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Día de la Madre: el verdadero origen de la tradicional celebración
La historia de una conmemoración relevante en Colombia y otros países.
El Día de la Madre, una de las celebraciones familiares más extendidas del mundo, nació lejos de las campañas publicitarias, los restaurantes llenos y los regalos masivos que hoy caracterizan la fecha.
Su origen moderno está ligado a una historia de duelo, activismo social y reivindicación del papel de las mujeres en la sociedad estadounidense de finales del siglo XIX y comienzos del XX.
Aunque distintas civilizaciones antiguas ya rendían homenajes simbólicos a figuras maternas —como ocurría en Grecia con la diosa Rea o en algunas festividades religiosas europeas dedicadas a la maternidad—, la conmemoración contemporánea del Día de la Madre surgió en Estados Unidos gracias a la insistencia de Anna Jarvis, una activista que buscaba honrar la memoria de su madre, Ann Reeves Jarvis.
Ann Reeves Jarvis había dedicado buena parte de su vida a organizar grupos de apoyo para madres en Virginia Occidental durante la segunda mitad del siglo XIX.
Sus llamados “Mother’s Day Work Clubs” promovían mejores condiciones sanitarias y ayudaban a combatir enfermedades que afectaban a niños y mujeres en comunidades empobrecidas.
Durante la Guerra de Secesión estadounidense también impulsó iniciativas de reconciliación entre familias divididas por el conflicto.
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Tras la muerte de Ann Reeves Jarvis, ocurrida en mayo de 1905, su hija Anna decidió impulsar una jornada dedicada exclusivamente a reconocer el esfuerzo y sacrificio de las madres.
Tres años después, el 10 de mayo de 1908, organizó un homenaje en la iglesia metodista Andrews de Grafton, en Virginia Occidental, considerada la primera celebración oficial del Día de la Madre en Estados Unidos. Ese mismo día también realizó un acto paralelo en Filadelfia.
Anna Jarvis eligió el segundo domingo de mayo porque coincidía con la cercanía de la fecha de fallecimiento de su madre.
Durante aquella primera ceremonia repartió claveles blancos, la flor favorita de Ann Reeves Jarvis, símbolo que con el tiempo quedaría asociado a la celebración.
La campaña de Anna Jarvis creció rápidamente. Comenzó a escribir cartas a políticos, empresarios, líderes religiosos y gobernadores para pedir el reconocimiento oficial de la fecha.
Su objetivo era instaurar un día íntimo y reflexivo dedicado a agradecer personalmente a las madres por su labor y afecto.
El movimiento avanzó con rapidez. Para 1911, todos los estados de Estados Unidos ya realizaban algún tipo de celebración relacionada con el Día de la Madre y, finalmente, en 1914, el presidente Woodrow Wilson firmó la proclamación que estableció oficialmente el segundo domingo de mayo como festividad nacional.
Sin embargo, lo que comenzó como una jornada de recogimiento terminó convirtiéndose en un fenómeno comercial de enormes dimensiones.
Las floristerías, compañías de tarjetas y comercios encontraron en la fecha una oportunidad de negocio y transformaron progresivamente la celebración en una de las temporadas de consumo más fuertes del año en Estados Unidos.
Esa transformación provocó la indignación de Anna Jarvis. La mujer que había impulsado el Día de la Madre pasó gran parte de su vida intentando frenar la comercialización de la fecha.
Criticó la venta masiva de tarjetas prefabricadas, rechazó las campañas publicitarias y llegó incluso a promover acciones legales y protestas públicas contra empresas que lucraban con la festividad.
Jarvis consideraba que enviar una tarjeta comprada era una muestra de pereza emocional y defendía que las personas debían escribir mensajes personales o compartir tiempo real con sus madres.
Con el paso de los años, su lucha contra la industria comercial fue tan intensa que terminó intentando eliminar oficialmente la festividad que ella misma había ayudado a crear.
Paradójicamente, mientras el Día de la Madre se expandía por América Latina, Europa y Asia, Anna Jarvis veía cómo el sentido original de la fecha se desdibujaba.
Murió en 1948, prácticamente arruinada y sin hijos, mientras la celebración que impulsó continuaba creciendo hasta convertirse en una de las conmemoraciones más populares del planeta.
Actualmente, aunque muchos países adoptaron el modelo estadounidense del segundo domingo de mayo, otros establecieron fechas distintas por razones religiosas, culturales o históricas.
En Colombia, por ejemplo, la celebración suele realizarse el segundo domingo de mayo, al igual que en México que lo conmemora cada 10 de mayo y en Reino Unido se mantiene una tradición distinta ligada al “Mothering Sunday”, de origen religioso.
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