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A 25 años del asesinato de “La Cacica”, su hijo cuestiona actuación de la JEP por ineficiente

Andrés Molina señala su caso como ejemplo de las deudas de la JEP con las víctimas.

Consuelo Araujo Noguera, La Cacica
Por Agencia Periodismo Investigativo | Mié, 30/09/2026 - 20:21 Créditos: Consuelo Araujo Noguera, La Cacica. Web - Portal Vallenato

A 25 años del secuestro y asesinato de Consuelo Araújo Noguera, conocida como “La Cacica”, su hijo, el periodista Andrés Molina Araújo, cuestionó la falta de avances de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) frente al crimen cometido por las Farc y señaló que el caso de su madre refleja las deudas que, a su juicio, mantiene ese tribunal con las víctimas.

Molina Araújo se refirió al caso al cumplirse 25 años de la muerte de su madre y recordó que, mientras la justicia ordinaria profirió condenas contra integrantes del secretariado de las Farc y mandos regionales por los hechos, en la justicia transicional no se han registrado avances que permitan a la familia considerar esclarecido el crimen.

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El periodista sostuvo que la situación genera cuestionamientos sobre la respuesta de la JEP a las víctimas después de años de funcionamiento y señaló el caso de Consuelo Araújo como un ejemplo de esa falta de resultados.

Su pronunciamiento estuvo acompañado de un homenaje a la memoria de su madre y de un balance sobre el impacto que tuvo su asesinato tanto en la familia como en la actividad cultural del Caribe colombiano.

“Sentimientos encontrados que le embargan a uno el alma, ver cómo nos arrebataron el imán de la familia y el motor de la gestión cultural aquí en nuestra región. Pero durante estos 25 años hemos querido honrar ese legado”, expresó Molina Araújo durante una entrevista en Mañanas BLU.

Consuelo Araújo Noguera fue secuestrada y posteriormente asesinada por las Farc. A lo largo de los años, el crimen fue objeto de investigaciones y decisiones de la justicia ordinaria que alcanzaron al entonces secretariado de esa organización y a responsables pertenecientes a estructuras regionales.

Para su hijo, sin embargo, el tratamiento del expediente dentro de la justicia transicional no ha producido avances equivalentes.

Molina Araújo también recordó aspectos de la trayectoria personal de su madre. Señaló que su formación fue principalmente autodidacta y estuvo marcada por la lectura, pese a que no terminó el bachillerato.

Como parte de ese relato, recordó el momento en que el entonces presidente Andrés Pastrana la llamó para ofrecerle el Ministerio de Cultura.

“Presidente, estoy inmensamente agradecida por esto, pero quiero decirle con vergüenza que yo ni siquiera soy bachiller. Entonces, pues creo que de pronto no tendría la idoneidad para aceptar el cargo”, le manifestó Araújo Noguera a Pastrana, según el relato de su hijo.

Molina también se refirió a las decisiones personales que tomó su madre en medio de las condiciones sociales de Valledupar de la época. Recordó que fue la primera mujer de la ciudad en divorciarse formalmente y que esa determinación produjo rechazo en sectores de la sociedad local.

Según su hijo, Araújo Noguera decidió terminar su matrimonio porque consideraba que continuar en esas condiciones significaba negarse a sí misma y optó por asumir las consecuencias de la separación.

Molina sostuvo que la decisión tuvo un costo social debido a las características de la sociedad vallenata de ese momento y recordó que fue objeto de críticas y distanciamientos.

“Ella toma esa decisión porque decía que seguir así era negarse a sí misma. Hay que dar, doy un paso al costado y asumo las consecuencias de eso. Tomar esa decisión en una sociedad donde todos se conocían, la sanción social fue enorme.

Ella fue apartada y criticada por la élite de su tiempo, pero a todo eso se sobrepuso. Eso me permite decirle a usted que fue la primera feminista, sin decirlo, sin haber hecho alarde de ello”, afirmó.

El periodista destacó además el papel que desempeñó su madre en la promoción de la cultura vallenata. Consuelo Araújo Noguera fue una de las fundadoras del Festival de la Leyenda Vallenata junto con Alfonso López Michelsen y Rafael Escalona, iniciativa que se convirtió en uno de los principales proyectos culturales asociados a Valledupar y a la difusión de la música vallenata.

Para Molina Araújo, parte del legado de su madre permanece precisamente en el Festival de la Leyenda Vallenata y en la concepción que ella tenía del periodismo como un instrumento para exponer las necesidades de las comunidades y gestionar respuestas frente a sus problemas.

“El de ser una mujer cívica, de siempre alzar la voz en defensa de las personas menos favorecidas, de ser un puente también a través del periodismo para ayudar a que se satisfagan las necesidades básicas insatisfechas de las comunidades”, señaló.

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