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Minería ilegal devasta el río Nechí en el Bajo Cauca antioqueño
Dragas clandestinas alteran su cauce, destruyen ecosistemas y agravan la crisis ambiental.
Una nueva denuncia sobre el deterioro ambiental del río Nechí vuelve a poner en evidencia la magnitud de la minería ilegal que opera en el Bajo Cauca antioqueño. Imágenes recientes muestran extensas áreas del afluente alteradas por la actividad de dragas dedicadas a la extracción de oro, una práctica que, según autoridades, expertos y organizaciones ambientales, está modificando el cauce natural del río, acelerando procesos de sedimentación y generando graves afectaciones sobre ecosistemas estratégicos de la región.
La situación no es nueva, pero en los últimos meses las alertas se han multiplicado. El crecimiento de las explotaciones ilegales mediante dragas y retroexcavadoras ha sido señalado como uno de los factores que más contribuyen a la degradación del río Nechí, considerado uno de los principales afluentes del río Cauca y eje fundamental para las comunidades de municipios como El Bagre, Nechí, Zaragoza y Caucasia.
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Las imágenes captadas en la zona muestran un paisaje fragmentado por canales artificiales, islotes de sedimentos y amplias extensiones de terreno removido. La intervención constante de maquinaria pesada ha alterado la dinámica natural del río, generando procesos de erosión en las riberas y acumulación de sedimentos que afectan el flujo de las aguas.
La minería ilegal ha alcanzado niveles preocupantes en la cuenca del Nechí. En abril de 2025, expertos alertaron sobre el crecimiento exponencial de dragas ilegales en la región y advirtieron sobre el riesgo de un eventual colapso ambiental si no se adoptan medidas contundentes.
Brigitte Baptiste, rectora de la Universidad EAN y reconocida experta ambiental, señaló que la magnitud de la devastación es tal que podría derivar en una crisis ecológica y social de grandes proporciones. Según explicó, las operaciones ilegales movilizan recursos comparables a los de grandes compañías mineras, pero sin ningún tipo de control ambiental o institucional.
Según autoridades, la extracción ilegal de oro en el Bajo Cauca ha devastado cerca de 60.000 hectáreas y mantiene decenas de dragas activas sobre el río Nechí. A ello se suma que el uso de mercurio y la remoción permanente de sedimentos están contaminando las aguas y destruyendo hábitats de fauna y flora.
Las consecuencias no se limitan al daño ecológico. La alteración del cauce y la acumulación de sedimentos también están asociadas al aumento de inundaciones en poblaciones ribereñas.
Durante 2025, autoridades departamentales relacionaron las graves inundaciones registradas en El Bagre con los impactos de la minería ilegal sobre el río Nechí. Según el Departamento Administrativo de Gestión del Riesgo de Antioquia (Dagran), muchas de las estructuras de contención construidas para controlar el nivel del agua han sido destruidas por quienes realizan extracción ilícita de oro.
La emergencia dejó centenares de familias afectadas y miles de estudiantes sin clases. Funcionarios locales advirtieron que la sedimentación excesiva del río, producto de años de actividad minera, aumenta significativamente el riesgo de desbordamientos durante las temporadas de lluvias.
Las autoridades también han señalado que gran parte de esta actividad ilegal está vinculada a organizaciones criminales que obtienen millonarios ingresos mediante la explotación ilícita de oro.
En julio de 2025, la Fuerza Aeroespacial Colombiana y la Policía Nacional realizaron operativos sobre el río Nechí en los que destruyeron infraestructura empleada para la extracción ilegal. Según los reportes oficiales, estas actividades no solo generan daños ambientales severos sino que sirven como fuente de financiación para grupos armados organizados.
La Gobernación de Antioquia ha advertido igualmente sobre la existencia de cientos de unidades productivas ilegales y cerca de 300 máquinas, dragas y equipos asociados a esta actividad en la subregión.
El río Nechí forma parte de un complejo sistema hídrico de enorme importancia ecológica para Antioquia y el Caribe colombiano. Expertos han advertido que la contaminación asociada a la minería, especialmente por mercurio, está afectando no solo al Nechí sino también a varios de sus afluentes, poniendo en riesgo la biodiversidad y la salud de las comunidades asentadas en su cuenca.
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