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Alias La Quica, sicario de Pablo Escobar, niega el atentado del avión de Avianca en carta a los Galán
El sicario del cartel de Medellín, envía comunicación y se desliga del magnicidio.
Desde una prisión de máxima seguridad en Estados Unidos, el exsicario del cartel de Medellín, Dandenis Muñoz Mosquera, conocido con el alias de ‘La Quica’, dirigió una carta manuscrita a los hijos del líder político asesinado Luis Carlos Galán Sarmiento.
El documento, fechado el 2 de septiembre de 2025 y remitido desde la Penitenciaría Federal de Atwater, fue revelado recientemente por Caracol Radio.
En el texto, Muñoz niega su participación en el asesinato ocurrido en agosto de 1989 y solicita una declaración juramentada de los Galán sobre su conocimiento de los hechos que lo relacionan con ese crimen.
El remitente, quien cumple diez cadenas perpetuas en Estados Unidos por delitos de narcoterrorismo relacionados con el cartel liderado por Pablo Escobar, argumenta que fue condenado con base en testimonios falsos.
Según afirma, su caso sirvió como una vía para encubrir a personas con responsabilidades políticas y criminales en Colombia. Si bien reconoce su vinculación probada al cartel, sostiene que su implicación directa en ciertos atentados emblemáticos no ha sido acreditada en los documentos oficiales.
En la carta, Muñoz hace referencia a los procesos judiciales que en Colombia han determinado la responsabilidad de figuras públicas como el exministro de Justicia Alberto Santofimio Botero y el exdirector del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), Miguel Maza Márquez, ambos condenados por su papel como determinadores del crimen contra Galán.
Menciona que, según informes, los hermanos Galán tuvieron un papel activo en la recolección de pruebas y seguimiento del caso.
A raíz de ello, solicita a los familiares del líder liberal una declaración sobre lo que conocen respecto a su supuesta vinculación.
El exsicario indica que fue acusado en procesos judiciales desarrollados en territorio estadounidense por su supuesta participación en diversos atentados atribuidos al cartel de Medellín, entre ellos el magnicidio de Galán, la explosión de un avión de Avianca, el ataque contra la sede del DAS y la bomba en la plaza de toros La Macarena.
Sostiene que durante más de treinta años intentó sin éxito obtener acceso a los expedientes de estas investigaciones en Colombia.
En sus palabras, las autoridades le negaron los documentos bajo el argumento de que no era sujeto procesal dentro del país.
Afirma que solo hasta julio de 2025 logró tener acceso a la documentación y que en esos archivos no figura vinculación formal suya con los hechos mencionados.
Esa conclusión la interpreta como prueba de que fue juzgado sin elementos concretos que acreditaran su participación directa.
En su comunicación plantea que esta supuesta falta de vinculación fue omitida deliberadamente por las autoridades colombianas, quienes no informaron de ello a sus pares estadounidenses.
De allí deriva una acusación directa contra el Estado colombiano por no haber intervenido a tiempo para evitar o revisar su condena.
Papel de los Galán
En un tono más introspectivo, Muñoz destaca que fueron los hijos de Galán y otras víctimas quienes, pese a haber sido menores de edad al momento de los hechos, promovieron el esclarecimiento judicial. Subraya que su condena en Estados Unidos pudo haber contribuido al cierre prematuro de investigaciones que habrían comprometido a otros actores con capacidad de decisión.
El texto concluye con una petición formal a los hermanos Galán para que entreguen una declaración juramentada sobre su conocimiento de los hechos por los que él fue inculpado en la justicia estadounidense.
Ante la divulgación de esta carta, el alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, quien aseguró que no tenía conocimiento del documento ni de su contenido antes de su publicación.
Explicó que la familia revisará la comunicación junto a sus abogados, dado que el documento fue escrito cuatro meses antes y no había sido recibido oportunamente.
Por su parte, Juan Manuel Galán, también hijo del político asesinado y candidato presidencial, precisó que el contenido de la misiva no altera el panorama judicial del caso.
Juan Manuel Galán sostuvo que el proceso en Colombia continúa abierto, con diversas líneas de investigación activas.
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Añadió que el proceso en Estados Unidos ya fue juzgado, aunque la familia desconoce los fundamentos completos de las decisiones adoptadas por la justicia de ese país.
En su análisis, advirtió que la existencia de condenas en un país no excluye automáticamente otras sentencias por el mismo hecho, dado que pueden concurrir múltiples responsables con distintos grados de participación sin necesidad de que exista conexión entre ellos.
Asimismo, señaló que Muñoz tiene el derecho de acudir a las autoridades estadounidenses si considera que su condena fue indebida, pero que no es función de las víctimas emitir declaraciones de inocencia o revocar decisiones judiciales previamente adoptadas.
Enfatizó que no cuentan con elementos que desvirtúen el fallo emitido por los tribunales norteamericanos. Consideró relevante que se conozca a profundidad el contenido de dicha sentencia para entender por qué ‘La Quica’ fue considerado culpable del asesinato de su padre en esa jurisdicción.
El atentado
El atentado al vuelo 203 de Avianca: un acto terrorista que marcó la historia y llevó a EE. UU. a condenar a ‘La Quica’
El 27 de noviembre de 1989, un avión de la aerolínea Avianca que cubría la ruta Bogotá–Cali fue destruido en pleno vuelo por una explosión provocada por una bomba.
La aeronave, un Boeing 727-21 con matrícula HK-1803, despegó del aeropuerto El Dorado a las 07:13 a. m. y a los pocos minutos de su ascenso sufrió dos detonaciones consecutivas que provocaron su desintegración en el aire sobre el municipio de Soacha (Cundinamarca).
El episodio quedó registrado como uno de los ataques más graves contra la aviación civil en Colombia y como un acto de terrorismo vinculado al narcotráfico.
La explosión provocó la muerte de las 107 personas que iban a bordo —101 pasajeros y seis tripulantes— y de tres ciudadanos que se encontraban en tierra y fueron impactados por los restos de la aeronave. No hubo sobrevivientes.
Las investigaciones oficiales determinaron que la causa de la destrucción del avión fue un artefacto explosivo. Este había sido colocado por miembros del Cartel de Medellín, organización criminal liderada por Pablo Escobar.
La decisión de colocar la bomba en el avión respondió a la estrategia de esa organización para ejercer presión sobre el Estado colombiano en el marco de la lucha contra la extradición de narcotraficantes a Estados Unidos y la persecución penal a sus cabecillas.
Información oficial y reconstrucciones posteriores de los hechos señalaron que el atentado habría tenido como objetivo principal la eliminación de una o varias personas percibidas como enemigo del Cartel, entre ellas el entonces candidato presidencial César Gaviria, quien finalmente no abordó el vuelo pese a que había sido informado que lo haría.
Las pesquisas técnicas establecieron que se emplearon explosivos plásticos para lograr la detonación que destruyó el avión. Tras la explosión inicial dentro de la cabina, la integridad del tanque de combustible central se vio comprometida, lo que originó una segunda combustión que desintegró la aeronave. El área de escombros se extendió en un radio aproximado de tres millas alrededor del punto de caída.
El hallazgo de rastros de explosivos en los restos del avión y la revisión de las listas de pasajeros identificaron que entre las víctimas se encontraban ciudadanos estadounidenses, lo que permitió a las autoridades de Estados Unidos asumir jurisdicción penal sobre el caso al tipificarlo como un crimen contra ciudadanos de ese país.
Luego de años de investigación y esfuerzos de cooperación entre agencias de Colombia y Estados Unidos, fiscales federales de ese país presentaron cargos contra Dandeny Muñoz Mosquera (alias ‘La Quica’). Muñoz Mosquera, exsicario del Cartel de Medellín, fue arrestado en 1991 en Nueva York y procesado en tribunales estadounidenses por cargos que incluyeron conspiración para cometer actos terroristas, tráfico de drogas y asesinato de ciudadanos estadounidenses, entre otros delitos.
Prontuario de alias ‘La Quica’
Dandeny Muñoz Mosquera nació el 27 de agosto de 1965 en Medellín, Colombia. Creció en un contexto urbano marcado por violencia y pobreza, elementos presentes en varias familias de los barrios populares de esa ciudad durante las décadas de 1970 y 1980. Su apodo, La Quica, proviene de un sobrenombre de infancia y se mantuvo durante toda su vida criminal.
Desde temprana edad entró en contacto con círculos delictivos. Según diversas reconstrucciones, su integración a actividades criminales comenzó durante la adolescencia, facilitada por su hermano Brances Muñoz Mosquera, conocido como Tyson, quien también se vinculó al ambiente violento y a las redes delictivas que más tarde conformarían parte de la estructura del Cartel de Medellín.
Muñoz Mosquera pasó de ser un joven implicado en violencia urbana a convertirse en sicario (asesino a sueldo) dentro de la organización criminal liderada por Pablo Escobar.
Con el paso del tiempo alcanzó posiciones de mayor responsabilidad como ejecutor de actos violentos, devenidos en parte de la estrategia de represión interna y externa del cartel contra enemigos y fuerzas del Estado.
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