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Inglaterra eliminó a Noruega y avanzó a las semifinales del Mundial 2026 con un doblete de Jude Bellingham
Enfrentará al ganador de Argentina vs Suiza.
Inglaterra volvió a demostrar por qué sigue siendo una de las selecciones con mayor peso histórico en el fútbol mundial. En una noche de máxima exigencia en el Hard Rock Stadium de Miami, el conjunto dirigido por Thomas Tuchel derrotó 2-1 a Noruega después de la prórroga y aseguró su clasificación a las semifinales de la Copa Mundial de la FIFA 2026.
El encuentro reunió a dos de las selecciones que mejor habían evolucionado durante el torneo: una Inglaterra que llegaba como favorita por su profundidad de plantilla y una Noruega que se había convertido en la gran revelación del campeonato tras eliminar a Brasil y alcanzar por primera vez los cuartos de final de un Mundial.
El compromiso respondió desde el primer minuto a las expectativas de un duelo de eliminación directa. Noruega salió decidida a imponer su intensidad, consciente de que debía competir sin complejos frente a uno de los candidatos al título.
El equipo escandinavo, impulsado por el liderazgo de Martin Ødegaard en la generación de juego y por la permanente amenaza de Erling Haaland en el área, encontró espacios para inquietar a la defensa inglesa y logró abrir el marcador gracias a Andreas Schjelderup, premio al atrevimiento con el que los noruegos afrontaron la primera mitad.
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Durante varios minutos, Noruega hizo pensar que podía seguir escribiendo una de las páginas más extraordinarias de su historia futbolística.
La selección dirigida por Ståle Solbakken administró la ventaja con orden táctico, redujo los espacios entre líneas y obligó a Inglaterra a buscar variantes ofensivas para romper el bloque defensivo. Sin embargo, cuando el descanso parecía llegar con ventaja nórdica, apareció el jugador que terminaría cambiando el destino del partido.
Jude Bellingham volvió a asumir el protagonismo que lo ha acompañado durante toda la Copa del Mundo. El mediocampista inglés encontró el empate en el tiempo añadido de la primera parte con una definición que devolvió la tranquilidad a los Tres Leones y cambió por completo el desarrollo emocional del encuentro.
Ese tanto permitió que Inglaterra recuperara confianza después de varios pasajes en los que había mostrado dificultades para imponer su juego colectivo.
La segunda mitad fue un intercambio permanente de iniciativas. Noruega mantuvo su plan de juego sin renunciar al ataque y continuó encontrando opciones para acercarse al arco defendido por Jordan Pickford.
Inglaterra respondió con mayor posesión del balón y con el ingreso de futbolistas que aportaron velocidad y profundidad desde el banco de suplentes.
La igualdad reflejaba con justicia un partido equilibrado en el que ninguno de los dos equipos conseguía imponer una superioridad clara.
El encuentro también estuvo acompañado por varias acciones polémicas que marcaron la conversación posterior al partido. Los noruegos protestaron la validez del gol del empate inglés al considerar que, durante la jugada previa, el balón había tenido contacto con el cable de una cámara aérea instalada sobre el terreno de juego.
La FIFA explicó posteriormente, apoyándose en la tecnología del balón conectado utilizada en el torneo, que no existió alteración alguna que justificara detener la acción. Más adelante, Noruega también reclamó por un gol invalidado tras una revisión arbitral en la que se señaló una infracción previa de Erling Haaland. Ambas decisiones alimentaron el debate entre especialistas y aficionados.
Con el empate persistiendo después de los noventa minutos reglamentarios, el partido se trasladó a la prórroga, donde Inglaterra hizo valer la profundidad de su plantilla y su mayor experiencia en este tipo de escenarios.
En el tiempo suplementario volvió a aparecer Bellingham. Tras una acción ofensiva iniciada por Morgan Rogers y un error del guardameta Ørjan Nyland al controlar el balón, el mediocampista del Real Madrid aprovechó el rebote para enviar el esférico al fondo de la red y firmar el 2-1 definitivo.
Fue su sexto gol del torneo y una actuación que volvió a consolidarlo como uno de los principales candidatos al Balón de Oro del campeonato y al premio al mejor jugador joven del Mundial.
Más allá del resultado, Noruega abandonó el campeonato con el reconocimiento internacional. La selección escandinava protagonizó la mejor actuación de su historia en una Copa Mundial.
Primero logró superar la fase de grupos, luego eliminó a Brasil en los octavos de final y finalmente obligó a Inglaterra a disputar 120 minutos para conseguir el boleto a las semifinales.
El rendimiento de Haaland, Ødegaard, Schjelderup y Nyland confirmó el crecimiento sostenido de una generación que ha devuelto a Noruega al primer plano del fútbol internacional.
Para Inglaterra, la clasificación representa una nueva oportunidad de acercarse al objetivo que persigue desde hace seis décadas: conquistar nuevamente la Copa del Mundo, un título que solo consiguió en 1966.
El equipo de Thomas Tuchel alcanzó las semifinales gracias a la capacidad de reacción de sus figuras, aunque el propio entrenador reconoció al término del compromiso que su selección estuvo lejos de ofrecer una actuación brillante y que deberá elevar considerablemente su nivel para aspirar al campeonato.
Ahora, Inglaterra espera al vencedor del enfrentamiento entre Argentina y Suiza para disputar una de las semifinales del Mundial. El conjunto inglés llega fortalecido por el resultado, pero también consciente de que los márgenes de error serán cada vez menores en una fase del torneo donde cualquier detalle puede decidir el camino hacia la final del 19 de julio.
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