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“Maduro NO es presidente de Venezuela”: Marco Rubio tras captura por EE.UU.
Secretario de Estado asegura que “es el jefe del Cártel de los Soles y NO el presidente legítimo”.
El secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, emitió hoy un pronunciamiento contundente tras la confirmación oficial del Gobierno estadounidense de que fuerzas especiales capturaron al líder venezolano Nicolás Maduro en el marco de una operación militar ejecutada durante la madrugada en Venezuela.
Según Rubio, “Maduro NO es el presidente de Venezuela y su régimen NO es el gobierno legítimo”, y añadió que —conforme a la política exterior de Washington— **el exmandatario encabeza el denominado Cartel de los Soles, una organización “narco‑terrorista” que ha “secuestrado” al país sudamericano.
En su declaración oficial, Rubio sostuvo que Maduro es acusado formalmente de traficar drogas hacia los Estados Unidos y de haber convertido las instituciones venezolanas en herramientas para facilitar las actividades ilícitas de una estructura criminal transnacional con alcance hemisférico.
El jefe de la diplomacia estadounidense insistió en que el Ejecutivo venezolano, encabezado por Maduro, colaboró activamente con redes de narcotráfico y grupos terroristas que representan una “amenaza directa” para la seguridad estadounidense y de países aliados.
A juicio de Rubio, la captura del exlíder venezolano es un paso indispensable para la restauración del “orden democrático” en Venezuela y para la protección de los intereses de seguridad nacional de los Estados Unidos y del hemisferio occidental, una postura que ha venido siendo reiterada por la administración estadounidense en los últimos meses ante el incremento de la tensión bilateral.
La captura de Nicolás Maduro se produjo en el contexto de una operación militar catalogada por el Gobierno de Estados Unidos como “campaña de gran escala” en territorio venezolano, ejecutada en las primeras horas de este 3 de enero de 2026.
La ofensiva incluyó bombardeos y ataques coordinados con fuerzas especiales estadounidenses en puntos estratégicos alrededor de la capital, Caracas.
Inicio y despliegue
Horario del ataque: Según fuentes oficiales estadounidenses y corresponsales internacionales, la operación se desencadenó pasada la medianoche del sábado 3 de enero, prolongándose durante menos de una hora en múltiples localidades del área metropolitana de Caracas.
La acción incluyó unidades de operaciones especiales —entre ellas, elementos de la conocida Delta Force—, que actuaron apoyadas por helicópteros Boeing CH‑47 Chinook, aeronaves de apoyo táctico y tecnología militar avanzada, en lo que el Gobierno norteamericano describió como una acción rápida, precisa y dirigida a puntos militares y logísticos clave.
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Además del despliegue de helicópteros y fuerzas de élite, en el que participaron sistemas de reconocimiento y vigilancia aérea, navales y terrestres, así como vigilancia satelital para coordinar la operación.
El portaaviones USS Gerald R. Ford y otros buques de la flota estadounidense habían sido avistados en semanas recientes en la región caribeña como parte de una estrategia denominada operación Lanza del Sur, orientada a combatir redes ilícitas marítimas y terrestres.
Las explosiones que retumbaron en numerosos sectores de Caracas generaron confusión y alarma entre la población civil, además de provocar la declaración de un estado de emergencia por parte de las autoridades venezolanas poco después de iniciada la operación.
Desde 2020, las autoridades judiciales de los Estados Unidos han presentado cargos formales contra Nicolás Maduro y otros altos funcionarios de su régimen por delitos que van desde narcoterrorismo, tráfico de drogas y conspiración, hasta lavado de dinero y corrupción.
La acusación original del Departamento de Justicia estadounidense sostiene que Maduro conspiró con altos mandos militares venezolanos, grupos guerrilleros y células criminales para ”inundar el territorio de Estados Unidos con cocaína”, utilizando la estructura del Estado venezolano para facilitar el tráfico hacia puertos y rutas del Caribe.
Además, se señala que Cartel de los Soles, supuestamente encabezado por Maduro, proporcionó apoyo material a organizaciones criminales y terroristas —como el Tren de Aragua y el cartel de Sinaloa—, involucrándolas en la logística del narcotráfico y violencia regional.
El Gobierno estadounidense ha elevado progresivamente las sanciones y recompensas por información que conduzca a su captura, llegando a ofrecer hasta 50 millones de dólares por datos que faciliten la detención del expresidente.
Los portavoces del Departamento de Justicia han anticipado que, tras su captura, Maduro será sometido a juicio en tribunales federales de Estados Unidos por estos cargos, aunque la información oficial respecto a la sede y fechas procesales aún no ha sido divulgada.
La operación estadounidense generó un amplio abanico de reacciones internacionales. Rusia, Irán y varios gobiernos no alineados denunciaron la acción como una violación flagrante de la soberanía venezolana y del derecho internacional, mientras que países occidentales expresaron preocupación por la escalada militar en la región.
Por su parte, la administración estadounidense sostiene que la intervención fue legítima bajo la doctrina de defensa de la seguridad nacional y la lucha contra el narcotráfico transnacional, una narrativa que Rubio y otros altos funcionarios han repetido en los últimos meses como fundamento para las medidas adoptadas.
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