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Francia e Inglaterra: duelo de gigantes valorado en casi 2.900 millones de euros por el tercer puesto del Mundial 2026
Los galos eran los favoritos al título pero decepcionaron ante España. Los ingleses estuvieron a punto de llegar a la final pero malas de su técnico lo impidieron.
Mientras la atención del planeta fútbol se concentra en la final entre España y Argentina, el partido por el tercer puesto de la Copa Mundial de la FIFA 2026 enfrenta a dos de las selecciones más poderosas del planeta desde el punto de vista deportivo, económico y de talento individual.
Francia e Inglaterra llegan al Hard Rock Stadium de Miami después de caer en las semifinales, pero con plantillas cuyo valor conjunto alcanza aproximadamente 2.890 millones de euros, una cifra que refleja la enorme concentración de estrellas que reúnen ambos equipos y que convierte este compromiso en uno de los enfrentamientos con mayor valor de mercado de todo el torneo.
Aunque para muchos futbolistas el partido por el tercer lugar representa una oportunidad difícil de asimilar tras haber quedado a un paso de disputar la final, históricamente este compromiso mantiene importancia deportiva y estadística.
Desde 1934 forma parte del formato de la Copa del Mundo y permite definir oficialmente al tercer clasificado del campeonato, además de incidir en el reparto económico, el ranking FIFA y en premios individuales como la Bota de Oro.
En esta edición también representa el último encuentro de Didier Deschamps como seleccionador francés, un factor que añade un componente emocional para los actuales subcampeones europeos.
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Francia aterriza en este compromiso como la selección con mayor valor de mercado del campeonato. Según la actualización más reciente de Transfermarkt, su plantilla está tasada en 1.520 millones de euros, distribuidos entre 26 futbolistas con una media de edad cercana a los 27 años.
El ataque concentra prácticamente la mitad de ese patrimonio deportivo, con un valor aproximado de 750 millones de euros, reflejo del extraordinario nivel ofensivo construido por Deschamps durante los últimos años.
La principal referencia francesa continúa siendo Kylian Mbappé, delantero del Real Madrid y una de las grandes figuras del fútbol mundial.
Su cotización alcanza los 180 millones de euros, lo que lo convierte en uno de los jugadores más caros del planeta. Además de liderar a Francia durante todo el Mundial, llega al partido por el tercer lugar peleando la Bota de Oro gracias a su producción goleadora durante el torneo.
Detrás del capitán ofensivo aparecen varios futbolistas que representan el relevo generacional del fútbol francés. Michael Olise, figura del Bayern Múnich, está valorado en 150 millones de euros; Désiré Doué, una de las revelaciones del París Saint-Germain, alcanza los 120 millones; Ousmane Dembélé aparece con 100 millones; Rayan Cherki suma 90 millones; Bradley Barcola está tasado en 70 millones, mientras que Marcus Thuram conserva una valoración de 50 millones de euros.
A ellos se suman defensores de primer nivel como William Saliba, Jules Koundé y Theo Hernández, además del experimentado arquero Mike Maignan, consolidando una de las plantillas más completas del fútbol internacional.
El recorrido francés durante el campeonato confirmó esa condición de favorito. Superó la fase de grupos y posteriormente eliminó a Suecia, Paraguay y Marruecos antes de encontrarse con España en las semifinales. Allí fue derrotado 2-0, resultado que frenó la posibilidad de disputar una nueva final mundialista, aunque mantuvo intacta la posibilidad de terminar el torneo en el podio.
En el otro costado aparece una Inglaterra que, aunque presenta un valor ligeramente inferior, continúa siendo una de las selecciones más costosas del planeta. Su nómina registra una cotización aproximada de 1.370 millones de euros, con una media de edad similar a la francesa y una base de futbolistas consolidados en la Premier League, LaLiga y la Bundesliga.
La gran figura inglesa es Jude Bellingham, centrocampista del Real Madrid, cuyo valor de mercado alcanza los 130 millones de euros. A su lado sobresale Declan Rice, referente del Arsenal, tasado en 120 millones, mientras que Bukayo Saka registra una valoración de 110 millones. El capitán Harry Kane, máximo goleador histórico de Inglaterra, mantiene un valor cercano a 60 millones de euros, aportando experiencia y liderazgo ofensivo.
El equipo dirigido por Thomas Tuchel construyó una campaña consistente hasta las semifinales. Eliminó a República Democrática del Congo, México y Noruega antes de protagonizar un intenso duelo frente a Argentina, encuentro que terminó perdiendo 2-1 pese a haber competido durante buena parte del compromiso.
Esa derrota dejó a los ingleses nuevamente disputando el partido por el tercer lugar, una instancia en la que históricamente no han conseguido imponerse.
El choque entre franceses e ingleses también enfrenta a varios de los futbolistas más cotizados del Mundial. Entre ambos seleccionados sobresalen Mbappé, Olise, Doué, Bellingham, Rice, Saka, Dembélé y Cherki, jugadores cuyo valor individual supera ampliamente los 90 millones de euros y que representan el presente y el futuro del fútbol europeo. De hecho, Francia aporta tres de los futbolistas más valiosos de las semifinales, mientras Inglaterra cuenta con dos de los mediocampistas mejor valorados del mercado internacional.
Más allá del resultado, el encuentro constituye una vitrina para futbolistas cuyo precio continúa creciendo en el mercado de transferencias. Los clubes más importantes de Europa siguen de cerca el rendimiento de estas figuras, conscientes de que un Mundial suele modificar considerablemente las valoraciones económicas de los jugadores más destacados.
La combinación de juventud, rendimiento y proyección explica por qué Francia e Inglaterra reúnen casi tres mil millones de euros en talento deportivo, una cifra superior al valor conjunto de numerosas ligas profesionales alrededor del mundo.
Para Francia, conquistar el tercer lugar supondría despedir a Didier Deschamps con una nueva medalla mundialista después de más de una década al frente de la selección. Para Inglaterra, significaría cerrar el campeonato con su mejor ubicación desde el título obtenido en 1966 y romper la racha negativa en los partidos por el tercer puesto. Más allá del carácter de consolación que suele atribuirse a este compromiso, el enfrentamiento reúne suficiente calidad, historia y valor económico para convertirse en uno de los grandes espectáculos del cierre del Mundial 2026.
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