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Industria textil propone arancel del 40% a productos de Shein y Temu ante auge de importaciones sin tributos
Gremio expone las afectaciones a la industria nacional.
El crecimiento acelerado de las plataformas internacionales de comercio electrónico volvió a encender el debate sobre la protección de la industria nacional.
El sector textil colombiano propuso imponer un arancel del 40% a las prendas y productos que ingresan al país a través de plataformas como Shein, Temu y AliExpress, al advertir un impacto directo sobre la producción local, el empleo y el recaudo fiscal.
La iniciativa fue planteada por la Cámara Colombiana de la Confección y Afines, cuyo presidente, Guillermo Criado, alertó sobre el volumen creciente de mercancía que entra al país bajo el régimen de minimis, un mecanismo que permite la importación de paquetes de bajo valor sin el pago de aranceles ni otros gravámenes.
Según cifras del gremio, diariamente ingresan cerca de 650 toneladas de productos por esta vía, lo que configura una competencia desigual frente a las empresas que operan formalmente en Colombia.
El fenómeno, calificado por el dirigente como un flujo masivo de mercancías, estaría afectando a un tejido empresarial conformado por aproximadamente 142.000 compañías, en su mayoría micro y pequeñas, que enfrentan obligaciones tributarias, laborales y regulatorias.
El auge de estas plataformas se refleja en el volumen de envíos. Solo en 2025 habrían ingresado millones de paquetes al país, con crecimientos significativos frente al año anterior.
A nivel operativo, compañías como Temu movilizan cerca de 2,2 millones de envíos mensuales hacia Colombia, lo que evidencia la magnitud del fenómeno y su penetración en el mercado nacional.
Este modelo, basado en la distribución directa al consumidor desde el exterior, ha permitido ofrecer productos a precios considerablemente más bajos.
Sin embargo, gremios y centros de análisis han advertido que esta dinámica presiona los márgenes de los productores locales y afecta la sostenibilidad de talleres, confeccionistas y distribuidores que cumplen con la normativa vigente.
Además del impacto económico, el sector ha señalado que el esquema de minimis estaría siendo utilizado mediante prácticas como la fragmentación de envíos o la triangulación de mercancías, con el fin de eludir obligaciones tributarias.
Frente a este escenario, el gremio planteó la imposición de un arancel del 40% —similar al que ya enfrentan importadores formales— junto con la aplicación del IVA del 19% a los productos que ingresan bajo este régimen.
Según Criado, la medida busca equilibrar las condiciones del mercado y no restringir el comercio electrónico.
El argumento central radica en que las empresas nacionales deben asumir costos asociados al cumplimiento de normas fiscales, laborales y de seguridad industrial, mientras que los productos importados por plataformas digitales ingresan sin estas cargas.
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El sector también advierte un impacto fiscal relevante. Estimaciones indican que el país podría estar dejando de recaudar entre 6 y 8 billones de pesos anuales debido a la exención de impuestos en este tipo de operaciones.
El debate sobre los aranceles se da en paralelo a otras discusiones de política económica. En meses recientes, el Gobierno ha adoptado medidas para fortalecer la competitividad del sector, como la eliminación de aranceles a insumos textiles y materias primas, con el objetivo de reducir costos de producción y mejorar la capacidad exportadora.
Asimismo, se han planteado reformas para modificar el tratamiento tributario de las compras internacionales, incluyendo la posible eliminación de exenciones de IVA para envíos de bajo valor.
En este contexto, la eventual imposición de un arancel a productos terminados importados a través de plataformas digitales se perfila como una de las decisiones más relevantes para el sector en los próximos meses.
Impacto en empleo y estructura productiva
La industria textil y de confecciones es uno de los principales generadores de empleo en el país, con cerca de 2,5 millones de puestos de trabajo directos e indirectos.
La preocupación del gremio radica en que la expansión del comercio electrónico internacional, bajo condiciones tributarias diferenciadas, podría traducirse en el cierre de empresas y la pérdida de capacidad productiva.
Los análisis sectoriales coinciden en que la competencia basada en precios bajos, sumada a los costos estructurales de la industria local, plantea un desafío para la sostenibilidad del sistema moda colombiano.
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