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Netanyahu afirma que Israel tiene control “casi total” del espacio aéreo de Teherán en medio de la ofensiva contra Irán
El primer ministro habla de plan para debilitar al régimen iraní.
El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, afirmó que su país tiene actualmente un control “casi total” del espacio aéreo sobre la capital iraní, Teherán, en medio de la intensificación del conflicto militar que desde finales de febrero enfrenta a Israel e Irán y que ha involucrado también a Estados Unidos.
Durante un mensaje televisado, el mandatario aseguró que las fuerzas israelíes continuarán las operaciones militares contra el gobierno iraní y que la estrategia forma parte de un plan que busca debilitar la estructura del poder en ese país.
Según el jefe de gobierno israelí, las operaciones aéreas han permitido a su país dominar gran parte del cielo sobre Teherán.
Netanyahu sostuvo que esta superioridad aérea es resultado de la campaña militar iniciada en los últimos días y que se ejecuta con ataques dirigidos contra instalaciones consideradas estratégicas por las autoridades israelíes.
En su declaración, el mandatario aseguró que Israel continuará la ofensiva “con toda nuestra fuerza” y reiteró que el objetivo es neutralizar las capacidades militares del gobierno iraní.
El pronunciamiento se produce en un momento en que los ataques aéreos y con drones se han intensificado sobre la capital iraní y otras zonas del país.
Reportes indican que en los últimos días Israel ha lanzado múltiples bombardeos contra instalaciones relacionadas con el aparato militar iraní, incluidos depósitos de combustible y centros vinculados al desarrollo de misiles. En algunos casos, columnas de humo y explosiones fueron registradas en distintos sectores de Teherán.
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De acuerdo con información difundida por fuentes militares israelíes, la campaña aérea ha afectado de forma significativa los sistemas defensivos iraníes.
Informes señalan que gran parte de las defensas aéreas y una proporción considerable de lanzadores de misiles de Irán habrían sido destruidos durante los primeros días de la ofensiva, lo que facilitaría el control del espacio aéreo por parte de Israel y sus aliados.
La ofensiva forma parte de una operación militar más amplia conocida como “Lion’s Roar”, iniciada el 28 de febrero de 2026 con ataques coordinados contra objetivos militares y estratégicos en territorio iraní.
Esta operación, desarrollada por las Fuerzas de Defensa de Israel con participación de activos militares estadounidenses según diversos reportes, se diseñó para afectar el programa nuclear iraní y su infraestructura militar, en medio de tensiones acumuladas durante años entre ambos países.
En el mismo mensaje, Netanyahu afirmó que la campaña tiene objetivos que van más allá de los ataques militares puntuales.
El primer ministro sostuvo que el plan israelí busca debilitar al gobierno iraní y crear condiciones para que los ciudadanos de ese país puedan cambiar su sistema político.
En ese contexto, el líder israelí también ha llamado en varias ocasiones a los iraníes a levantarse contra sus autoridades.
El conflicto ha comenzado a extender sus repercusiones a otras zonas del Medio Oriente. Informes recientes indican que ataques con misiles y drones vinculados al enfrentamiento han impactado instalaciones en países del Golfo y han generado preocupación por la posibilidad de una escalada regional.
Al mismo tiempo, bombardeos israelíes han alcanzado objetivos en Líbano relacionados con el movimiento Hezbollah, aliado de Irán.
Las autoridades iraníes han condenado los ataques y los han calificado como actos de guerra. El gobierno de Teherán ha advertido que responderá militarmente y ha lanzado misiles contra territorio israelí, algunos de los cuales han sido interceptados por sistemas de defensa aérea.
En paralelo, varios países y organismos internacionales han llamado a frenar la escalada para evitar una expansión del conflicto en la región.
Mientras continúan los bombardeos y las represalias, el panorama en Medio Oriente sigue marcado por la incertidumbre.
Analistas internacionales advierten que el control del espacio aéreo sobre Teherán, si se confirma de manera sostenida, representaría una ventaja estratégica significativa para Israel en la guerra, pero también podría incrementar la presión sobre el liderazgo iraní y aumentar el riesgo de una confrontación regional de mayor escala.
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