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Nairo Quintana se retira del ciclismo profesional: la historia de un campesino que conquistó Europa
El boyacense deja un legado en el deporte. Ganador, resiliente y un ejemplo para todos los colombianos.
Hay algo circular en la despedida de Nairo Alexander Quintana Rojas. El colombiano que durante más de una década desafió a los mejores corredores del planeta termina su carrera profesional en el mismo escenario italiano donde, 14 años atrás, comenzó a demostrar que aquel pequeño escalador llegado de las montañas de Boyacá estaba preparado para competir contra la élite europea. Este sábado, Quintana disputa el Giro dell’Emilia y viste por última vez el uniforme del Movistar Team.
La carrera parte de Ferrara y termina en Bolonia después de 197,9 kilómetros. El desenlace está reservado para uno de los lugares que forman parte de la historia deportiva del colombiano: la subida al Santuario de San Luca.
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El pelotón debe afrontar cinco pasos por ese ascenso, con sectores que alcanzan pendientes cercanas al 20 %. Allí ganó Quintana el Giro dell’Emilia de 2012, durante su primera temporada con Movistar, y allí vuelve para poner punto final a su vida como corredor profesional.
Antes de comenzar la prueba de este sábado, el pelotón le tributó un homenaje. Los corredores formaron un pasillo con sus bicicletas para que Quintana avanzara entre ellos antes de tomar la salida con el dorsal 81.
Movistar preparó además una bicicleta especial para la despedida: incorpora referencias al rojo de la Vuelta a España, al rosa del Giro de Italia y una línea azul que recuerda el camino que recorría en bicicleta cuando era niño para ir desde su casa hasta la escuela.
Es la última escena competitiva de una historia que comenzó lejos de los grandes presupuestos, los autobuses de los equipos europeos y las carreteras cerradas del WorldTour.
Quintana nació el 4 de febrero de 1990 y creció en Boyacá. Su biografía quedó ligada a Cómbita y a las carreteras de montaña en las que comenzó a pedalear mucho antes de imaginar que algún día vestiría las camisetas rosa y roja de las grandes vueltas europeas.
Su carrera profesional comenzó en 2009 con Boyacá es para Vivirla. Posteriormente pasó a Colombia es Pasión-Café de Colombia y en 2010 obtuvo la victoria que cambió la dimensión de su carrera: ganó el Tour de l’Avenir, tradicional competencia francesa considerada una de las principales vitrinas internacionales para los corredores jóvenes. Aquella actuación puso definitivamente su nombre en el radar del ciclismo europeo.
Movistar lo incorporó en 2012. La adaptación no necesitó demasiado tiempo. Ese mismo año ganó la Vuelta a Murcia, la Route du Sud y el Giro dell’Emilia, además de imponerse en una etapa del Critérium du Dauphiné.
En Europa comenzó a conocerse la imagen que se repetiría durante los años siguientes: un corredor menudo, resistente en las grandes alturas y capaz de atacar cuando la carretera se inclinaba.
Pero fue el Tour de Francia de 2013 el que convirtió a Nairo Quintana en una figura mundial. Era su primera participación y terminó segundo en la clasificación general. Ganó la etapa de Annecy-Semnoz, conquistó la clasificación de la montaña y también la camiseta blanca de mejor joven. Solo Chris Froome terminó por delante de él en París.
Colombia volvió entonces a vivir aquellas mañanas de ciclismo europeo que habían marcado otra generación con Luis Herrera y Fabio Parra.
El nuevo protagonista era un boyacense que podía discutir las grandes vueltas frente a las estructuras más poderosas del pelotón. Un año después llegó el momento que transformó definitivamente su trayectoria.
En 2014 Nairo Quintana ganó el Giro de Italia. La carrera había comenzado en Belfast y terminó en Trieste, pero el momento determinante llegó en los Alpes. En la etapa hacia Val Martello, después de pasar por el Stelvio en condiciones meteorológicas difíciles, Quintana atacó, tomó la maglia rosa y no volvió a entregarla. También ganó la contrarreloj de montaña de la etapa 19. Cuando llegó a Trieste quedó consagrado como campeón del Giro.
Fue el primer colombiano y el primer sudamericano que ganó la clasificación general del Giro de Italia. Rigoberto Urán terminó segundo, completando una de las páginas centrales del ciclismo colombiano en las grandes vueltas.
Quintana volvió al Tour de Francia en 2015 y nuevamente terminó segundo. Otra vez Chris Froome fue el obstáculo entre el colombiano y el maillot amarillo. La montaña volvió a acercarlo al título, pero París volvió a recibirlo en el segundo escalón del podio.
El año 2016 fue uno de los más importantes de su carrera. Ganó la Volta a Catalunya, el Tour de Romandie y la Route du Sud. En julio terminó tercero en el Tour de Francia. Y pocas semanas después llegó a España dispuesto a enfrentarse nuevamente con Froome.
Esta vez ganó. Nairo Quintana conquistó la Vuelta a España de 2016 por delante de Froome y del también colombiano Esteban Chaves. Con esa victoria añadió una segunda gran vuelta a su palmarés y confirmó que su triunfo en Italia dos años antes no había sido un episodio aislado. Era ya campeón del Giro y de la Vuelta y había ocupado los tres escalones principales del podio del Tour.
El Tour de Francia quedó como el gran título que nunca pudo conquistar. Su balance, sin embargo, fue excepcional: segundo en 2013, segundo en 2015 y tercero en 2016. También ganó etapas de montaña en 2013, 2018 y 2019; en su debut de 2013 obtuvo las clasificaciones de mejor joven y mejor escalador, y volvió a ser mejor joven en 2015.
Su colección de títulos se extendió mucho más allá de las tres grandes. Ganó la Vuelta al País Vasco de 2013; las Vueltas a Burgos de 2013 y 2014; la Tirreno-Adriático de 2015 y 2017; la Volta a Catalunya de 2016; el Tour de Romandie de ese mismo año; la Volta a la Comunitat Valenciana de 2017; el Tour de La Provence en 2020 y 2022; el Tour des Alpes-Maritimes et du Var en 2020 y 2022, y la Vuelta a Asturias en diferentes momentos de su trayectoria. Su historial oficial registra además victorias de etapa en las tres grandes vueltas.
Después de su primera etapa con Movistar, entre 2012 y 2019, Quintana pasó al Arkéa-Samsic para las temporadas 2020, 2021 y 2022. Allí volvió a ganar carreras por etapas y continuó compitiendo como jefe de filas.
Uno de los episodios más difíciles ocurrió después del Tour de Francia de 2022. La Unión Ciclista Internacional informó que dos muestras tomadas durante aquella carrera contenían tramadol y lo descalificó de la clasificación del Tour.
La propia UCI precisó entonces que la infracción correspondía a sus reglas médicas y que, bajo la normativa vigente en aquel momento, no constituía una infracción de las reglas antidopaje. Por tratarse de una primera infracción, tampoco fue declarado inelegible para competir. Quintana negó haber consumido la sustancia.
Pasó 2023 sin equipo profesional, pero su historia todavía no estaba terminada. Movistar, la estructura con la que había vivido sus principales triunfos, abrió nuevamente la puerta y Quintana regresó en 2024.
La decisión de retirarse fue anunciada el 22 de marzo de 2026, antes de la Volta a Catalunya. Quintana explicó entonces que aquella sería su última temporada como profesional.
No anunció una despedida inmediata: convirtió cada carrera restante en parte del cierre de una vida deportiva que había comenzado casi dos décadas atrás. También habló del desgaste psicológico acumulado y de una decisión conversada y planificada con su familia.
Inicialmente se contempló que la Vuelta a España fuera su última competencia, pero Movistar no lo incluyó en su formación. Después apareció la posibilidad de que el Campeonato Mundial fuera su despedida definitiva. Finalmente, el equipo decidió darle una última carrera vestido con el uniforme de Movistar. La elección terminó cargada de simbolismo: el Giro dell’Emilia.
Así, el círculo se cierra en San Luca.
El corredor que llegó a Europa procedente de las montañas colombianas vuelve al lugar donde ganó en 2012. Entre aquella victoria y este sábado quedaron un Giro de Italia, una Vuelta a España, tres podios en el Tour de Francia, un segundo lugar en el Giro de 2017, dos Tirreno-Adriático y títulos en algunas de las principales carreras de una semana del calendario internacional.
También quedó una generación de aficionados colombianos que aprendió a identificar los colores de las grandes vueltas con Nairo. El rosa fue el Giro de 2014. El rojo, la Vuelta de 2016. El amarillo nunca llegó a ser suyo al final de un Tour, aunque estuvo dos veces en el segundo escalón y una vez en el tercero.
Su trayectoria coincidió además con una de las épocas más fuertes del ciclismo colombiano en Europa, junto con corredores como Rigoberto Urán, Esteban Chaves, Sergio Luis Henao y posteriormente Egan Bernal.
Pero la historia de Quintana tuvo una particularidad: durante varios años fue uno de los pocos corredores capaces de discutir de manera sostenida la clasificación general del Tour frente a Chris Froome y la estructura dominante del Team Sky.
A los 36 años, Nairo Quintana llega este sábado al final de esa historia competitiva. No abandona el ciclismo como actividad ni desaparece del deporte. Cuando anunció su retiro señaló que pretende continuar vinculado a proyectos deportivos, empresariales y de formación de nuevas generaciones.
Pero sí termina el Nairo del dorsal, del cronómetro, de la clasificación general y del pelotón profesional.
Este sábado, cuando atraviese por última vez una meta como profesional, quedará cerrado un recorrido que comenzó en las carreteras de Boyacá y terminó después de haber pasado por París, Madrid y las montañas de Italia.
El mismo ciclista que llegó a Europa buscando una oportunidad se marcha con dos de las tres grandes vueltas en su palmarés.
Y el escenario elegido para despedirse difícilmente podía tener más memoria.
San Luca lo vio ganar cuando Europa comenzaba a conocer su nombre.
Catorce años después, San Luca lo ve partir.
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