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Apagones y escasez desatan protestas en Cuba durante el fin de semana

La crisis energética vuelve a encender las manifestaciones en la isla.

Protestas en Cuba en marzo de 2026
Por Agencia Periodismo Investigativo | Lun, 09/03/2026 - 10:30 Créditos: Protestas en Cuba en marzo. Captura de video

Una nueva ola de inconformidad social se registró en Cuba durante este fin de semana, en medio de apagones prolongados, escasez de alimentos y el deterioro de las condiciones de vida, factores que en los últimos años han desencadenado manifestaciones periódicas en distintas zonas de la isla.

Las tensiones aumentaron tras un apagón masivo que dejó sin electricidad a millones de personas en el occidente del país, incluido gran parte de La Habana, debido a una avería en la central termoeléctrica Antonio Guiteras, una de las principales plantas generadoras de energía del país.

De acuerdo con autoridades de la Unión Eléctrica de Cuba, el sistema energético llegó a disponer de apenas 1.000 megavatios de generación frente a una demanda significativamente mayor, lo que obligó a aplicar cortes eléctricos generalizados mientras se realizaban reparaciones de emergencia en la planta.

En varias zonas urbanas, ciudadanos reaccionaron con cacerolazos, concentraciones espontáneas y protestas en barrios, una forma de manifestación que se ha vuelto recurrente en la isla durante los últimos años ante los cortes prolongados de electricidad.

Las manifestaciones se desarrollaron principalmente durante la noche, cuando la falta de energía y el calor intensificaron el malestar de la población. En redes sociales circularon videos de residentes golpeando ollas y exigiendo soluciones a la crisis energética y a la escasez de productos básicos.

Este tipo de protestas, caracterizadas por su carácter espontáneo y descentralizado, se han convertido en una constante desde 2024, cuando comenzaron manifestaciones en ciudades como Santiago de Cuba por la falta de alimentos y electricidad.

Las manifestaciones del fin de semana se producen en un contexto de crisis económica profunda y deterioro del sistema energético, agravado por la escasez de combustible y el envejecimiento de las infraestructuras eléctricas.

Organizaciones internacionales de derechos humanos han señalado que los cubanos enfrentan apagones prolongados, falta de alimentos, inflación y deterioro de servicios básicos, lo que ha incrementado el descontento social y provocado nuevas protestas en diferentes regiones del país.

El sistema eléctrico cubano atraviesa además dificultades para garantizar el suministro de combustible, en parte por la reducción del petróleo proveniente de Venezuela, su principal aliado energético, y por tensiones geopolíticas recientes que han afectado el flujo de crudo hacia la isla.

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Las movilizaciones del 7 y 8 de marzo se inscriben dentro de un ciclo creciente de protestas en Cuba. Informes de organizaciones independientes han contabilizado cientos de manifestaciones, denuncias públicas y actos de inconformidad en los últimos meses, muchas de ellas relacionadas con la crisis energética y alimentaria.

Las protestas suelen adoptar formas como: cacerolazos nocturnos en barrios residenciales,  bloqueos momentáneos de calles consignas contra el gobierno o reclamando electricidad.

Aunque en la mayoría de los casos se trata de concentraciones breves, estas expresiones reflejan un creciente desgaste social en la isla, considerada por analistas como una de las peores crisis económicas desde el llamado “Período Especial” de los años noventa.

El malestar también se amplifica a través de internet, donde jóvenes creadores de contenido y activistas digitales denuncian la situación económica y los apagones, utilizando plataformas como YouTube e Instagram para difundir testimonios y convocatorias.

A pesar del riesgo de vigilancia o detenciones, estas plataformas han contribuido a visibilizar el deterioro de las condiciones de vida y a documentar las protestas, consolidando una nueva generación de voces críticas dentro de la isla.

Un país bajo presión económica y política

La situación ocurre además en medio de una tensa coyuntura geopolítica y económica, marcada por sanciones internacionales, problemas de abastecimiento de combustible y una creciente emigración de cubanos que buscan mejores condiciones de vida en el exterior.

Analistas señalan que mientras no se resuelvan los problemas estructurales del sistema energético y de abastecimiento, los apagones y las protestas podrían continuar repitiéndose a lo largo de 2026, en un escenario de creciente presión social sobre el gobierno de Miguel Díaz-Canel.

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