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Banco Agrario, Gobierno y floricultores trazan ruta para proteger el empleo y la capacidad exportadora del sector

Entidad financiera y ministerio de Agricultura encabezan la iniciativa para fomentar actividad clave para la economía colombiana.

Floricultura colombiana
Por Agencia Periodismo Investigativo | Lun, 21/09/2026 - 11:40 Créditos: Banco Agrario / Gobierno y Banco Agrario impulsan plan para proteger empleo y exportación de flores

La floricultura colombiana puso sobre la mesa una de sus principales preocupaciones para el cierre de 2026: cómo conservar el empleo formal y la capacidad exportadora de una actividad que recibe sus ingresos principalmente en dólares, mientras enfrenta la apreciación del peso, mayores costos laborales y nuevas condiciones arancelarias en su principal mercado internacional.

El debate llevó a Asocolflores, el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, el Banco Agrario de Colombia y Finagro a abrir una ruta de trabajo para buscar instrumentos financieros y medidas que permitan atender la coyuntura.

La reunión se produjo durante la Junta Nacional de la Asociación Colombiana de Exportadores de Flores, Asocolflores, con participación del viceministro de Asuntos Agropecuarios, Arturo Dajud, quien además ejerce como presidente encargado del Banco Agrario, junto con representantes de esa entidad y de Finagro.

El encuentro tuvo como eje la situación financiera de las empresas floricultoras y la necesidad de encontrar mecanismos que permitan sostener la operación, el empleo y las exportaciones.

El Banco Agrario informó que sus directivos sostuvieron la reunión con Asocolflores con el propósito de continuar trabajando por el desarrollo de la agroindustria y la generación de empleo.

Banco Agrario / Encuentro con Asocolflores donde se trazó la hoja de ruta del sector


La entidad señaló que la labor se desarrolla en articulación con el Ministerio de Agricultura y Finagro, actores que hacen parte del esquema institucional de financiación del sector agropecuario colombiano.

La conversación adquiere relevancia por las dimensiones que ha alcanzado la floricultura. De acuerdo con el informe de gestión de Asocolflores correspondiente a 2025, las exportaciones colombianas de flor cortada llegaron aproximadamente a US$2.400 millones y 340.000 toneladas durante ese año.

Frente a 2024, esto significó aumentos cercanos al 2% en valor y al 3% en volumen. El gremio calcula, además, que la actividad genera alrededor de 240.000 empleos formales.

El componente laboral ocupa un lugar central en la discusión. Asocolflores reporta que más del 60% de quienes trabajan formalmente en la actividad son mujeres y que la floricultura representa aproximadamente el 28% de la formalidad laboral del agro colombiano.

También calcula una intensidad de 16 trabajadores por hectárea cultivada, una característica que convierte el comportamiento económico de las empresas productoras en un asunto directamente relacionado con el ingreso de miles de hogares.

Banco Agrario / Una de las más de 700 sedes del Banco Agrario en todo el país

 

La producción se concentra principalmente en Cundinamarca y Antioquia. El Ministerio de Agricultura identifica a estas dos regiones como los principales núcleos de la actividad y reconoce a la cadena de flores como una estructura en la que participan, además de los productores y gremios, entidades como el ICA, el Sena, ProColombia y el propio Banco Agrario.

Sin embargo, el crecimiento exportador registrado durante 2025 convive ahora con factores que presionan las cuentas de las empresas. Asocolflores expuso ante el Gobierno la apreciación del peso colombiano frente al dólar, el aumento de los costos laborales y las nuevas condiciones arancelarias en mercados internacionales.

Según la información conocida después de la reunión, el gremio calcula que los costos laborales aumentaron 35 % durante el último año.

El efecto cambiario es particularmente sensible porque se trata de una actividad orientada casi por completo hacia el exterior. Aproximadamente el 97% de la producción nacional de flores se exporta y Estados Unidos continúa siendo el mercado determinante: recibe cerca del 80% de las exportaciones colombianas del sector.

Una reducción de los pesos obtenidos por cada dólar facturado puede, por tanto, repercutir directamente sobre los ingresos de las empresas mientras buena parte de sus costos laborales y productivos se pagan en moneda colombiana.

Ese escenario explica que el encuentro no se limitara a un diagnóstico. La discusión avanzó hacia alternativas de financiación, garantías y mecanismos de apoyo ajustados a las condiciones de las empresas floricultoras.

Entre las opciones examinadas aparecen líneas especiales de crédito destinadas a financiar capital de trabajo, reperfilamiento de obligaciones y garantías para facilitar el acceso al financiamiento.

Infografía Agencia API / cifras y datos del sector floricultor

 

Las propuestas presentadas al Ministerio de Agricultura apuntan a proteger simultáneamente el empleo y la capacidad exportadora.

El planteamiento parte de que las empresas necesitan liquidez para atravesar una coyuntura en la cual sus costos internos han aumentado mientras la tasa de cambio reduce el valor en pesos de los ingresos provenientes del exterior.

En ese contexto, Banco Agrario y Finagro aparecen como piezas centrales. El primero puede canalizar financiación hacia las actividades agropecuarias y agroindustriales, mientras Finagro participa en el diseño y respaldo de instrumentos financieros dirigidos al campo.

 

Durante el encuentro, las entidades manifestaron disposición para continuar revisando las alternativas propuestas y determinar cuáles instrumentos pueden responder a las distintas necesidades empresariales.

La discusión tampoco quedó restringida al crédito. Gobierno, entidades financieras y empresarios acordaron mantener una agenda de trabajo que incluya asuntos de mediano y largo plazo relacionados con volatilidad cambiaria, costos laborales, productividad, competitividad y condiciones de acceso a los mercados internacionales.

La presidenta de Asocolflores, Laura Valdivieso Jiménez, resumió la dimensión de la discusión al señalar que lo que está en juego trasciende la situación particular de las compañías y comprende la preservación de una estructura productiva y exportadora desarrollada durante décadas. El gremio sostiene que esa capacidad debe conservarse para que Colombia mantenga su posición en el mercado mundial de flores.

La búsqueda de competitividad también se ha extendido hacia la logística. En abril de 2026 comenzó una nueva ruta de exportación de flores a través de Puerto Antioquia, en el golfo de Urabá, con un primer embarque liderado por Flores El Capiro.

La alternativa marítima busca diversificar las opciones de transporte, particularmente hacia Europa, y reducir la dependencia de la operación aérea. En 2025, las exportaciones de flores por vía marítima alcanzaron US$126 millones y en enero de 2026 el volumen movilizado por mar aumentó 21%.

Tomada de rede sociales / empresa de flores en Cundinamarca

 

El transporte aéreo, sin embargo, continúa siendo decisivo. Las flores representan aproximadamente el 80 % de la carga aérea internacional que sale del aeropuerto El Dorado de Bogotá, lo que muestra que la actividad floricultora no se limita a los cultivos: detrás de cada exportación funcionan cadenas de transporte, almacenamiento, carga, inspección, aduanas y logística que conectan las zonas productoras con decenas de mercados.

Ese engranaje recibió este mismo mes otro reconocimiento. El Plan Pétalo de Asocolflores obtuvo el Premio Nacional de Exportaciones 2026, entregado por Analdex y ProColombia en la categoría Labor de Exportación–Cooperación Exportadora.

El programa cumple 20 años articulando actores públicos y privados para facilitar la operación exportadora, especialmente durante las temporadas de mayor demanda internacional.

Ahora, la prioridad inmediata está en convertir la conversación entre Asocolflores, el Ministerio de Agricultura, Banco Agrario y Finagro en instrumentos aplicables a las empresas. Las partes acordaron continuar trabajando en esa ruta mientras se revisan las necesidades financieras y las alternativas disponibles para sostener la competitividad y el empleo formal.

El encuentro deja así planteado un reto que va más allá de una reunión institucional. Colombia cerró 2025 con exportaciones de flores por cerca de US$2.400 millones y una industria que llega a alrededor de un centenar de mercados.

La discusión de septiembre de 2026 busca determinar qué herramientas financieras, laborales, productivas y comerciales permitirán conservar esa capacidad en medio de un escenario cambiario y comercial que ha elevado la presión sobre los productores.

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