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Egipto rompe la barrera de la historia y elimina a Australia en los penaltis para avanzar a octavos

Trepidante partido con definición especial 4-2.

Egipto elimina a Australia
Por Agencia Periodismo Investigativo | Vie, 03/07/2026 - 19:02 Créditos: Egipto rompe la barrera de la historia y elimina a Australia en los penaltis para avanzar a octavos. FIFA.

Egipto escribió una de las páginas más importantes de su historia futbolística al clasificarse por primera vez a los octavos de final de una Copa Mundial tras derrotar 4-2 en la tanda de penaltis a Australia, luego de igualar 1-1 durante los 120 minutos reglamentarios y de la prórroga en el AT&T Stadium de Arlington, Texas.

La selección dirigida por Hossam Hassan resistió la reacción australiana, mantuvo la calma desde los once metros y convirtió todos sus cobros para sellar una clasificación inédita en una fase eliminatoria mundialista.

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El encuentro comenzó con un ritmo intenso y oportunidades para ambos equipos. Australia estuvo cerca de abrir el marcador en los primeros minutos cuando Cristian Volpato estrelló un remate en el travesaño.

Sin embargo, el golpe inicial fue para los africanos. Al minuto 13, Karim Hafez envió un centro preciso desde el costado izquierdo que encontró completamente libre a Emam Ashour, quien conectó un cabezazo que dejó sin opciones al guardameta Patrick Beach para establecer el 1-0.

La anotación confirmó el buen momento que atravesaba Egipto, una selección que había llegado invicta desde la fase de grupos y que mostraba nuevamente orden defensivo y velocidad para atacar.

Después del gol, los egipcios administraron la ventaja y buscaron ampliar la diferencia mediante transiciones rápidas lideradas por Mohamed Salah y Omar Marmoush.

Precisamente Marmoush dispuso de una de las oportunidades más claras para aumentar la cuenta, pero desperdició una ocasión frente al arco australiano. Esa acción terminaría siendo determinante porque permitió que los oceánicos permanecieran con vida dentro del partido.

Australia modificó su planteamiento tras el descanso y comenzó a ejercer una mayor presión sobre la salida rival. La insistencia encontró premio al minuto 55 cuando un balón enviado al área terminó siendo desviado accidentalmente por Mohamed Hany hacia su propia portería.

El autogol significó el 1-1 y cambió completamente el desarrollo del compromiso, devolviendo la confianza al conjunto dirigido por Tony Popovic, que pasó a controlar más tiempo la posesión del balón y buscó desnivelar el marcador durante el resto del tiempo reglamentario.

Los minutos finales del tiempo reglamentario ofrecieron oportunidades para ambos equipos. Australia intentó aprovechar el impulso emocional del empate, mientras Egipto respondió con ataques aislados que obligaron al arquero Patrick Beach a intervenir en varias ocasiones.

Ninguno consiguió romper el equilibrio y el partido se extendió a la prórroga, donde el desgaste físico comenzó a ser evidente y las ocasiones claras disminuyeron considerablemente.

Durante los treinta minutos adicionales predominó la cautela. Ambos seleccionados privilegiaron el orden táctico antes que asumir riesgos excesivos.

Mohamed Salah dispuso de una oportunidad para evitar la definición desde el punto penal, pero no logró concretarla. Australia también buscó aprovechar los espacios, aunque encontró una defensa egipcia sólida que respondió en los momentos de mayor presión.

Antes del pitazo final, el cuerpo técnico australiano tomó una decisión que generó expectativa: reemplazó al arquero Patrick Beach por el experimentado Mat Ryan exclusivamente para afrontar la tanda de penaltis.

La apuesta pretendía aprovechar la experiencia internacional del capitán australiano, pero el resultado terminó siendo completamente adverso. Ryan no consiguió detener ninguno de los lanzamientos egipcios y la estrategia quedó ampliamente cuestionada tras la eliminación.

En la definición desde los once metros, Egipto mostró una efectividad absoluta. Mahmoud Saber abrió la serie con éxito, Ramy Rabia mantuvo la ventaja y posteriormente Mohamed Salah asumió la responsabilidad del tercer lanzamiento con una ejecución de gran calidad técnica, resolviendo mediante una "Panenka" que sorprendió completamente a Mat Ryan.

Finalmente, Hossam Abdelmaguid convirtió el cobro definitivo para sentenciar el 4-2 y desatar la celebración de los miles de aficionados egipcios presentes en Arlington y de millones que siguieron el encuentro desde El Cairo.

Australia, por su parte, desperdició dos cobros: Harry Souttar falló el primero y el joven Lucas Herrington estrelló el cuarto en el travesaño, errores que terminaron marcando el desenlace de la serie.

Más allá del resultado, la clasificación representa un momento histórico para el fútbol egipcio. Los llamados "Faraones", siete veces campeones de la Copa Africana de Naciones y una de las selecciones más exitosas del continente, nunca habían conseguido ganar un partido de eliminación directa en una Copa Mundial.

La generación encabezada por Mohamed Salah logró romper esa barrera y situó al país africano entre los dieciséis mejores equipos del torneo por primera vez desde que participa en competiciones mundialistas.

El triunfo también ratifica el crecimiento mostrado por Egipto durante todo el campeonato. En la fase de grupos permaneció invicto frente a rivales de alto nivel y confirmó que su fortaleza colectiva va más allá del protagonismo individual de Salah.

El equipo ha encontrado equilibrio entre una defensa organizada, un mediocampo intenso y delanteros capaces de generar peligro permanente, características que ahora alimentan la ilusión de seguir avanzando en el Mundial.

Australia, mientras tanto, abandona el torneo con la sensación de haber competido hasta el último instante. Los "Socceroos" lograron superar una exigente fase de grupos y ofrecieron resistencia durante dos horas de juego, pero la falta de eficacia en los momentos decisivos y los errores en la tanda de penaltis terminaron costándoles la clasificación.

Con esta victoria, Egipto avanza a los octavos de final, donde enfrentará al ganador del duelo entre Argentina y Cabo Verde, en busca de prolongar una campaña que ya ocupa un lugar privilegiado en la historia del fútbol del país africano.

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