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Video: Ronal Longa, del Chocó al trono de la velocidad, historia del ganador de los 100 metros en los Centroamericanos
Con solo 22 años el atleta colombiano comienza a hacer historia.
Con apenas 22 años, Ronal Longa volvió a confirmar que pertenece a la élite mundial de la velocidad. En el Estadio Olímpico Félix Sánchez de Santo Domingo, República Dominicana, el velocista colombiano cruzó primero la línea de meta en los 100 metros planos con un registro de 10.06 segundos, suficiente para quedarse con la medalla de oro y convertirse en el hombre más rápido de los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe.
En una prueba tradicionalmente dominada por países con enorme tradición en la velocidad, como Jamaica, Longa impuso su aceleración desde los primeros metros y dejó atrás al jamaiquino Bouwahjgie Nkrumie, quien obtuvo la plata con 10.17 segundos, mientras que el dominicano Melbin Marcelino completó el podio.
El triunfo representa mucho más que una medalla. Es la consolidación de una carrera que comenzó lejos de las grandes pistas de atletismo y que hoy sitúa a Colombia como protagonista en una de las pruebas más emblemáticas del deporte olímpico.
Para un país que históricamente ha destacado en disciplinas como el ciclismo, el levantamiento de pesas o el patinaje, contar con un campeón regional en los 100 metros constituye un hecho de enorme relevancia deportiva.
¡QUE VELOCIDAD 🐅! Así fue como Ronal Longa se llevó la medalla de oro 🥇 en los 100m de Santo Domingo.
🎥 @CentroCaribeS pic.twitter.com/7KX85slxLP— Deporte Colombiano 🇨🇴 (@DeportColombia) August 4, 2026
La historia de Ronal Longa comenzó en Istmina, Chocó, uno de los municipios con mayor riqueza cultural del Pacífico colombiano y, al mismo tiempo, uno de los territorios que enfrenta profundas dificultades sociales y económicas.
Allí nació el 30 de junio de 2004 y desde muy pequeño mostró una facilidad natural para correr. En las competencias escolares ya sobresalía por encima de otros niños de su edad, aunque entonces nadie imaginaba que terminaría convirtiéndose en uno de los velocistas más rápidos de Sudamérica.
Como ocurre con numerosos deportistas colombianos, los primeros años estuvieron marcados por la escasez de recursos. Entrenar en regiones apartadas implica enfrentar limitaciones de infraestructura, ausencia de pistas sintéticas y pocas oportunidades para competir al máximo nivel.
Sin embargo, el talento de Longa comenzó a llamar la atención de entrenadores y dirigentes del atletismo nacional, quienes impulsaron su desarrollo competitivo.
Su crecimiento fue acelerado. En categorías juveniles empezó a dominar las competencias nacionales y posteriormente obtuvo resultados destacados en campeonatos sudamericanos.
Su velocidad explosiva y una notable capacidad de aceleración hicieron que rápidamente fuera considerado una de las mayores promesas del atletismo colombiano.
El gran punto de inflexión llegó en 2023. Durante el Campeonato Sudamericano disputado en São Paulo sorprendió al mundo al romper la barrera de los diez segundos y detener el cronómetro en 9.99 segundos, una marca histórica para Colombia.
Aquel registro lo convirtió en el primer colombiano en bajar oficialmente de los diez segundos en los 100 metros, además de establecer un récord nacional absoluto y situarse entre los mejores velocistas juveniles de la historia. Ese resultado también aseguró su clasificación a los Juegos Olímpicos de París 2024.
Aquella temporada no estuvo exenta de dificultades. Después del récord nacional participó en el Campeonato Mundial de Budapest, donde una lesión impidió que mostrara todo su potencial.
Más adelante también vivió momentos complejos en otras competencias internacionales, experiencias que terminaron fortaleciendo su preparación física y mental.
En París 2024 adquirió experiencia olímpica enfrentando a los mejores velocistas del planeta. Aunque no logró avanzar hasta las rondas definitivas, la participación en el escenario deportivo más importante del mundo se convirtió en un aprendizaje determinante para su proceso de maduración competitiva.
El año 2025 confirmó que Longa no era una aparición pasajera. Sumó medallas en campeonatos continentales, continuó rebajando sus registros personales y se consolidó como el principal referente de la velocidad colombiana.
Su evolución técnica también comenzó a evidenciarse en la prueba de 200 metros y en los relevos 4x100, ampliando su aporte al seleccionado nacional.
La temporada 2026 significó un nuevo salto de calidad. En junio registró 9.85 segundos, nuevo récord nacional y sudamericano, una marca que lo ubicó entre los veinte mejores velocistas del mundo según el escalafón de World Athletics.
Ese desempeño confirmó que Colombia contaba con un atleta capaz de competir de igual a igual frente a las grandes potencias del sprint internacional.
Con ese antecedente llegó a Santo Domingo como uno de los favoritos para disputar el título de los Juegos Centroamericanos y del Caribe.
La expectativa era enorme, principalmente porque debía enfrentar a representantes de Jamaica, nación considerada históricamente la mayor potencia mundial en pruebas de velocidad.
Durante las rondas clasificatorias mostró solidez y administró sus esfuerzos para llegar en plenitud a la final. Ya en la carrera decisiva realizó una salida limpia, encontró rápidamente su ritmo y mantuvo el liderazgo durante prácticamente toda la prueba. Los últimos metros sirvieron únicamente para confirmar una victoria que ya parecía inevitable.
El tiempo de 10.06 segundos no solo le permitió quedarse con la medalla de oro. También significó derrotar a velocistas con amplio reconocimiento internacional y convertirse oficialmente en el hombre más rápido de estos Juegos Centroamericanos y del Caribe.
El triunfo adquiere una dimensión especial porque representa una revancha deportiva. En los Juegos Centroamericanos de San Salvador 2023 había terminado en la octava posición, un resultado muy distante de las expectativas que existían alrededor de su talento.
Tres años después regresó mucho más fuerte y convirtió aquella experiencia en una motivación para alcanzar el escalón más alto del podio.
Su éxito también confirma el crecimiento del atletismo colombiano en pruebas tradicionalmente dominadas por otros países del continente. Durante décadas Colombia encontró sus principales resultados internacionales en los lanzamientos, la marcha atlética o el salto triple.
Ahora la velocidad también comienza a escribir páginas relevantes gracias al trabajo de una nueva generación encabezada por Longa.
Los especialistas destacan varios aspectos de su evolución. Su técnica de salida ha mejorado considerablemente, mantiene una frecuencia de zancada muy elevada durante toda la carrera y ha fortalecido la fase de aceleración, uno de los elementos determinantes para competir en pruebas donde las diferencias suelen medirse en centésimas de segundo.
World Athletics también refleja ese crecimiento. La federación internacional lo ubica entre los mejores velocistas del planeta en los 100 metros, reconoce su récord sudamericano de 9.85 segundos y registra su constante progresión tanto en 100 como en 200 metros, una evolución poco frecuente para un atleta de apenas 22 años.
El oro obtenido en Santo Domingo fortalece igualmente las aspiraciones de Colombia para los próximos grandes eventos del ciclo olímpico. Longa aparece como una de las principales cartas nacionales de cara al Campeonato Mundial y, posteriormente, a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, donde buscará competir por un lugar entre los mejores velocistas del planeta.
Más allá de las cifras y de los registros, la historia de Ronal Longa simboliza el recorrido de un joven que surgió desde una región históricamente olvidada, transformó su velocidad natural mediante disciplina y entrenamiento, rompió paradigmas para el atletismo colombiano y hoy inspira a miles de niños que sueñan con llegar a las grandes competencias internacionales.
Su medalla de oro en los Juegos Centroamericanos y del Caribe no representa el punto final de una historia de éxito. Todo indica que apenas constituye un nuevo capítulo en la carrera de un atleta que continúa ampliando los límites de la velocidad colombiana y que ya ocupa un lugar destacado entre los mejores velocistas de América.
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