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Nacional y Millonarios empataron 1-1 en un clásico marcado por el ingreso de James Rodríguez: crónica del partido
Verdolagas y embajadores cumplieron una nueva cita en un partido con la expectativa por James. Así le fue. Estadísticas del encuentro.
Medellín volvió a vestirse de clásico. Más de 44.000 personas ocuparon las tribunas del estadio Atanasio Girardot la noche de este jueves 24 para presenciar uno de esos partidos que trascienden la tabla de posiciones y que, antes de que ruede la pelota, ya se juegan en las calles, en las conversaciones y en las graderías.
Atlético Nacional y Millonarios se encontraron por la fecha 12 de la Liga BetPlay 2026-II y terminaron repartiendo puntos después de un empate 1-1 que tuvo goles, un balón contra el palo, una expulsión, una salvada sobre la línea y, como uno de sus principales atractivos, la presencia de James Rodríguez durante la última media hora.
El marcador no alcanzó a contar todo lo que ocurrió. Nacional tuvo más tiempo la pelota, buscó asumir la iniciativa y terminó con mayor número de remates, pero Millonarios mostró capacidad para resistir y aprovechar los momentos que le concedió su rival.
Los números reflejaron parte de esa historia: el equipo antioqueño registró 59% de posesión y 13 remates, tres de ellos al arco, mientras que el conjunto bogotano tuvo 41% de la pelota y cuatro disparos, tres dirigidos a la portería.
Había, además, una expectativa especial alrededor del partido. James Rodríguez comenzó en el banco de suplentes de Nacional y cada movimiento suyo al costado de la cancha fue seguido por una parte importante de la tribuna.
El esperado encuentro con Juan Guillermo Cuadrado, sin embargo, no pudo producirse porque el jugador de Millonarios no fue convocado. James tendría que esperar hasta el segundo tiempo para entrar a escena.
Lucas González dispuso inicialmente un Nacional con Franco Armani en la portería y una propuesta encaminada a controlar el balón y avanzar desde campo propio. Millonarios, dirigido por Alberto Gamero, respondió con una estructura de cinco defensores y tres hombres en el mediocampo, una disposición destinada a reducir espacios y buscar las posibilidades que pudiera encontrar cuando recuperara la pelota.
Desde los primeros minutos quedó planteado el libreto. Nacional intentaba construir; Millonarios esperaba, cerraba caminos y procuraba que su rival no encontrara facilidad en los metros finales.
El conjunto verde podía circular el balón, pero transformar esa posesión en ocasiones claras era otra historia.
El partido fue acumulando fricción, interrupciones y duelos individuales.
Ninguno estaba dispuesto a conceder demasiado. En un clásico, muchas veces el primer error pesa más que varias aproximaciones, y Millonarios entendió que debía esperar su oportunidad. La encontró cuando se aproximaba el final del primer tiempo.
En el minuto 39, un tiro de esquina de Millonarios cayó sobre el área de Nacional. Danovis Banguero intervino en la jugada, la pelota golpeó el travesaño y quedó viva en una zona en la que cualquier reacción podía cambiar el partido. Julián Angulo estuvo atento. El futbolista embajador tomó el rebote y resolvió la acción para vencer a Franco Armani.
Millonarios estaba 1-0 arriba. El golpe modificó el escenario. Nacional, que había intentado llevar la iniciativa, se encontró abajo en el marcador a pocos minutos del descanso.
El visitante, en cambio, tenía exactamente el partido que buscaba: ventaja, líneas organizadas y la posibilidad de obligar al local a asumir mayores riesgos.
Pero el primer tiempo todavía guardaba otro giro.
Nacional adelantó sus líneas y comenzó a presionar por el empate. Andrés Sarmiento avisó mediante un tiro libre que obligó al arquero Javier Burrai a intervenir. El equipo antioqueño insistió y encontró la igualdad cuando el reloj ya recorría el tiempo añadido.
En el minuto 45+3, Elías Cabrera ejecutó un tiro de esquina. La pelota viajó hacia el área y Andrés Felipe Reyes apareció en el juego aéreo. El defensor ganó la posición y conectó un cabezazo que terminó en el fondo de la portería.
El Atanasio explotó.
Nacional había logrado algo fundamental: no irse al vestuario en desventaja. El 1-1 devolvió el partido al punto de partida y convirtió el descanso en una pausa antes de un segundo capítulo que tenía reservado el momento que buena parte del estadio esperaba.
Millonarios realizó una modificación para comenzar el complemento. Leonardo Castro ingresó por Julián Angulo, autor del gol visitante. Nacional volvió al campo con la obligación que le imponía jugar ante su público y con la posibilidad de utilizar las alternativas que tenía en el banco.
Y estuvo muy cerca de completar la remontada antes de que James entrara. Ian Poveda recibió espacio para buscar la portería y sacó un remate que se estrelló contra la base del palo derecho de Javier Burrai.
El arquero quedó superado por la trayectoria. El balón, sin embargo, encontró el poste y no la red. Fue una de las ocasiones más claras del partido.
Mientras el juego continuaba, James Rodríguez comenzó a prepararse. La expectativa fue creciendo en las tribunas hasta que, alrededor del minuto 60, llegó la decisión de Lucas González.
El tablero anunció la modificación. Salió Juan Manuel Zapata. Entró James Rodríguez.
La reacción del estadio convirtió el cambio en uno de los momentos de la noche. El número 23 ingresó para disputar aproximadamente la última media hora del clásico y asumir una función que conoce desde hace años: recibir la pelota, buscar espacios entre líneas y encargarse de las acciones de balón detenido.
James comenzó a pedir el balón. No necesitó demasiado tiempo para intentar influir. En una de sus primeras intervenciones ejecutó un tiro libre que atravesó el área sin que ningún compañero pudiera desviarlo. Más adelante envió un centro buscando a Andrés Sarmiento, aunque la defensa de Millonarios alcanzó a intervenir antes de que el atacante pudiera conectar.
La presencia del volante modificó algunas de las referencias del equipo local. Nacional trató de encontrarlo para que fuera James quien decidiera hacia dónde debía continuar cada ataque.
Millonarios, mientras tanto, procuró reducirle espacios y mantener la estructura defensiva que había sostenido durante buena parte del encuentro. El clásico entró entonces en una etapa más equilibrada. Millonarios encontró aire con la presencia de David Mackalister Silva y comenzó a manejar mejor algunos pasajes de la pelota.
Nacional seguía buscando, pero el paso de los minutos aumentaba el costo de cualquier equivocación.
Andrés Sarmiento estuvo cerca de romper el empate con un remate que pasó próximo a la portería de Burrai. Parecía que el partido podía decidirse por una acción aislada. Entonces llegó otra jugada que alteró el cierre.
Sarmiento disputó una pelota con Rodrigo Ureña y cometió una fuerte infracción. Inicialmente recibió tarjeta amarilla, pero desde el VAR llamaron al árbitro para revisar la acción.
Después de observar las imágenes, el juez cambió su determinación y mostró la tarjeta roja.
Nacional se quedó con 10 hombres. La expulsión obligó al local a reorganizarse precisamente cuando pretendía lanzar el último esfuerzo para buscar los tres puntos. Millonarios encontró una ventaja numérica, aunque tampoco consiguió transformarla en el gol que pudiera darle la victoria.
El reloj avanzó hacia el minuto 90 y el partido parecía encaminado al empate. Quedaba, sin embargo, una última oportunidad para James.
Nacional consiguió un tiro libre cerca del área. James Rodríguez tomó la pelota.
Era una escena conocida: el zurdo frente al balón, una barrera delante y la portería como destino.
El partido estaba en tiempo de adición y una ejecución podía convertir una noche de empate en una celebración completa para el Atanasio. James cobró.
La pelota superó la barrera y tomó dirección de portería. Javier Burrai quedó comprometido, pero Millonarios había colocado a Stiven Barreiro junto a uno de los postes. El defensor retrocedió y, prácticamente sobre la línea, rechazó de cabeza.
Fue la última gran imagen del clásico. El gol que pudo cambiarlo todo se quedó a centímetros. Poco después llegó el pitazo final. Atlético Nacional 1, Millonarios 1.
Los goles de Julián Angulo y Andrés Felipe Reyes quedaron registrados en el marcador. James Rodríguez disputó alrededor de 30 minutos, buscó generar peligro mediante la pelota quieta y estuvo cerca de participar directamente en el gol de la victoria en aquella última ejecución que Barreiro sacó sobre la línea.
El resultado mantuvo a los dos equipos en la parte alta de la Liga BetPlay 2026-II. Millonarios quedó segundo con 20 puntos después de 12 partidos disputados, mientras Atlético Nacional llegó a 19 unidades en nueve encuentros y se ubicó tercero, una diferencia de partidos jugados que también resulta relevante para entender su posición en la competencia.
El clásico dejó además cifras que explican por qué el empate pudo tener lecturas diferentes. Nacional manejó el 59 % de la posesión y produjo 13 remates, pero solo tres tuvieron dirección de arco. Millonarios necesitó mucho menos volumen ofensivo: registró cuatro disparos y tres fueron a portería.
El local tuvo la pelota y acumuló aproximaciones; el visitante fue capaz de soportar la presión y proteger el resultado.
Pero la noche también quedó atravesada por el ambiente. Fueron 44.008 aficionados los que acompañaron el encuentro en el Atanasio Girardot. Durante buena parte del partido el estadio vivió pendiente del resultado y, durante otra parte, de un hombre sentado inicialmente en el banco.
Cuando James se levantó para entrar, el clásico adquirió una escena adicional: el regreso de una de las principales figuras del fútbol colombiano al césped del Atanasio con la camiseta de Nacional. No hubo gol suyo. Tampoco hubo victoria verde.
Millonarios consiguió llevarse un punto de Medellín y Nacional evitó perder en casa después de haber comenzado abajo en el marcador. Ninguno pudo imponer definitivamente su historia sobre la del rival.
Así terminó una nueva noche del clásico colombiano: Angulo golpeó primero, Reyes respondió antes del descanso, el poste evitó la remontada, Sarmiento terminó expulsado y James tuvo en su zurda la última posibilidad de cambiar el destino.
Barreiro apareció sobre la línea. Y el Atanasio, que durante más de 90 minutos esperó un ganador, tuvo que conformarse con un clásico sin dueño.
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