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Amparo Grisales llega a los 70 años: la historia de una diva que atravesó cinco décadas de la televisión colombiana
Homenaje a la icónica actriz colombiana.
Este 19 de septiembre de 2026, Amparo Grisales Patiño cumple 70 años. La fecha encuentra a la actriz manizaleña frente a las cámaras, vinculada otra vez a uno de los programas de mayor recorrido de la televisión colombiana y convertida en una figura reconocible para varias generaciones que la han visto transitar por las telenovelas, las series, el cine, el teatro, la música y, durante los últimos años, los concursos de televisión.
Son más de cinco décadas de carrera desde que una adolescente nacida en Manizales el 19 de septiembre de 1956 comenzó a abrirse paso en una televisión colombiana que todavía funcionaba bajo el sistema de programadoras.
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Grisales pasó de los dramatizados de los años setenta a las grandes producciones de las décadas siguientes y, cuando la industria cambió, encontró otra forma de permanecer en pantalla como jurado de “Yo me llamo”.
Su relación con las artes comenzó mucho antes de aparecer ante una cámara. A los cinco años ingresó a la Escuela de Bellas Artes de Manizales y creció en una familia en la que la música y las representaciones teatrales formaban parte de la vida cotidiana.
Su madre, Delia Patiño, era soprano y tuvo una influencia directa en la formación artística de sus hijas. En la casa de la familia Grisales había música, actuaciones improvisadas y pequeñas obras montadas por las hermanas.
Amparo interpretó personajes infantiles y comenzó a familiarizarse con el escenario cuando todavía estaba lejos de imaginar la dimensión que tendría su carrera.
Su infancia también estuvo ligada al deporte. Practicó voleibol y llegó a integrar la selección infantil de Caldas.
Una entrevista concedida años después por la actriz recordó que fue seleccionada para representar al país en los Juegos Suramericanos Infantiles realizados en Quito en 1971.
Entre el colegio, el deporte y el teatro comenzó a formarse una personalidad que pronto buscaría espacio fuera de Manizales.
La televisión apareció temprano. A comienzos de la década de 1970 se trasladó a Bogotá y empezó a buscar oportunidades en un medio en el que los dramatizados ocupaban buena parte de la programación nacional.
Una de aquellas puertas fue RTI. Allí llegó hasta el director Eduardo Gutiérrez, manifestó su intención de actuar y recibió un libreto para hacer una prueba en “María”, adaptación de la novela de Jorge Isaacs. Consiguió el personaje de Eloísa y comenzó un recorrido que ya no se detendría.
Después vinieron producciones como “Caminos de gloria”, “Vendaval”, “Antón García”, “La mala hora”, “En la trampa” y “Embrujo verde”. También estuvo vinculada a “Estudio 15”, donde apareció como bailarina.
Eran años en los que la televisión colombiana construía sus propios códigos narrativos y los actores podían pasar de una adaptación literaria a un dramatizado histórico o una producción musical en cuestión de meses. Grisales fue creciendo profesionalmente dentro de ese modelo.
“Manuela”, realizada en 1975 por Producciones Punch a partir de la obra de Eugenio Díaz Castro, significó un punto de quiebre. Grisales tenía 17 años cuando recibió su primer gran papel protagónico.
La producción se extendió durante cientos de capítulos y la puso en el centro de la televisión nacional. A partir de entonces dejó de ser una actriz que comenzaba para convertirse en uno de los rostros identificables de los dramatizados colombianos.
La década siguiente amplió su presencia. En televisión interpretó a Bernarda Cutiño, “La Caponera”, en “El gallo de oro”, y en 1985 protagonizó junto con Carlos Vives “Tuyo es mi corazón”, adaptación del libro del periodista Juan José Hoyos.
La producción, dirigida por Julio César Luna, recreó una historia situada en los años sesenta y utilizó el bolero y la música de la nueva ola como parte de su relato. “Tuyo es mi corazón” obtuvo el premio India Catalina a mejor telenovela en 1986.
Pero uno de los momentos que terminó asociado de manera permanente a su nombre llegó en 1988. Grisales protagonizó “Los pecados de Inés de Hinojosa”, miniserie dirigida por Jorge Alí Triana y basada en la novela de Próspero Morales Pradilla.
Compartió el protagonismo con Margarita Rosa de Francisco y encarnó a Inés de Hinojosa en una producción que quedó instalada entre los títulos más recordados de la historia de la televisión colombiana.
La serie también desafió convenciones de la pantalla colombiana de aquel momento por el tratamiento de la sexualidad y las relaciones entre sus personajes.
Varias de sus escenas causaron discusión pública y ampliaron la dimensión mediática que ya rodeaba a Grisales. Desde entonces, hablar de su carrera dejó de limitarse a enumerar personajes.
Su imagen comenzó a ocupar portadas, entrevistas y conversaciones sobre los límites de lo que podía mostrarse en televisión.
Mientras consolidaba su lugar en la televisión, también construía una carrera cinematográfica. Participó en películas como “Pasión por el peligro”, “Golpe a la mafia”, “Tiempo para amar”, “La virgen y el fotógrafo” y “Los elegidos”, esta última una coproducción entre Colombia y la Unión Soviética.
Años después regresaría al cine en títulos como “Bésame mucho” y “Bolívar soy yo”, dirigida por Jorge Alí Triana, en la que interpretó a Alejandra Barberini y a Manuela Sáenz.
El teatro fue otro territorio de su carrera. Participó en montajes como “De mujer a mujer”, “Casa de muñecas para adultos” y “Doña Flor y sus dos maridos”. Esta última, basada en la novela de Jorge Amado, le permitió compartir escenario con Carlos Muñoz y Yuldor Gutiérrez y extender posteriormente la temporada a Venezuela.
Los años noventa encontraron a Grisales convertida ya en una de las protagonistas habituales de la televisión.
En 1990 apareció en “Herencia maldita”; en 1992 interpretó a Isabel Arroyo en “En cuerpo ajeno”; más adelante llegaron “La sombra del deseo”, en 1996, y “Dos mujeres”, en 1997. Su nombre se mantuvo asociado a personajes centrales y a producciones de amplia exposición nacional.
También exploró la música. En 1993 publicó “Seducción”, un álbum que reunió una docena de canciones. Su incursión discográfica llegó después de participar en el video de “La flor de la canela”, interpretada por Plácido Domingo.
La música no sustituyó su carrera como actriz, pero completó un perfil artístico que durante décadas incluyó actuación, baile, canto, modelaje y presentación.
El comienzo del siglo XXI volvió a mostrar su capacidad para moverse entre formatos. Participó en “Bolívar soy yo” en 2002 y posteriormente apareció en espacios de telerrealidad como “Gran Hermano” y “Protagonistas de novela 3: El juicio final”.
Más tarde regresó a los dramatizados con “Madre Luna”, en 2007, y en 2009 asumió el personaje de Lucrecia Rivas en “Las muñecas de la mafia”, una de las producciones de mayor audiencia de ese año en Colombia.
En paralelo mantuvo su relación con el teatro. Entre 2008 y 2012 recorrió escenarios con el monólogo “No seré feliz, pero tengo marido”, montaje que llevó a distintas ciudades de Colombia y a presentaciones fuera del país. Años después volvió con “En cuerpo y alma: Me ericé”, espectáculo en el que reunió actuación, baile y elementos asociados a la personalidad pública que había construido durante décadas.
Entonces llegó “Yo me llamo”.
En 2011, cuando ya acumulaba cerca de cuatro décadas frente a las cámaras, Grisales se sentó en la mesa de jurados del concurso de imitadores de Caracol Televisión.
Lo que inicialmente podía parecer una etapa más terminó convirtiéndose en uno de los capítulos más prolongados de su carrera. Participó en las primeras temporadas, estuvo ausente en la cuarta edición y regresó posteriormente para mantenerse como una de las figuras centrales del formato.
Allí nació para nuevas generaciones una Amparo Grisales distinta de la protagonista de “Manuela”, “Tuyo es mi corazón” o “Los pecados de Inés de Hinojosa”.
Millones de espectadores más jóvenes comenzaron a reconocerla por sus evaluaciones de los imitadores, sus discusiones con los demás jurados y una expresión que terminó convertida en sello televisivo: “Me ericé”. En la temporada emitida en 2026 comparte la mesa de jurados con César Escola y Elder Dayán Díaz.
Esa continuidad explica una parte de su lugar en la cultura popular colombiana. Una generación la conoció en los dramatizados de los años setenta. Otra la vio convertirse en protagonista durante los ochenta y noventa.
Los espectadores del comienzo del nuevo siglo la encontraron en series, películas y programas de telerrealidad. Quienes crecieron después de 2010 pudieron conocer primero a la jurado de “Yo me llamo” y descubrir posteriormente a la actriz de las producciones que marcaron etapas anteriores de la televisión nacional.
Su trayectoria tampoco se detuvo en el concurso. En 2025 integró el elenco de “Cosiaca”, producción de Teleantioquia, junto con John Alex Toro, y posteriormente volvió a la ficción de Caracol Televisión con “En qué lío me metí”, donde interpreta a Doris Pombo. A los 70 años continúa, por tanto, vinculada tanto al entretenimiento como a la actuación.
Fuera de los escenarios también publicó los libros “Mi cuerpo consciente”, en 2013, y “Mi sabia naturaleza”, en 2016, relacionados con sus rutinas, hábitos y concepción del bienestar. Su imagen pública alrededor del cuidado físico se convirtió durante años en otro componente de la conversación que la rodea.
La historia de Amparo Grisales puede leerse, al mismo tiempo, como una parte de la transformación de la televisión colombiana. Comenzó cuando el país veía producciones realizadas por programadoras y cuando los grandes dramatizados nacionales eran uno de los centros de la programación.
Vivió la etapa de las adaptaciones literarias, protagonizó producciones que abrieron discusiones sobre los contenidos permitidos en pantalla, atravesó la consolidación de los canales privados y terminó ocupando un lugar permanente en los formatos de entretenimiento del siglo XXI.
Pocas figuras de la televisión nacional han conseguido permanecer frente a las cámaras durante un periodo tan prolongado y, sobre todo, hacerlo desempeñando funciones diferentes.
Grisales fue actriz juvenil, protagonista de telenovelas, intérprete de personajes históricos, actriz de cine y teatro, cantante, presentadora y jurado de televisión.
Su carrera ha sobrevivido a los cambios tecnológicos, a la desaparición de las programadoras con las que comenzó y a la transformación de las formas de consumo audiovisual.
Por eso sus 70 años no representan únicamente una fecha personal. Este 19 de septiembre también permiten recorrer más de medio siglo de televisión colombiana a través de una mujer que comenzó a actuar siendo adolescente y que siete décadas después de su nacimiento continúa apareciendo ante las cámaras.
La joven que salió de Manizales para buscar un lugar en la televisión terminó construyendo una trayectoria que pasó por algunos de los títulos que permanecen en la memoria audiovisual del país.
Amparo Grisales cumple 70 años sin haberse retirado. Lo hace después de interpretar decenas de personajes, recorrer escenarios teatrales, participar en películas, grabar música y permanecer durante más de una década como una de las caras de “Yo me llamo”.
Su legado está en esas imágenes que pertenecen a épocas diferentes de la televisión colombiana: la joven protagonista de “Manuela”, la Salomé de “Tuyo es mi corazón”, la Inés de Hinojosa que generó discusión a finales de los ochenta, la actriz de “En cuerpo ajeno”, la Lucrecia de “Las muñecas de la mafia” y la jurado que convirtió un gesto de emoción en una de las frases más reconocibles de la televisión reciente.
Setenta años después de su nacimiento en Manizales, Amparo Grisales sigue haciendo aquello que imaginó desde niña frente al primer televisor de su casa: estar en la pantalla.
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