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Leszli Kálli exsecuestrada del avión de Avianca revela denuncias contra Beto Coral en Estados Unidos
“No es persecución política, es ley y justicia”, aseguró.
La detención en Estados Unidos de Franklin Humberto Coral Garrido, conocido públicamente como Beto Coral, sigue generando reacciones desde distintos sectores políticos, sociales y mediáticos.
A las declaraciones del presidente Gustavo Petro, del senador estadounidense Bernie Moreno y de dirigentes del Pacto Histórico, se sumó ahora una voz que durante años ha estado asociada a uno de los episodios más dolorosos del conflicto armado colombiano: Leszli Kálli.
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La escritora, conferencista, activista y excandidata al Senado publicó una extensa carta pública en la que cuestionó las versiones según las cuales Coral estaría siendo víctima de una persecución política por parte de las autoridades estadounidenses.
Desde el inicio de su pronunciamiento, Kálli dejó claro que no celebra la situación que enfrenta el influenciador, pero sostuvo que su caso no puede analizarse únicamente desde una perspectiva política.
“Nadie se alegra por lo que le pasó a Coral Garrido, pero él lo estaba buscando”.
La escritora afirmó que, a su juicio, el problema de Coral no radica en sus opiniones ideológicas sino en conductas que, según ella, fueron denunciadas por numerosas personas durante varios años.
“No se le condena por expresar sus opiniones; sus delitos son más serios: hostigar, difamar e injuriar”.
En su mensaje también recordó algunos episodios protagonizados por el activista en redes sociales y espacios públicos.
“Celebró con ironía la muerte de Charlie Kirk para después borrar el trino, hizo proselitismo político, causó disturbios en la vía pública, entre otras cosas”.
“Entre las personas atacadas estaba yo”
Uno de los apartados más extensos de la carta está dedicado a relatar la experiencia personal que Kálli asegura haber tenido con Coral.
Según su versión, ella fue una de las personas que durante años fue objeto de ataques y señalamientos públicos por parte del activista. “Entre la larga lista de personas a las que atacó sin misericordia, estaba yo”.
La escritora sostiene que intentó confrontarlo públicamente para que explicara las acusaciones que, según ella, realizaba en su contra.
“Cuando lo increpaba para que me explicara por qué me adjudicaba delitos, se burlaba y me decía que estaba enamorada de él”.
Kálli también introdujo un elemento adicional al afirmar que Coral la habría grabado sin autorización. “Sin mencionarte que incluso me grabó sin mi consentimiento”.
Según explicó, esos hechos hicieron parte de las razones que la llevaron a acudir ante autoridades estadounidenses.
“Yo también lo denuncié”
La exsecuestrada aseguró que decidió formalizar sus reclamos por las vías institucionales y que no fue la única persona que actuó de esa manera.
“Ante sus insistentes ataques, yo, al igual que muchas otras personas, interpuse una denuncia”.
Kálli afirmó que presentó documentación ante el Gobierno de Estados Unidos mucho antes de que estallara la controversia actual.
“En mi caso, elevé la denuncia ante el Departamento de Estado ya hace un buen tiempo”.
La escritora fue más allá y aseguró que Coral tendría un historial de denuncias acumuladas ante diferentes organismos federales.
“Pero Coral no solo tenía mi denuncia; tenía muchas otras, también ante el FBI y otras instituciones”.
Hasta ahora ninguna autoridad estadounidense ha confirmado públicamente la existencia o el estado de eventuales investigaciones relacionadas con esas denuncias.
En otro de los apartados de su carta, Kálli señaló que varias mujeres también habrían presentado denuncias contra Coral. “Asimismo, varias mujeres lo denunciaron”.
No obstante, inmediatamente aclaró que, en su opinión, ese no sería el motivo que explicaría una eventual deportación.
“Pero por eso no lo van a deportar”.
La escritora centró entonces su argumento en lo que considera contradicciones relacionadas con la situación migratoria del activista.
Uno de los puntos más sensibles de la carta se refiere a la condición migratoria de Coral en Estados Unidos.
Kálli cuestionó que una persona que alegue persecución política para solicitar protección internacional participe posteriormente en actividades políticas abiertas relacionadas con el país del cual asegura haber huido.
“Gritar arengas y postularse para un cargo político en Colombia cuando supuestamente está ‘perseguido’ y solicitando asilo muestra un mar de incoherencias”.
La escritora también hizo referencia a las consecuencias legales que podría tener la información suministrada en trámites migratorios. “Mentir en los formularios de solicitud de asilo también es un delito en este país”.
Hasta el momento no existe información oficial que permita concluir que Coral haya cometido irregularidades en procesos migratorios ni que la detención esté relacionada con una solicitud de asilo.
“No es persecución política”
La conclusión central de la carta está resumida en una frase que se convirtió en el eje de todo su pronunciamiento.
“Definitivamente no es persecución política. Es ley y justicia”.
Con esa afirmación, Kálli rechazó directamente las declaraciones de quienes han planteado que la detención tendría motivaciones ideológicas.
El presidente Gustavo Petro, por ejemplo, ha sostenido que Coral estaría siendo víctima de una persecución contra sectores progresistas.
La escritora, por el contrario, considera que las actuaciones de las autoridades estadounidenses responderían a otros factores.
La parte final del mensaje estuvo marcada por duras críticas contra el Gobierno colombiano y contra el presidente Gustavo Petro.
Dirigiéndose a un interlocutor que, según ella, mantiene contacto con Coral, escribió: “Ya que hablas con Coral, saludos”.
A continuación lanzó una serie de comentarios sobre el eventual regreso del activista a Colombia. “En Colombia, país de bandidos, seguramente le irá bien; no me cabe duda”.
Posteriormente arremetió contra el jefe de Estado utilizando una expresión altamente crítica. “Si llega pronto, mínimo el narcopresidente Gustavo Petro le ofrece un ministerio”.
Finalmente hizo referencia al senador Iván Cepeda y a un eventual escenario político futuro. “O, si se roban las elecciones, Cepeda lo nombra canciller. Así son esos personajes”.
Sobreviviente de secuestro
Las declaraciones de Kálli tienen un peso particular debido a la historia que la convirtió en una figura conocida en Colombia.
El 12 de abril de 1999 abordó junto a su padre, el piloto húngaro-colombiano Leszlo Kálli, el vuelo 9463 de Avianca que cubría la ruta Bucaramanga-Bogotá.
Lo que parecía un trayecto rutinario terminó convirtiéndose en uno de los secuestros masivos más recordados del historial criminal del ELN
Miembros del Ejército de Liberación Nacional (ELN) tomaron el control de la aeronave y obligaron a la tripulación a aterrizar en una pista clandestina ubicada en una zona rural del sur de Bolívar.
A partir de ese momento comenzó una odisea que marcaría para siempre la vida de los pasajeros. A bordo del avión viajaban 41 pasajeros y cinco tripulantes.
Tras aterrizar en una pista improvisada, los secuestradores obligaron a todos los ocupantes a descender y emprender largas caminatas por la selva.
Los rehenes fueron distribuidos en distintos campamentos guerrilleros.
Algunos recuperaron la libertad semanas después. Otros permanecieron meses en cautiverio.
Entre ellos estaban Leszli Kálli y su padre.
Durante el secuestro, la joven comenzó a escribir un diario en cuadernos improvisados.
En aquellas páginas registró el miedo, la incertidumbre, los desplazamientos constantes, las enfermedades, las conversaciones entre secuestrados y guerrilleros y el desgaste emocional que produjo el encierro.
Esos escritos se convertirían años más tarde en el libro Secuestrada: una historia de la vida real.
373 días en poder del ELN
Kálli permaneció cautiva durante 373 días. Durante ese tiempo vivió desplazamientos permanentes por regiones selváticas del país.
Su padre también soportó las mismas condiciones de cautiverio. Las secuelas psicológicas y emocionales de aquella experiencia marcaron a toda la familia.
Veinticinco años después, la escritora continúa denunciando que nunca recibió una reparación integral por parte del Estado colombiano.
En abril de 2024 recordó públicamente esa situación. “Jamás obtuvimos reparación a pesar de permanecer 373 días secuestrados”.
También cuestionó el funcionamiento de la justicia colombiana y la falta de respuestas institucionales frente a las víctimas del secuestro.
Los 18 millones de dólares
Uno de los aspectos más controvertidos de aquel episodio histórico tiene relación con el proceso que condujo a la liberación de varios de los secuestrados.
Durante años Kálli ha sostenido públicamente que Avianca pagó alrededor de 18 millones de dólares para lograr la liberación de los rehenes que permanecían en poder del ELN.
En una reciente publicación recordó nuevamente ese episodio. “El día que nos liberaron después de que Avianca pagó 18 millones de dólares al ELN”.
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