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Benedetti se burla de los “quemados” y Defensora del Pueblo le recuerda su deber como garante electoral

El ministro del Interior arremetió contra Lina Garrido y otros congresistas que no lograron una curul.

Armando Benedetti quemados
Por Agencia Periodismo Investigativo | Lun, 09/03/2026 - 10:58 Créditos: Armando Benedetti y su mensaje a los "quemados". Captura de video

Las declaraciones del ministro del Interior, Armando Benedetti, provocaron una reacción de la defensora del Pueblo, Iris Marín Ortiz, quien cuestionó el tono del pronunciamiento del jefe de la cartera política y recordó que su cargo implica la responsabilidad de garantizar condiciones de imparcialidad en el proceso electoral.

Benedetti afirmó: “Hoy me río, me burlo, me da felicidad por aquellos quemados que creyeron que hablar mal de mí era una buena estrategia de campaña. Demuestran que no son ni políticos ni periodistas ni nada, son unos payasos”.

Las palabras del ministro generaron cuestionamientos debido al papel institucional que ejerce el Ministerio del Interior en la coordinación política y en las garantías del proceso democrático.

Ante estas declaraciones, la defensora del Pueblo, Iris Marín Ortiz, calificó la situación como inadmisible y recordó que el ministro del Interior cumple una función clave dentro del sistema de garantías electorales.

“Esto es inadmisible. El ministro del Interior es garante del proceso electoral para todos los actores políticos, en toda su diversidad. Se trata de una responsabilidad pública que no puede ejercerse al servicio de intereses partidistas, y mucho menos de intereses personales”.

Marín Ortiz también subrayó que el ejercicio de la función pública está subordinado a los principios constitucionales y al respeto por las instituciones.

“El Estado de Derecho significa que los servidores públicos somos, ante todo, eso: servidores. Las funciones y atribuciones establecidas por la Constitución y la ley están por encima de quienes ejercen temporalmente el poder público. Precisamente en ello radica el verdadero sentido del Estado de Derecho”.

El pronunciamiento de la defensora se interpreta como un llamado a preservar la neutralidad institucional en un momento en que comienza a intensificarse el debate político de cara a los procesos electorales.

El Ministerio del Interior tiene entre sus responsabilidades articular la relación del Gobierno con los partidos políticos y coordinar, junto con otras autoridades, mecanismos de garantías para el desarrollo transparente de las elecciones.

Aunque Benedetti no mencionó el nombre de Lina María Garrido, los enfrentamientos que ambos tuvieron de manera sistemática en redes, apuntan a que su expresión de alegría por los que se quemaron iban encaminados a la candidata que no alcanzó curul tras obtener 30.502 votos al Senado.

Los enfrentamientos entre el ministro del Interior, Armando Benedetti, y la representante a la Cámara Lina María Garrido se han convertido en uno de los episodios más visibles de confrontación política entre el Gobierno y sectores de la oposición durante el último periodo legislativo.

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Uno de los momentos más tensos se produjo tras la instalación del Congreso el 20 de julio, cuando Garrido —representante por Arauca del partido Cambio Radical— pronunció un discurso crítico frente al gobierno del presidente Gustavo Petro.

Benedetti reaccionó cuestionando duramente la intervención de la congresista, señalando que se trataba de una intervención “sin preparación, sin argumentos y sin cifras”, lo que desató un intercambio público de acusaciones entre ambos dirigentes políticos.

La respuesta de Garrido fue igualmente contundente. La congresista acusó al ministro de tener un comportamiento incompatible con la función pública y lo calificó de “agresor de mujeres” y “drogadicto”, en alusión a controversias personales que han rodeado la trayectoria de Benedetti. Además, lo desafió públicamente a no intentar intimidarla y a responder políticamente por las críticas formuladas.

Ante esos señalamientos, Benedetti anunció acciones judiciales contra la congresista por los delitos de injuria y calumnia, argumentando que las afirmaciones de Garrido eran falsas y afectaban su honra. El ministro sostuvo que las críticas se habían hecho con “mala fe, imprecisiones y mentiras”, razón por la cual decidió acudir a la justicia.

Sin embargo, la Sala de Instrucción de la Corte Suprema de Justicia inadmitió la denuncia presentada por Benedetti. El alto tribunal consideró que las afirmaciones de la congresista estaban amparadas por la inviolabilidad parlamentaria, principio que protege a los miembros del Congreso por las opiniones expresadas en ejercicio de sus funciones.

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