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Banco Agrario y su operación tras el terremoto: oficinas reabren y servicios financieros avanzan a la normalidad

La mayoría de las oficinas cerradas por el sismo ya funcionan. Conozca al detalle cuáles y cómo se han abierto progresivamente a su operación.

Sede Banco Agrario
Por Agencia Periodismo Investigativo | Lun, 24/08/2026 - 09:08 Créditos: Red social X @BancoAgrario / El Banco Agrario ha comenzado a restablecer progresivamente la atención presencial en varias sedes afectadas por el terremoto

Dos semanas después del terremoto que sacudió a Colombia el 10 de agosto de 2026, la recuperación comienza a medirse también en actividades cotidianas que quedaron interrumpidas por la emergencia.

Volver a una oficina bancaria, retirar dinero, realizar una consignación, cobrar un cheque, pagar una obligación o adelantar un trámite crediticio forman parte de esa reconstrucción menos visible que avanza mientras las regiones afectadas intentan recuperar su dinámica económica.

En ese proceso, el Banco Agrario de Colombia ha comenzado a restablecer progresivamente la atención presencial en varias de las poblaciones donde el movimiento sísmico obligó a suspender temporalmente los servicios.

La situación tiene una dimensión particular debido a la presencia territorial de la entidad: su red está conformada por 796 oficinas y buena parte de ellas funciona en municipios donde los servicios financieros son determinantes para productores agropecuarios, comerciantes, campesinos, pensionados, beneficiarios de programas sociales y habitantes de zonas rurales.

El terremoto del lunes 10 de agosto dejó daños en la infraestructura de distintas sedes del Banco Agrario. Las primeras horas estuvieron concentradas en determinar las condiciones de los inmuebles y establecer si era posible mantener la atención sin poner en riesgo a trabajadores y usuarios.

Dos días después del desastre, el 12 de agosto, la entidad informó oficialmente que 38 oficinas no podían atender al público de manera habitual mientras se adelantaban trabajos de revisión, mantenimiento y recuperación.

La afectación se concentró principalmente en las regionales Antioquia, Cafetera y Occidente. Entre las poblaciones incluidas inicialmente estaban Quibdó y Tadó, en Chocó; Anserma, Aranzazu, Belalcázar, Manizales y Riosucio, en Caldas; Balboa, Belén de Umbría, Dosquebradas, La Celia, Pereira, Pueblo Rico y Santa Rosa de Cabal, en Risaralda; Córdoba, La Tebaida, Quimbaya y Calarcá, en Quindío; así como diferentes municipios del Valle del Cauca, entre ellos Ansermanuevo, Bolívar, Caicedonia, Cartago, El Águila, Sevilla, Zarzal, La Unión, Buenaventura y Cali. También se reportaron afectaciones en sedes de Cauca.

El cierre temporal significó mucho más que mantener las puertas de varias sucursales cerradas. En numerosas poblaciones rurales, el Banco Agrario es uno de los principales puntos de conexión de los habitantes con el sistema financiero.

Allí se tramitan créditos para actividades agrícolas y pecuarias, se realizan pagos y retiros, se reciben recursos producto de cosechas y actividades comerciales y se atienden operaciones relacionadas con pequeños productores y microempresarios.

Red social X @BancoAgrario / Normalización de servicios en sedes del Banco Agrario

 

Por eso, mientras avanzaban las inspecciones sobre las edificaciones afectadas, la entidad mantuvo disponibles sus canales alternativos. Los clientes fueron orientados hacia la Banca Virtual, Banco Agrario App, cajeros automáticos y corresponsales bancarios aliados, con el propósito de disminuir el impacto generado por la suspensión de la atención presencial.

El Banco dispone además de canales como Banco Agrario Más Cerca, línea de contacto y WhatsApp, que hacen parte de su estructura para mantener operaciones cuando se presentan interrupciones en alguno de sus puntos de atención.

El proceso de recuperación comenzó a mostrar resultados durante los días siguientes. Un reporte oficial actualizado por la entidad al 20 de agosto mostró que doce de las oficinas que habían resultado afectadas ya habían retomado la atención: Córdoba, en Quindío; Manizales, en Caldas; Pueblo Rico, en Risaralda; Quibdó, en Chocó; La Tebaida, en Quindío; Anserma, en Caldas; Belén de Umbría, en Risaralda; Caicedonia, en Valle del Cauca; Riosucio, en Caldas; Sevilla, en Valle del Cauca; Zarzal, también en Valle del Cauca, y Balboa, en Risaralda.

La reapertura de Quibdó tuvo un significado particular dentro de la recuperación de la red. La capital de Chocó se encontraba entre las oficinas inicialmente suspendidas y hace parte de una de las zonas cercanas al área de mayor afectación del terremoto.

Su regreso a la operación significó recuperar un punto de atención para usuarios que durante los días posteriores al movimiento telúrico tuvieron que recurrir a canales alternativos.

La evolución también puede observarse al comparar los primeros balances. El 12 de agosto había 38 sucursales incluidas en el listado de oficinas sin atención habitual. Para el reporte del 20 de agosto, la entidad señalaba 18 oficinas todavía temporalmente fuera de servicio, mientras otras habían retomado actividades o experimentado cambios en su condición operativa.

El listado de sedes que aún requerían intervención incluía, entre otras, Tadó, Ansermanuevo, Aranzazu, Belalcázar, Bolívar, Cartago, Dosquebradas, El Águila, La Celia, Pereira, Quimbaya, Roldanillo, Santa Rosa de Cabal, Calarcá y La Unión.

La contingencia no se limitó a las sucursales tradicionales. El Banco también reportó temporalmente cerrados algunos puntos de su esquema Banco Agrario Más Cerca en poblaciones como Alto Baudó, Chinchiná, El Dovio, Argelia, El Cairo, Yotoco, Rioquito y Arboleda-Pensilvania.

Este modelo complementa la red convencional y permite acercar servicios y asesoría financiera a productores, microempresarios y personas naturales mediante alianzas con redes de corresponsalía.

El restablecimiento de los servicios estuvo acompañado de otra decisión dirigida a reducir los efectos económicos de la contingencia sobre los usuarios.

El Banco Agrario anunció que reintegraría las comisiones cobradas por retiros, consignaciones y pagos de cheques a clientes cuya oficina de radicación hubiera quedado temporalmente cerrada por el terremoto.

Red social X @BancoAgrario / Sedes afectadas por el terremoto retoman labores progresivamente

 

La medida fue establecida con efecto retroactivo desde el mismo 10 de agosto. La razón era que algunos clientes, ante la imposibilidad de acudir a su oficina habitual, tuvieron que desplazarse hacia otras sucursales y efectuar allí operaciones que podían generar cobros adicionales. El Banco decidió devolver esos valores mientras permaneciera la contingencia.

El primer proceso de devolución fue programado a partir del 18 de agosto e incluyó las comisiones cobradas entre el 10 y el 14 de agosto. Posteriormente, la entidad estableció que los reintegros continuarían semanalmente mientras las respectivas oficinas de radicación permanecieran cerradas.

De esta manera, la recuperación de la infraestructura fue acompañada por una medida financiera para evitar que la suspensión del servicio presencial terminara trasladando costos adicionales a quienes resultaron afectados.

La normalización ha tenido que avanzar de manera gradual. La prioridad anunciada por el Banco ha sido verificar las condiciones de seguridad antes de autorizar el regreso de funcionarios y usuarios.

La entidad ha señalado que sus esfuerzos están dirigidos a restablecer progresivamente las oficinas afectadas, pero manteniendo como criterio la protección de clientes, colaboradores y contratistas y la continuidad de los servicios financieros.

Esa recuperación resulta especialmente importante en el Eje Cafetero, el Valle del Cauca, Chocó y Cauca, territorios donde el terremoto alteró simultáneamente viviendas, infraestructura pública, comercio y actividades productivas.

El cierre de una oficina bancaria en una capital departamental puede ser parcialmente compensado por otras sucursales cercanas, cajeros o servicios digitales.

En municipios pequeños, en cambio, la distancia hacia otra población convierte una operación financiera cotidiana en un desplazamiento adicional precisamente cuando las vías, los ingresos familiares y las actividades económicas también pueden encontrarse afectados.

La estructura de atención del Banco Agrario permite dimensionar esa importancia. Además de las oficinas tradicionales, existen cajeros automáticos propios y de la Red Verde de Servibanca, corresponsales bancarios ubicados en establecimientos comerciales y puntos Banco Agrario Más Cerca.

En estos últimos se ofrece orientación para productores, microempresarios y personas naturales sobre microcréditos, financiación de actividades agrícolas y pecuarias, compra de animales, cultivos, maquinaria, equipos y créditos de consumo.

Los corresponsales bancarios también han adquirido relevancia durante la emergencia. Estos puntos funcionan en establecimientos como supermercados, droguerías, misceláneas y otros comercios y permiten realizar operaciones como consignaciones, pagos y retiros sin necesidad de acudir directamente a una sucursal.

La combinación entre atención presencial alternativa y canales digitales ha servido como mecanismo de continuidad mientras se recuperan los inmuebles afectados.

El episodio dejó además una prueba para los mecanismos de continuidad operativa del sistema financiero en las zonas golpeadas por el desastre.

El propio Banco Agrario establece que, cuando alguno de sus canales sufre interrupciones, los usuarios pueden recurrir a alternativas que incluyen oficinas, cajeros automáticos, corresponsales, Banco Agrario Más Cerca, Banca Virtual, aplicación móvil, línea de contacto y WhatsApp.

Cuando una interrupción extraordinaria afecta simultáneamente todos los canales durante más de una hora, la entidad contempla la activación de un plan de acción y su divulgación mediante sus canales oficiales.

Incluso algunos servicios asociados a tarjetas de crédito registraron efectos derivados del terremoto. El Banco informó que determinadas asistencias prestadas conjuntamente con AXA Assistance podían experimentar demoras o restricciones temporales en las zonas afectadas, mientras se adelantaban las gestiones necesarias para normalizar su prestación.

La recuperación de las oficinas, por tanto, no consiste únicamente en abrir nuevamente una puerta. Antes de hacerlo deben revisarse edificaciones que estuvieron sometidas a un movimiento sísmico de gran intensidad, determinar las condiciones para recibir nuevamente a trabajadores y usuarios, recuperar los sistemas necesarios para efectuar operaciones financieras y garantizar que los servicios puedan prestarse de manera segura.

Entre el primer listado divulgado después del terremoto y las actualizaciones posteriores hay una señal concreta de avance: varias oficinas que inicialmente aparecían cerradas volvieron a atender.

Suministrada / Labores de búsqueda en los lugares afectados por el terremoto del pasado 10 de agosto

 

El proceso continúa, sin embargo, porque permanecen puntos temporalmente fuera de servicio y la reapertura depende de las condiciones particulares de cada inmueble.

La propia página oficial de oficinas del Banco mantiene un apartado específico denominado “Oficinas por Sismo temporalmente fuera de servicio y Reapertura”, desde el cual los usuarios pueden consultar la evolución de la red.

Para las comunidades, cada reapertura representa recuperar algo más que un establecimiento financiero. Significa que un productor puede volver a gestionar presencialmente un crédito, que un comerciante puede efectuar sus operaciones habituales, que un pensionado dispone nuevamente de su punto de atención y que familias que llevan dos semanas reorganizando su vida después del terremoto recuperan otro de los servicios que hacían parte de su rutina antes de las 7:34 de la mañana del 10 de agosto.

El terremoto obligó al Banco Agrario a cerrar decenas de oficinas, trasladar operaciones hacia canales alternativos, revisar infraestructura y adoptar medidas económicas para los clientes perjudicados.

Dos semanas después, la fotografía es diferente: una parte de las sucursales afectadas ha regresado a la actividad, los canales digitales y corresponsales han sostenido operaciones durante la contingencia y continúa el trabajo para recuperar los puntos que todavía no reúnen las condiciones necesarias para atender público.

La normalidad después de una emergencia de esta dimensión no llega simultáneamente a todos los lugares. Regresa por etapas: primero una carretera, después un comercio, una institución pública, una escuela o una oficina bancaria.

En los municipios donde el Banco Agrario constituye uno de los principales vínculos con el sistema financiero, cada sede que vuelve a funcionar representa un pequeño paso dentro de una recuperación mucho mayor. Mientras las reparaciones continúan y permanecen oficinas cerradas, la red financiera que conecta buena parte de la Colombia rural comienza también, municipio por municipio, a ponerse nuevamente en marcha.

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