestables, identificar posibles espacios de supervivencia y acceder a cavidades formadas por los elementos de una edificación después de su colapso.

La misión en Colombia se produce pocas semanas después de la participación de Topos Azteca en las operaciones desarrolladas en Venezuela tras los terremotos del 24 de junio de 2026.

Integrantes de la brigada mexicana llegaron a Venezuela el 26 de junio para incorporarse a las labores de búsqueda y rescate, especialmente en La Guaira, una de las regiones más afectadas.

Entre los miembros desplazados se encontraban veteranos conocidos como “El Chino” y “El Tiburón”. Los rescatistas viajaron para trabajar junto con los equipos desplegados después del desastre.

La emergencia venezolana dejó miles de víctimas. El balance oficial difundido posteriormente por las autoridades de ese país contabilizó 2.645 fallecidos y 12.666 heridos. 

Según ese reporte, 6.462 personas fueron rescatadas durante el conjunto de operaciones desarrolladas por rescatistas venezolanos, equipos internacionales y ciudadanos. El dispositivo llegó a contar con 3.305 rescatistas extranjeros y 29.567 efectivos nacionales.

El mismo balance informó de 885 edificios afectados, 189 colapsados y 15.050 personas que perdieron sus viviendas. Las autoridades venezolanas contabilizaron además centenares de réplicas posteriores a los terremotos.

No existe, sin embargo, un balance técnico público consultado que permita atribuir a Topos Azteca una cantidad determinada de esas 6.462 personas rescatadas.

Esa cifra corresponde al resultado global de las operaciones efectuadas por todos los equipos nacionales e internacionales desplegados en Venezuela.

La información disponible sí documenta la presencia y participación de integrantes de Topos Azteca en las labores realizadas en La Guaira.

En Colombia, el trabajo de los Topos Azteca se suma ahora al de bomberos, organismos de gestión del riesgo, Fuerza Pública, personal sanitario, voluntarios y equipos especializados movilizados desde diferentes regiones y países.

La búsqueda de personas atrapadas bajo estructuras colapsadas requiere procedimientos destinados a evitar movimientos de placas, vigas o muros que puedan comprometer tanto a las víctimas como a los rescatistas.

Antes de avanzar dentro de determinadas estructuras, los equipos deben valorar las condiciones de estabilidad y establecer rutas de ingreso y salida.

En algunos puntos, las labores se realizan mediante accesos reducidos entre los restos de las construcciones. Allí cobra especial importancia la experiencia acumulada por brigadas dedicadas al rescate en espacios confinados y estructuras colapsadas.

Mientras los organismos de emergencia continúan revisando edificios y atendiendo reportes de desaparecidos, las cifras del terremoto siguen sujetas a modificaciones.

La magnitud del desastre ha obligado a mantener operaciones simultáneas en varias ciudades y municipios del occidente colombiano.

El Servicio Geológico Colombiano, por su parte, mantiene vigilancia permanente de la actividad sísmica. La entidad advirtió desde las primeras horas posteriores al terremoto que era probable que continuaran registrándose réplicas y recordó que Colombia es un territorio de alta actividad sísmica debido a la interacción de las placas tectónicas de Nazca, Cocos, Sudamérica y Caribe.

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