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Ciudad de México rompe récord Guinness con la Catrina más grande del mundo en el Zócalo

Mide más de 33 metros rompe récord Guinness en Ciudad de México por el Día de Muertos.

Catrina gigante
Por Agencia Periodismo Investigativo | Vie, 30/10/2026 - 11:01 Créditos: México rompe récord Guinness con la Catrina más grande del mundo. Fotos: Redes sociales

La Ciudad de México obtuvo un nuevo récord Guinness con la instalación de una Catrina monumental de 33,411 metros de altura en el Zócalo, la principal plaza pública de la capital mexicana.

La figura, equivalente a un edificio de aproximadamente 11 pisos, fue reconocida oficialmente como la Catrina más alta del mundo durante la inauguración de la Ofrenda Monumental del Día de Muertos, celebrada el jueves 29 de octubre de 2026.

La estructura, ubicada frente a la Catedral Metropolitana, superó la marca anterior de 28,15 metros establecida en Puerto Vallarta, estado de Jalisco, en 2023. La diferencia de más de cinco metros permitió que la capital mexicana consiguiera el reconocimiento internacional con una obra elaborada mediante técnicas de cartonería, escultura y construcción metálica.

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La certificación fue entregada por Alfredo Arista, adjudicador de Guinness World Records, quien confirmó que la instalación cumplió los requisitos establecidos por la organización para acreditar la nueva marca mundial. La medición oficial alcanzó los 33,411 metros, aunque inicialmente las autoridades habían anunciado que la figura tendría aproximadamente 32 metros.

Durante la ceremonia, Arista informó que se habían revisado las evidencias técnicas correspondientes y entregó el reconocimiento a la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada Molina, quien encabezó la inauguración de la ofrenda acompañada por representantes de las instituciones culturales y los artistas responsables de su construcción.

La Catrina está instalada en la Plaza de la Constitución, conocida como el Zócalo, en pleno Centro Histórico de la Ciudad de México. Su vestido morado se extiende desde la parte superior de la estructura hasta el suelo y está decorado con franjas blancas, motivos ornamentales y elementos relacionados con la indumentaria tradicional mexicana.

La figura representa a una mujer esquelética elegantemente vestida, uno de los personajes más reconocidos de la celebración del Día de Muertos. Su cabeza está adornada con elementos florales y accesorios que completan una estructura cuya altura supera ampliamente las fachadas de varios edificios del entorno.

La obra fue elaborada por el Taller de Arte Xibalbá, dirigido por Carlos Camilo Báez, con la participación de aproximadamente 140 artistas y técnicos en distintas fases de construcción. Entre los trabajadores estuvieron herreros, escultores, pintores, arquitectos, electricistas, iluminadores y especialistas en textiles.

El proceso comenzó varios meses antes de la inauguración y requirió labores de diseño, fabricación de componentes, adecuación de materiales y preparación de una estructura capaz de sostener la figura. Los trabajos de instalación en el Zócalo se desarrollaron durante aproximadamente una semana.

Para levantar la Catrina se utilizaron grúas, andamios y componentes metálicos ensamblados directamente en la plaza. La estructura incorpora elementos de acero y piezas escultóricas elaboradas con materiales como fibra de vidrio, además de grandes superficies textiles que conforman el vestido.

La construcción también requirió un sistema de soporte y contrapesos para mantener la estabilidad de la figura. El montaje fue realizado por equipos especializados que trabajaron a diferentes alturas hasta completar la instalación de la cabeza, los adornos y las partes superiores de la escultura.

La Catrina constituye el elemento central de la Ofrenda Monumental del Día de Muertos 2026, una instalación cultural que ocupa una parte de la Plaza de la Constitución y reúne esculturas, flores, iluminación y representaciones vinculadas con las tradiciones mexicanas.

Alrededor de la figura fueron dispuestas aproximadamente 70.000 plantas de flor de cempasúchil, cultivadas por productores de la zona de conservación del sur de la Ciudad de México. Estas flores, reconocidas por sus pétalos anaranjados y amarillos, forman parte de las ofrendas que las familias preparan cada año para recordar a sus familiares fallecidos.

El cempasúchil, cuyo nombre procede del náhuatl, se utiliza tradicionalmente para decorar altares, caminos, cementerios y espacios ceremoniales durante las celebraciones del 1 y 2 de noviembre. Según las creencias populares mexicanas, su color y aroma ayudan a orientar simbólicamente a las almas de los difuntos hacia los lugares donde sus familiares les rinden homenaje.

La instalación del Zócalo también incluye 66 esculturas de ajolotes, un anfibio característico de los ecosistemas lacustres del Valle de México, particularmente de Xochimilco. Las figuras fueron intervenidas por artistas y colectivos locales y forman parte del recorrido dispuesto alrededor de la Catrina monumental.

Asimismo, el montaje incorpora representaciones de alebrijes, figuras del arte popular mexicano caracterizadas por combinar elementos de distintos animales, además de tapetes decorativos elaborados con aserrín de colores y otros componentes utilizados en las celebraciones tradicionales.

La obra rinde homenaje al grabador e ilustrador mexicano José Guadalupe Posada, creador de la imagen conocida como la Calavera Garbancera, antecedente directo de la actual Catrina.

Posada, nacido en Aguascalientes en 1852 y fallecido en Ciudad de México en 1913, desarrolló una extensa producción gráfica que incluyó ilustraciones populares, escenas de la vida cotidiana y representaciones de esqueletos utilizadas para satirizar comportamientos sociales y acontecimientos de su época.

La Calavera Garbancera representaba una figura esquelética con un sombrero elegante y estaba relacionada con una crítica a quienes pretendían aparentar una posición social distinta de la propia. Con el paso de los años, aquella imagen se convirtió en uno de los símbolos más difundidos de la cultura popular mexicana.

Posteriormente, el pintor Diego Rivera incorporó al personaje en su mural “Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central”, realizado en 1947. En esa composición, la figura aparece vestida elegantemente y acompañada por personajes de la historia mexicana, entre ellos el propio Posada.

La representación difundida por Rivera contribuyó a consolidar la imagen de La Catrina como una mujer esquelética con vestido, sombrero y accesorios de gala, elementos que actualmente aparecen en desfiles, exposiciones, esculturas, disfraces y altares del Día de Muertos.

Durante la inauguración de la ofrenda, Clara Brugada destacó el trabajo de los artistas y de la Secretaría de Cultura capitalina, encabezada por Ana Francis López Bayghen, en la realización de la escultura y en la organización de las actividades conmemorativas.

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