Publicidad

 

Murió el padre jesuita Javier Giraldo Moreno en Bogotá

Historia de un defensor de derechos humanos.

Padre Javier Giraldo Moreno
Por Agencia Periodismo Investigativo | Mar, 25/08/2026 - 12:15 Créditos: Red social X @CINEP_PPP / Padre Javier Giraldo Moreno

El sacerdote jesuita Javier Giraldo Moreno, reconocido como uno de los símbolos de la memoria resistente desde los sectores más oprimidos de Colombia y guardián ético de la Comunidad de Paz de San José de Apartadó, falleció este martes 25 de agosto en Bogotá. 

Su muerte fue confirmada por fuentes cercanas a su entorno, y representa la pérdida de una de las voces más rigurosas en la documentación del conflicto armado colombiano durante las últimas décadas.

El religioso se encontraba hospitalizado en estado crítico en el Hospital San Ignacio de Bogotá, luego de sufrir una caída en su domicilio la noche del lunes 17 de agosto. La gravedad del golpe obligó a su traslado de urgencia a ese centro médico, ubicado en la misma ciudad donde el sacerdote inició, desde su juventud, su trabajo junto a las comunidades más desfavorecidas del país.

Le va a interesar (Helicópteros MI-17 del Ejército: imputan a exviceministro de Defensa Luis Edmundo Suárez)

Giraldo contaba con estudios en sociología, literatura, filosofía y teología. Era licenciado en filosofía y magíster en teología por la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá, y tenía una especialización en análisis regional y equipamiento del espacio cursada en la Universidad de París. 

Su pensamiento estuvo marcado profundamente por las ideas del sacerdote y guerrillero Camilo Torres Restrepo, a quien escuchó por primera vez en 1965 en Medellín y cuya influencia reconoció en múltiples ocasiones a lo largo de su vida. Precisamente fue Giraldo quien impulsó, en 2019, la gestión estatal para localizar el cuerpo de Torres, y quien recibió sus restos en febrero de 2026, tras 60 años de estar desaparecido. Su último artículo publicado en el blog Desde los márgenes estuvo dedicado justamente a ese reencuentro y al concepto de "amor eficaz" difundido por Torres.

La trayectoria de Giraldo en la defensa de los derechos humanos en Colombia fue extensa. Se destacó como coordinador del Banco de Datos del Centro de Investigación y Educación Popular (CINEP), como cofundador en 1988 de la Comisión Intereclesial de Justicia y Paz, y por su prolongado acompañamiento a la Comunidad de Paz de San José de Apartadó. Además, fue secretario para América Latina del Tribunal Permanente de los Pueblos durante la sesión dedicada a la impunidad y los crímenes contra la humanidad en la región, realizada entre 1989 y 1991, y recibió múltiples reconocimientos internacionales por su labor.

A lo largo de su vida, Giraldo vivió distintos periodos de exilio en Estados Unidos y Holanda, el primero de ellos en 1989, como consecuencia de sus denuncias sobre los vínculos entre agentes del Estado y estructuras paramilitares. Estas denuncias le representaron numerosas amenazas en un país en el que, según cifras de la Defensoría del Pueblo, existen alertas tempranas por riesgos contra defensores de derechos humanos en el 36% de los municipios, y en el que, durante la última década, han sido asesinadas 1.743 personas líderes y defensoras de derechos humanos. 

El sacerdote también fue blanco de fuertes críticas por parte de figuras políticas, entre ellas el expresidente Álvaro Uribe, quien en su momento lo señaló de ser colaborador de la guerrilla, así como de la senadora María Fernanda Cabal, quien lo cuestionó públicamente en distintas ocasiones por su trabajo de acompañamiento a comunidades afectadas por el conflicto.

Otras noticias

 

Etiquetas