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EE.UU. e Israel atacan instalaciones nucleares en Irán en medio de escalada del conflicto
Los bombardeos buscan debilitar al régimen iraní en un plazo de 15 días.
En una nueva escalada del conflicto que ya completa un mes, fuerzas conjuntas de Estados Unidos e Israel lanzaron este viernes ataques estratégicos contra dos instalaciones nucleares en territorio iraní, en una operación que coincide con el aumento de los precios internacionales del petróleo. El objetivo, desarticular las capacidades de la República Islámica en un periodo estimado de 15 días.
El ejército israelí confirmó un ataque directo contra el reactor de agua pesada de Arak, ubicado en el centro del país. De forma paralela, se ejecutó un bombardeo coordinado sobre una planta de extracción de uranio en Yazd. El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, aseguró que la operación busca debilitar estructuralmente al régimen iraní.
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“Cuando terminemos con ellos aquí, en las próximas dos semanas, estarán más debilitados de lo que han estado en la historia reciente”, afirmó tras una reunión del G7.
Aunque persisten los combates en el Golfo y en Líbano, el presidente Donald Trump afirmó que las negociaciones indirectas con Teherán presentan avances. En un gesto inesperado, anunció que pospondrá hasta el lunes 6 de abril el ultimátum de ataque contra las centrales eléctricas iraníes, decisión que, según el mandatario, responde a una petición directa del propio gobierno persa.
Pese a ello, los Guardianes de la Revolución mantienen una postura desafiante. El brazo ideológico del régimen calificó de “cobardes” los ataques de la coalición y advirtió que los hoteles donde se alojen tropas estadounidenses serán considerados objetivos militares. “Recomendamos que abandonen urgentemente los lugares donde están estacionadas las tropas estadounidenses para que no les pase nada”, señalaron.
La situación en el estrecho de Ormuz también se agravó luego de que Irán obligara a tres buques a retroceder y restringiera el tránsito de embarcaciones vinculadas a países adversarios. Mientras tanto, en el Líbano el saldo humanitario continúa en aumento: se reportan 1.100 muertos y un millón de desplazados desde el inicio de las hostilidades el pasado 2 de marzo.
Desde la sociedad civil, el impacto es devastador. Golnar, una comerciante en Teherán, afirma no tener “absolutamente ningún ingreso” debido a la parálisis económica generada por los ataques. Expertos del Soufan Center advierten que la ofensiva ha fortalecido el control interno del Cuerpo de Guardianes de la Revolución, un escenario que podría complicar aún más la búsqueda de una salida política al conflicto.
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