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Día del Padre: la historia de una hija que convirtió el amor por su papá en una celebración mundial
Este 14 de junio se celebra en Colombia. Contexto de una conmemoración clave en el país.
Cada año, millones de personas alrededor del mundo celebran el Día del Padre con reuniones familiares, llamadas, regalos, mensajes y homenajes. Para muchos es una fecha marcada por el afecto, la gratitud y el reconocimiento hacia quienes desempeñan el papel de padres.
Sin embargo, detrás de esta celebración existe una historia poco conocida que comenzó hace más de un siglo en una pequeña ciudad del estado de Washington, en Estados Unidos, impulsada por la admiración de una hija hacia el hombre que la crió.
La historia del Día del Padre no nació en los grandes salones gubernamentales ni fue el resultado de una campaña comercial.
Su origen está ligado a la experiencia personal de una mujer llamada Sonora Smart Dodd, quien quiso rendir homenaje a su padre, William Jackson Smart, un veterano de la Guerra Civil estadounidense que asumió solo la crianza de sus hijos después de quedar viudo.
William Jackson Smart había servido como soldado durante la Guerra Civil de Estados Unidos y posteriormente se estableció como agricultor. Junto con su esposa, Ellen Victoria Cheek Smart, formó una familia numerosa. Sin embargo, la tragedia golpeó el hogar cuando Ellen falleció en 1898 durante el nacimiento de su sexto hijo. A partir de entonces, William asumió en solitario la responsabilidad de criar a toda la familia.
Para Sonora, la única hija mujer del hogar, el esfuerzo de su padre se convirtió en un ejemplo de sacrificio y dedicación. Durante años observó cómo aquel hombre trabajaba para sostener a la familia, educar a sus hijos y mantener unido el hogar en una época en la que la figura paterna rara vez era reconocida públicamente por esas labores.
La idea de crear una celebración especial para los padres surgió en 1909. Ese año, Sonora asistió a un sermón religioso dedicado al recientemente instaurado Día de la Madre.
Mientras escuchaba el homenaje a las madres, comenzó a preguntarse por qué los padres no contaban con una fecha similar para reconocer su papel dentro de la familia. Inspirada por la figura de William Smart, decidió impulsar una iniciativa para honrar a los padres de todo el país.
Sonora propuso inicialmente que la celebración se realizara el 5 de junio, fecha de nacimiento de su padre. Sin embargo, los líderes religiosos de Spokane, la ciudad donde residía la familia, consideraron que necesitaban más tiempo para organizar los actos conmemorativos. Por ello, la fecha fue trasladada al tercer domingo de junio.
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Finalmente, el 19 de junio de 1910 se celebró por primera vez el Día del Padre en Spokane, Washington. Las iglesias de la ciudad dedicaron sermones a la importancia de la paternidad y al papel de los hombres en la formación de las familias. Aquella jornada pasó a la historia como la primera celebración oficial del Día del Padre.
Los registros históricos describen una conmemoración sencilla pero significativa. Durante las ceremonias religiosas se distribuyeron rosas rojas para honrar a los padres vivos y rosas blancas para recordar a aquellos que ya habían fallecido. Algunas tiendas aprovecharon la ocasión para promover pequeños obsequios destinados a los padres, aunque el componente comercial era todavía muy limitado.
No obstante, el camino hacia el reconocimiento nacional fue largo. A diferencia del Día de la Madre, que logró una rápida aceptación en Estados Unidos, la nueva celebración encontró resistencia.
Durante las primeras décadas del siglo XX muchos consideraban innecesaria una fecha especial para los padres, mientras que otros la observaban con escepticismo por temor a que se convirtiera en una herramienta comercial.
A pesar de ello, Sonora Smart Dodd continuó promoviendo la idea. Con el paso de los años consiguió apoyos importantes. En 1916, el presidente Woodrow Wilson envió un mensaje de respaldo a los actos celebrados en Spokane, destacando el valor de la iniciativa. Más adelante, el político William Jennings Bryan también expresó su admiración por la celebración.
Durante las décadas siguientes, la festividad fue ganando espacio en diferentes regiones de Estados Unidos. Aunque el entusiasmo disminuyó temporalmente en los años veinte, cuando Sonora se trasladó a Chicago para estudiar arte, la celebración no desapareció. Poco a poco comenzó a ser adoptada por comunidades, organizaciones religiosas y autoridades locales.
En 1924, el presidente Calvin Coolidge manifestó su apoyo a la idea de establecer una celebración nacional para honrar a los padres, aunque no logró convertirla en una fecha oficial. La propuesta continuó avanzando lentamente mientras crecía la aceptación social.
La consolidación definitiva llegó varias décadas después. En 1966, el presidente Lyndon B. Johnson firmó una proclamación presidencial mediante la cual estableció oficialmente el tercer domingo de junio como Día del Padre en Estados Unidos. Aquella decisión representó un reconocimiento formal al movimiento iniciado por Sonora más de medio siglo antes.
Sin embargo, todavía faltaba un paso para convertir la fecha en una observancia permanente. Ese momento llegó en 1972 cuando el presidente Richard Nixon promulgó la legislación que instituyó el Día del Padre como celebración nacional permanente en Estados Unidos. Sonora Smart Dodd, ya cercana a los 90 años, pudo ver cumplido el objetivo por el que había trabajado durante más de seis décadas.
La impulsora de la celebración falleció en 1978, a los 96 años de edad. Su legado, sin embargo, trascendió ampliamente las fronteras estadounidenses. Hoy es recordada como la mujer que transformó una experiencia familiar en una tradición mundial.
Aunque la versión estadounidense del Día del Padre terminó siendo la más influyente a nivel internacional, no fue el único antecedente histórico. Algunos investigadores señalan que en 1908, dos años antes de la celebración organizada por Sonora, Grace Golden Clayton promovió en Virginia Occidental un servicio religioso para recordar a los padres fallecidos en el desastre minero de Monongah. Sin embargo, aquella iniciativa no tuvo continuidad anual y no logró expandirse, por lo que la creación de la celebración moderna sigue atribuyéndose principalmente a Sonora Smart Dodd.
La expansión internacional del Día del Padre se produjo a lo largo del siglo XX. Muchos países de América Latina adoptaron el modelo estadounidense y fijaron la celebración en junio, mientras que otras naciones conservaron tradiciones diferentes.
En España, Italia y algunas regiones de tradición católica, por ejemplo, la fecha continúa asociada al 19 de marzo, día de San José, considerado el padre terrenal de Jesús. Esta costumbre tiene raíces que se remontan a la Edad Media.
Actualmente, más de un centenar de países celebran alguna versión del Día del Padre, aunque las fechas varían según la cultura, la religión o las tradiciones nacionales.
En algunos lugares se festeja en marzo; en otros, como en Colombia durante junio, septiembre o incluso agosto. Lo que permanece constante es el propósito de reconocer el papel que desempeñan los padres y las figuras paternas en la vida familiar y social.
Más de cien años después de aquella primera ceremonia realizada en Spokane, la historia del Día del Padre sigue recordando que una de las celebraciones más extendidas del mundo nació de un gesto sencillo: la gratitud de una hija hacia un hombre que dedicó su vida a criar a sus hijos.
Lo que comenzó como un homenaje personal terminó convirtiéndose en una fecha universal que cada año reúne a millones de familias alrededor de una misma idea: reconocer el valor de la paternidad y agradecer el legado de quienes ejercen ese papel.
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