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Barranquilla FC, la historia del equipo colero de la B que eliminó a Millonarios de la Copa BetPlay
Un equipo que nació para formar jugadores y terminó derribando gigantes.
La noche del sábado 3 de octubre convirtió al estadio Romelio Martínez en el escenario de una historia que parecía construida para recordar los orígenes del club. De un lado estaba Millonarios, uno de los equipos con mayor tradición del fútbol colombiano, acostumbrado a disputar títulos y a cargar con la obligación de ganar. Del otro aparecía Barranquilla FC, un conjunto de la segunda división cuya razón de ser, desde su nacimiento, ha estado asociada a la formación y proyección de futbolistas.
Noventa minutos y una tanda de penaltis fueron suficientes para borrar esas diferencias. El partido terminó 1-1 en el tiempo reglamentario. Mohamed Bolívar puso en ventaja a Barranquilla después de un penalti sancionado en los primeros minutos y David Macalister Silva consiguió el empate para Millonarios.
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La clasificación quedó entonces en los once metros. Allí Barranquilla volvió a encontrar el camino que ya había utilizado meses atrás para producir otra de las grandes sorpresas de esta Copa: resistir y sobrevivir hasta los penaltis.
Sebastián Guerra, arquero del conjunto barranquillero, pasó de un error durante el partido a convertirse en uno de los protagonistas de la definición.
Barranquilla se impuso en la tanda y dejó a Millonarios fuera del torneo. La información publicada por la Dimayor confirmó la clasificación del conjunto costeño a los cuartos de final, instancia en la que enfrentará al América de Cali.
Pero para comprender lo ocurrido en el Romelio Martínez hay que regresar más de 21 años.
El Barranquilla Fútbol Club fue fundado el 8 de abril de 2005. La institución nació con un propósito definido: participar en el campeonato de ascenso de la Dimayor y ofrecer un espacio dentro del fútbol profesional a jugadores jóvenes de Barranquilla, Atlántico y otras zonas de la región Caribe.
La iniciativa tuvo entre sus impulsores al dirigente Arturo Char Chaljub. Al proyecto se vincularon Alejandro Arteta Abello, Aquiles Mercado González, Alberto Acosta Manzur, Rafael Pineda Badel y Moisés Díaz Velásquez.
Arteta presidió la primera junta directiva y Hernán Yunis Pérez acompañó el proceso. En 2008 ingresó a la junta Ernesto Herrera Díaz Granados, quien asumió la presidencia del club.
No se trataba solamente de construir un equipo para competir por resultados inmediatos. El modelo apuntaba a detectar, formar y proyectar jugadores. Esa característica terminó convirtiéndose en la principal identidad de Barranquilla FC.
Mientras otros clubes medían buena parte de su historia por campeonatos y ascensos, Barranquilla comenzó a hacerlo también por los nombres que salían de sus camerinos y continuaban su carrera en escenarios mayores.
La lista explica buena parte de la dimensión que adquirió el proyecto.
Por Barranquilla FC pasaron futbolistas como Teófilo Gutiérrez, Carlos Bacca, Luis Carlos Ruiz, Guillermo Celis y Vladimir Hernández. Después llegaron las transferencias, los títulos, las selecciones nacionales y, en varios casos, el fútbol internacional.
Teófilo Gutiérrez terminaría siendo goleador del fútbol colombiano, jugador de clubes del exterior y una de las figuras de Colombia en el Mundial de Brasil 2014. Carlos Bacca construyó una carrera que lo llevó desde el fútbol colombiano hasta Bélgica, España e Italia, además de integrar durante años la Selección Colombia.
Luis Carlos Ruiz fue goleador de la Liga colombiana; Guillermo Celis llegó al Benfica de Portugal, y Vladimir Hernández desarrolló buena parte de su trayectoria en la primera división.
Así fue tomando forma la reputación de Barranquilla FC como cantera del fútbol de la región y plataforma de desarrollo vinculada históricamente al entorno deportivo de Junior.
El club, que compite en la Primera B, convirtió la formación en una de sus características centrales. Su casa también hace parte de esa identidad.
El estadio Romelio Martínez, uno de los escenarios tradicionales de Barranquilla, se convirtió en el lugar donde generaciones de jóvenes comenzaron a disputar partidos profesionales sin las multitudes que suelen acompañar a los principales clubes del país.
Allí se juegan encuentros del ascenso, se forman futbolistas y se acumulan minutos que, para muchos jugadores, representan el comienzo de una carrera.
Durante años, la paradoja de Barranquilla FC fue evidente: algunos de sus mayores triunfos podían ocurrir después de que un jugador abandonara el club.
Cada futbolista proyectado hacia Junior, hacia otro equipo colombiano, hacia una selección nacional o hacia el exterior reforzaba el propósito con el que había nacido la institución.
La propia Dimayor, al conmemorar los 20 años del club el 8 de abril de 2025, destacó precisamente su condición de semillero y su aporte a la formación de jugadores del fútbol profesional colombiano.
En 2026, sin embargo, el equipo comenzó a escribir otra clase de historia.
Ya no era únicamente el club que formaba jugadores para que otros compitieran en los grandes escenarios. Esta vez eran sus propios jóvenes quienes estaban eliminando a equipos de primera división.
El primer golpe tuvo un significado particular. Junior, el principal equipo de Barranquilla y el club con el que inevitablemente se relaciona la historia deportiva del Barranquilla FC, apareció en su camino en la Copa BetPlay. El duelo terminó convirtiéndose en una serie que borró cualquier diferencia previa.
El partido de ida terminó 2-2. En la vuelta hubo otro empate, esta vez 3-3. El global quedó 5-5 y la clasificación tuvo que resolverse desde el punto penal.
Barranquilla convirtió sus cinco cobros y ganó la definición 5-3. El 29 de julio, la Dimayor hizo oficial que el equipo de la B había eliminado a Junior y avanzado a los octavos de final.
Era difícil imaginar entonces que el siguiente capítulo tendría un rival de un peso histórico semejante.
Millonarios llegó al Romelio Martínez el 3 de octubre para disputar el partido de octavos de final. La Federación Colombiana de Fútbol había designado a Alejandro Moncada como árbitro central, acompañado por Jeferson Ruiz y Freddy Garcés como asistentes y Jeefry Herrera como cuarto árbitro.
Barranquilla salió sin esperar demasiado. En los primeros minutos llegó una de las acciones que marcó el encuentro. El árbitro sancionó penalti por una supuesta mano de un jugador de Millonarios.
Mohamed Bolívar asumió el cobro y puso el 1-0. La decisión generó protestas del conjunto bogotano y el encuentro no contaba con VAR.
Millonarios respondió. David Macalister Silva aprovechó una pelota que quedó disponible después de una salida del arquero Sebastián Guerra y consiguió el empate de cabeza. Desde entonces el partido tomó otra dirección. Millonarios buscó el segundo gol, tuvo aproximaciones y encontró incluso los postes, mientras Barranquilla intentaba sostenerse y encontrar espacios para responder.
El marcador no volvió a cambiar. Otra vez los penaltis. Otra vez Barranquilla frente a un equipo con más historia, presupuesto y experiencia. Y otra vez Barranquilla sobrevivió. Guerra atajó dos lanzamientos durante la definición y el conjunto local consiguió la clasificación.
El arquero había cometido el error que facilitó el empate de Millonarios y también falló su propio cobro en la tanda, pero se recuperó para intervenir cuando el equipo lo necesitaba.
El técnico Dayron Pérez destacó después esa capacidad para levantarse de las dificultades. La frase del entrenador resumió lo que el club acababa de hacer: “No vemos la camiseta del rival”.
Pérez explicó que Barranquilla había sufrido físicamente desde aproximadamente el minuto 55 y que Millonarios obligó a su equipo a retroceder.
También destacó el carácter de sus jugadores para competir frente a rivales con mayor trayectoria y sostuvo que el grupo había alcanzado un grado de madurez que le permitía enfrentarse sin complejos a esa clase de adversarios.
La secuencia adquirió entonces otra dimensión.
Barranquilla FC no había eliminado solamente a Millonarios. Para llegar hasta allí también había dejado atrás a Junior. Dos equipos de primera división, dos clubes con títulos nacionales y dos clasificaciones conseguidas desde los penaltis.
Ahora el siguiente obstáculo será América de Cali. El club que nació en 2005 para darles espacio a jóvenes del Caribe llegará a los cuartos de final de la Copa BetPlay 2026 enfrentando a otro de los equipos tradicionales del fútbol colombiano.
La historia tiene algo de círculo completo. Durante más de dos décadas, Barranquilla FC ha preparado futbolistas para que algún día jueguen partidos grandes.
Su estructura ha funcionado como un lugar de tránsito: jóvenes que llegan, se forman, compiten y parten hacia escenarios de mayor exposición. Pero aquella noche del 3 de octubre no hubo necesidad de marcharse para encontrar un partido grande.
El partido grande llegó al Romelio Martínez. Llegó vestido de azul, con el nombre de Millonarios y con décadas de historia detrás. Y Barranquilla lo eliminó.
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