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Tour de Francia 2026: así les va a Egan Bernal y los colombianos tras llegar a la mitad de las etapas de la carrera

Así ha sido el desempeño de los penalistas nacionales. Hoy etapa 13.

egan bernal cambiaria de equipo
Por Agencia Periodismo Investigativo | Vie, 17/07/2026 - 07:11 Créditos: Egan Bernal - Imagen tomada de IG: eganbernal

El Tour de Francia siempre ha sido el escenario donde Colombia encontró una segunda patria deportiva. Allí nacieron las gestas de Luis Herrera, Fabio Parra, Nairo Quintana, Rigoberto Urán y Egan Bernal, corredores que acostumbraron al país a disputar podios, vestir maillots y conquistar montañas.

Sin embargo, la edición de 2026 ha planteado un desafío distinto: competir en una época dominada por un ciclista que parece correr un deporte diferente.

Tadej Pogacar volvió a imponer un ritmo demoledor desde la primera semana y llegó al ecuador de la carrera vestido de amarillo, con una ventaja considerable sobre Jonas Vingegaard y el resto de favoritos, dejando una sensación compartida por buena parte del pelotón: el gran objetivo ya no es únicamente derrotarlo, sino sobrevivir a su ritmo.

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En ese contexto, los colombianos han construido una participación que combina resistencia, inteligencia táctica y paciencia. No ha habido todavía una victoria de etapa ni una irrupción espectacular que sacuda la clasificación general, pero sí una constante presencia en la pelea diaria y la convicción de que las jornadas de alta montaña todavía pueden cambiar muchas historias individuales.

El mejor ubicado entre los escarabajos continúa siendo Egan Bernal. El campeón del Tour de Francia de 2019 ha confirmado durante las primeras doce etapas que atraviesa su temporada más sólida desde el grave accidente que puso en riesgo su carrera deportiva hace cuatro años.

Su rendimiento no solo se mide por la posición que ocupa en la clasificación general, sino por la manera en que ha vuelto a correr: atento en los abanicos, firme en las etapas nerviosas, competitivo en la contrarreloj y capaz de responder cuando Pogacar y Vingegaard aceleran el paso en las grandes ascensiones.

Después de la etapa 12, Bernal se mantiene como el mejor colombiano y permanece muy cerca del grupo de los diez mejores de la clasificación general, consolidando una regularidad que no había logrado exhibir en una gran vuelta desde antes de su accidente.

Más allá de los números, el Tour está mostrando una versión distinta del corredor zipaquireño. Ya no necesita atacar desesperadamente para demostrar que volvió.

Ahora administra esfuerzos, evita pérdidas de tiempo innecesarias y entiende que la tercera semana será la verdadera sentencia para muchos aspirantes. En un recorrido diseñado para endurecerse progresivamente, esa estrategia puede resultar decisiva.

El equipo Netcompany Ineos también ha respaldado a Bernal con una estructura que lo protege en los momentos de mayor tensión. En los finales masivos ha logrado mantenerse lejos de las caídas; en las jornadas de viento cruzado ha permanecido bien ubicado y, cuando la carretera se empina, continúa siendo el referente colombiano dentro del grupo de favoritos.

Muy diferente ha sido el papel de Einer Rubio. El boyacense del Movistar Team llegó al Tour con la expectativa de convertirse en protagonista en la montaña, aunque las primeras jornadas estuvieron marcadas por la prudencia.

Rubio ha preferido reservar energías antes que desgastarse en fugas condenadas al fracaso frente al enorme control impuesto por UAE Team Emirates-XRG, la escuadra de Pogacar.

Esa estrategia tiene una explicación táctica. Las grandes oportunidades para escaladores como Rubio suelen aparecer cuando la carrera entra definitivamente en los Alpes, donde las diferencias pueden superar varios minutos y las fugas adquieren mayores posibilidades de éxito.

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Por eso, aunque todavía no aparece entre los protagonistas de la clasificación general, sigue siendo uno de los colombianos llamados a buscar una victoria parcial en la segunda mitad del Tour.

Fernando Gaviria, por su parte, vivió una realidad completamente distinta. El velocista colombiano regresó a la ronda francesa con el objetivo de volver a disputar embalajes frente a especialistas como Tim Merlier, Jasper Philipsen y Biniam Girmay.

Sin embargo, la etapa 12 dejó un momento de preocupación cuando sufrió una fuerte caída durante el sprint final, en una llegada marcada por un accidente múltiple que involucró a varios corredores.

A pesar del golpe, logró terminar la jornada, aunque el incidente volvió a evidenciar el enorme riesgo que enfrentan diariamente los embaladores en los últimos metros de cada etapa.

No obstante, cuando peleaba por ganar la etapa 12 del Tour, el antioqueño se accidentó. Sufrió el retiro de la competencia tras una fractura de clavícula y tendrá que pasar por el quirófano.

Mientras tanto, la carrera continúa girando alrededor de Pogacar. El esloveno ha convertido cada jornada en una demostración de control absoluto. Ni las etapas llanas, ni la media montaña, ni las llegadas nerviosas han alterado una clasificación general que permanece prácticamente congelada desde que el campeón de UAE tomó el maillot amarillo.

Tras doce etapas conserva una ventaja superior a los tres minutos sobre Jonas Vingegaard y mantiene además una diferencia importante frente a Remco Evenepoel, confirmando que sigue siendo el gran favorito para conquistar un nuevo Tour de Francia.

Esa superioridad también explica por qué los colombianos han cambiado parcialmente sus objetivos. Si durante otras épocas el país soñaba con disputar el maillot amarillo, hoy la realidad competitiva obliga a pensar en un Top 10 para Bernal, una victoria de etapa para Rubio o Gaviria y alguna actuación destacada en las jornadas alpinas.

No obstante, reducir la actuación colombiana únicamente a la clasificación general sería desconocer el valor simbólico que representa esta generación.

Bernal continúa siendo uno de los corredores más admirados del pelotón por la forma en que reconstruyó su carrera tras un accidente que muchos especialistas consideraban definitivo.

Cada vez que responde a un ataque de Pogacar o Vingegaard demuestra que el campeón del Tour de 2019 sigue perteneciendo al grupo de los mejores escaladores del mundo.

También existe un elemento generacional. Colombia ya no depende exclusivamente de una figura. Bernal representa la experiencia; Rubio aporta la agresividad en la montaña; Gaviria conserva el prestigio en los sprints. Esa diversidad mantiene viva una tradición que durante cuatro décadas convirtió al país en una referencia obligada del ciclismo internacional.

La segunda mitad del Tour promete escenarios mucho más favorables para los escaladores. Las grandes montañas suelen modificar completamente la carrera. Allí aparecen las diferencias reales, los desfallecimientos inesperados y las fugas memorables.

Será precisamente en ese terreno donde los colombianos buscarán cambiar el rumbo de una participación que hasta ahora ha estado marcada por la consistencia más que por el espectáculo.

Las etapas alpinas también pondrán a prueba la capacidad de recuperación de Bernal. Su regularidad durante las primeras doce jornadas permite pensar que todavía puede escalar varias posiciones si alguno de los corredores que lo preceden acusa el desgaste acumulado. En el Tour, la tercera semana suele premiar tanto la fortaleza física como la inteligencia para administrar energías.

Mientras miles de aficionados colombianos siguen cada ascenso con la esperanza de volver a escuchar el himno nacional en territorio francés, los escarabajos mantienen intacta la esencia que históricamente los distinguió: sufrir en silencio, esperar el momento adecuado y convertir la montaña en su mejor aliada.

La edición 2026 aún no ha entregado una imagen icónica comparable con las victorias de Lucho Herrera en Alpe d'Huez, el maillot blanco de Nairo Quintana o el histórico triunfo de Egan Bernal en París.

Sin embargo, todavía quedan jornadas suficientes para escribir nuevos capítulos. El Tour nunca termina cuando parece decidido. La montaña siempre guarda espacio para la sorpresa, y Colombia continúa esperando que alguno de sus escarabajos vuelva a conquistarla.

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