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Alerta en el sector financiero por alza de tasas de interés y su impacto en el costo de los créditos
Bancos y analistas advierten que el incremento de la tasa del Emisor al 10,25 % responde al fuerte ajuste del salario mínimo, presionando la inflación y el consumo.
El sector bancario colombiano ha manifestado su preocupación tras la reciente decisión del Banco de la República de elevar la tasa de interés de referencia en 100 puntos básicos, situándola en un 10,25 %. Este movimiento, que rompe con la tendencia de estabilidad previa, es visto por los expertos como una respuesta directa al incremento del 23,7 % en el salario mínimo decretado por el Gobierno nacional bajo el concepto de "salario vital". Para las entidades financieras, este ajuste salarial genera una presión inflacionaria imprevista que obliga al emisor a encarecer el costo del dinero para evitar un desanclaje de los precios en 2026.
Expertos de centros de pensamiento como Investigaciones Económicas del Banco de Bogotá y DAVIbank coinciden en que el panorama para los préstamos bancarios se ha tornado restrictivo. Según Camilo Pérez Álvarez, director en el Banco de Bogotá, las proyecciones de inflación para el cierre de año han saltado del 4,1 % al 6,3 %, el ajuste de expectativas más amplio en la historia reciente del país. Esta incertidumbre dificulta la planificación financiera de los bancos comerciales, que ahora deben ajustar al alza las tasas de captación y colocación, encareciendo directamente los créditos de consumo, hipotecarios y comerciales.
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Desde Bancolombia, la economista Laura Clavijo interpretó el aumento como una señal de rigor macroeconómico, aunque advirtió que el ciclo alcista podría no haber terminado. Las proyecciones sugieren que la tasa de intervención podría alcanzar un techo del 12 % a finales de año si los datos del primer trimestre no muestran una convergencia hacia la meta de inflación. Mientras tanto, sectores intensivos en mano de obra, como la restauración y el transporte, ya prevén un encarecimiento de sus servicios debido al efecto cascada del ajuste salarial y los costos financieros.
Pese al encarecimiento del crédito, analistas observan un cambio en el comportamiento de los hogares. Jackeline Piraján, de DAVIbank, destacó que actualmente más familias están financiando sus gastos con recursos propios en lugar de recurrir a la deuda, lo que ha permitido al Banco de la República mayor margen de maniobra sin frenar drásticamente el consumo nominal. Sin embargo, para el 90 % de la población que no percibe el salario mínimo, el alza en las cuotas de préstamos y el costo de vida representa un desafío para la estabilidad financiera personal durante el resto del año.
El futuro inmediato dependerá de la evolución del Índice de Precios al Consumidor (IPC) en los próximos meses. Los bancos se mantienen a la expectativa de las minutas que publicará el Emisor, las cuales revelarán la profundidad de la división interna en la Junta Directiva. Por ahora, el mensaje para los usuarios es de cautela: mientras la tasa de usura siga bajo presión, se recomienda priorizar el ahorro sobre la adquisición de nuevas deudas, aprovechando las mejores rentabilidades que ofrecen actualmente los depósitos a término y cuentas de ahorro.
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