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Así llega Suiza, el próximo rival de Colombia en el Mundial 2026: estadísticas, figuras y fortalezas

El análisis completo del rival de la Tricolor en los octavos del Mundial 2026. Suiza será el próximo rival de Colombia.

Selección de Suiza
Por Agencia Periodismo Investigativo | Vie, 03/07/2026 - 23:27 Créditos: Selección Suiza. FIFA.

Colombia dio un paso firme hacia los octavos de final del Mundial de la FIFA 2026 después de imponerse 1-0 a Ghana con un gol de Jhon Arias en el minuto 14.

La victoria no solo significó la clasificación de la Tricolor, sino que confirmó un nuevo desafío en el camino mundialista: Suiza, una selección que ha construido una de las campañas más consistentes del torneo y que arriba invicta, con tres triunfos y un empate, nueve goles anotados y apenas tres recibidos en cuatro presentaciones.

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Los números oficiales del equipo europeo permiten entender por qué será uno de los rivales más exigentes que enfrentará Colombia hasta ahora.

Más allá de la tradicional solidez defensiva que históricamente ha caracterizado al fútbol suizo, las estadísticas muestran una selección mucho más completa, con capacidad para controlar la posesión, generar ocasiones, romper líneas defensivas, atacar por diferentes sectores del campo y mantener un notable equilibrio entre creación y eficacia.

Suiza alcanzó los octavos de final luego de disputar cuatro partidos, con un balance de tres victorias, un empate, ninguna derrota y una diferencia goleadora de +6 gracias a nueve anotaciones convertidas y únicamente tres encajadas.

En la fase de grupos dejó una imagen de enorme regularidad. Superó a sus rivales mostrando un fútbol práctico y efectivo, clasificándose entre las mejores selecciones del campeonato.

Posteriormente confirmó su condición de candidata al eliminar a su adversario en los dieciseisavos de final para convertirse en el próximo rival de Colombia.

Durante ese recorrido el conjunto helvético ha tenido como principales figuras al capitán Granit Xhaka, quien continúa siendo el organizador del mediocampo; al arquero Gregor Kobel, determinante con varias intervenciones decisivas; al delantero Breel Embolo, referencia permanente en ataque; al extremo Dan Ndoye, desequilibrante por velocidad; al mediocampista Remo Freuler, encargado del equilibrio; y al defensor Manuel Akanji, líder de una defensa que apenas ha permitido tres goles en todo el torneo.

Los datos oficiales muestran que Suiza registra una media de 58 % de posesión del balón, reflejando una propuesta que privilegia la circulación y el control del juego.

Jugador de Suiza

En labores ofensivas presenta un PPDA de 44,3, además de 221 ingresos al último tercio, 120 entradas al área rival, 78 centros y 23 tiros de esquina, cifras que hablan de una selección que llega constantemente a posiciones de remate.

Desde el punto de vista físico, Suiza se ubica por encima del promedio mundial en varios indicadores. Su perfil colectivo alcanza el percentil 71 en distancia recorrida, 85 en carrera de alta velocidad, 67 en velocidad media, 33 en distancia sprint, 29 en velocidad punta, 15 en carreras de velocidad máxima y 13 en número total de sprints, lo que evidencia un equipo que administra esfuerzos, acelera cuando lo necesita y no basa exclusivamente su rendimiento en el despliegue físico.

Las cifras absolutas respaldan esa lectura. El equipo ha recorrido 100,34 kilómetros por partido, con 39,60 kilómetros caminando, 40,12 kilómetros trotando, 13,83 kilómetros en carrera de alta velocidad, 4,92 kilómetros en sprint, 1,68 kilómetros en sprint de máxima intensidad, una velocidad promedio de 6,1 km/h y una velocidad máxima registrada de 34,3 km/h.

En ataque aparece uno de sus mayores argumentos. Suiza alcanza el percentil 92 en goles, el 85 en goles convertidos dentro del área, el 83 en goles esperados (xG), el 81 en secuencias ofensivas que terminan en remate, el 81 en centros, el 73 en asistencias, mientras que en amenaza ofensiva y centros completados registra un percentil del 50.

Las cifras concretas son igualmente contundentes: promedia 2,0 goles por encuentro, 1,6 goles dentro del área, 1,49 goles esperados, 48,4 secuencias ofensivas, 18,5 centros, 1,1 asistencias, 9,98 acciones de amenaza ofensiva y 3,1 centros completados.

En la elaboración del juego mantiene un rendimiento sobresaliente. El apartado de creación ubica a Suiza en el percentil 75 en volumen de pases, 75 en cambios de orientación, 73 en precisión de pase, 71 en intervenciones con balón, 71 en secuencias de posesión y 48 en distribuciones largas.

En promedio completa 474 pases, 409,6 pases acertados, 4,2 cambios de orientación, 1.002 intervenciones, 412,5 secuencias de posesión, 155,8 distribuciones completas, 211,6 distribuciones bajas y 9,4 progresiones de balón, este último apartado situado en el percentil 17, uno de los pocos registros por debajo de la media.

Otro de los aspectos que explica su éxito es la capacidad para romper líneas defensivas. El equipo alcanza el percentil 77 en rupturas completadas, 75 en rupturas de la línea ofensiva, 71 en rupturas defensivas, 71 en rupturas del mediocampo, 71 en rupturas adicionales de ataque y 69 en otras variantes de ruptura, con registros de 3,8 rupturas completadas, 26,3 rupturas de línea ofensiva, 16,9 rupturas defensivas, 2,7 rupturas del mediocampo, 36,8 acciones de ruptura ofensiva, 29,4 rupturas adicionales y registros complementarios de 9,1 y 4,0 en otras categorías defensivas.

En cuanto a los movimientos sin balón, Suiza presenta un perfil mucho más equilibrado. Sus desmarques a la espalda se ubican en el percentil 48, los desmarques por delante en el 42, mientras que las restantes variantes de movilidad ofensiva oscilan entre los percentiles 27, 21 y 15.

Los registros absolutos incluyen 75,1 desmarques a la espalda, 140,2 desmarques por delante, 237 desmarques para recibir, 79,8 desmarques atendidos, 71,1 desmarques al pie, 90,7 entre líneas y 96,8 por fuera, confirmando que no depende exclusivamente de la profundidad.

Las recepciones del balón representan otro punto fuerte. El equipo alcanza el percentil 77 en recepciones a la espalda, 58 en recepciones bajo presión, 52 en recepciones sin presión, 38 entre líneas, 23 en recepciones adicionales bajo presión y 21 en otra categoría de recepción, con cifras de 10,3, 17,6, 257,7, 70,7, 107,7 y 125,3, respectivamente.

Paradójicamente, la presión alta no es una de sus principales fortalezas. Apenas alcanza el percentil 17 en presiones directas y el 4 en presiones defensivas, con 27,4 presiones directas y 137,1 presiones defensivas, lo que refleja un bloque que prefiere esperar, mantener el orden y recuperar en zonas medias antes que asfixiar la salida rival.

En defensa también aparecen indicadores modestos. El equipo registra solamente un percentil 13 en pérdidas forzadas al adversario, con 30,5 pérdidas provocadas, lo que confirma que la prioridad está en la organización táctica antes que en la presión agresiva.

El balón parado, en cambio, constituye uno de sus mayores recursos. Suiza alcanza el 100 % del percentil en penaltis ejecutados y convertidos, 94 en saques de banda, 88 en tiros libres directos, 81 en tiros libres y 81 en tiros de esquina, además de 58 en tiros libres indirectos y 56 en saques de puerta.

Los registros son igualmente destacados: 0,4 penaltis lanzados y convertidos por partido, 19,6 saques de banda, 11,6 tiros libres directos, 12,9 tiros libres, 5,1 córners, 1,3 tiros libres indirectos y 7,1 saques de puerta.

En disciplina también exhibe un perfil particular. Es una selección que recibe muchas infracciones, situándose en el percentil 94 en faltas recibidas, además del 75 en faltas cometidas y apenas el 29 en tarjetas amarillas. Sus promedios son de 12 faltas recibidas, 10,5 cometidas y 0,7 amonestaciones por encuentro.

El fuera de juego aparece como un aspecto secundario. Su promedio es de 1,1 posiciones adelantadas, correspondiente al percentil 38.

La portería completa el panorama de un equipo equilibrado. Su arquero registra un percentil 71 en paradas, 71 en porcentaje de atajadas, 69 en intervenciones sobre remates al arco, 63 en goles recibidos, mientras que las acciones defensivas fuera y dentro del área apenas alcanzan los percentiles 10 y 8.

Las cifras reflejan 2,9 paradas por partido, 71 % de efectividad en las atajadas, 2,5 intervenciones sobre disparos al arco, 0,8 goles encajados por encuentro, 7,6 acciones defensivas fuera del área y 8,5 dentro del área.

Ese será el panorama que encontrará Colombia tras eliminar a Ghana con el tanto tempranero de Jhon Arias. La Tricolor llega fortalecida por una defensa sólida, un mediocampo cada vez más equilibrado y un ataque que ha encontrado eficacia en los momentos decisivos.

Sin embargo, el siguiente reto será muy diferente: enfrentará a una Suiza que combina orden táctico, alta efectividad ofensiva, dominio del balón, gran precisión en la circulación y un aprovechamiento sobresaliente de las jugadas a balón parado. Será un duelo entre dos selecciones que llegan en crecimiento y que aspiran a instalarse entre las ocho mejores del Mundial 2026.

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