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Maltrato animal en Cartagena: burrito colapsa en La María tras excesiva carga y trabajo
Caso reabre debate sobre control a la tracción animal prohibida.
Un nuevo caso de maltrato animal desató indignación en Cartagena luego de que se conociera un video en el que se observa a un burrito colapsado en el suelo, aparentemente por agotamiento y sobrecarga, mientras varias personas intentan obligarlo a levantarse a patadas.
Según la denuncia pública difundida, el hecho habría ocurrido en el barrio La María, en la capital de Bolívar.
Hasta el momento, ni la Alcaldía, la Policía o la Fiscalía se han pronunciado frente a este caso de barbarie contra los animales y de incumplimiento de la ley.
La denuncia, sin embargo, se produce en una ciudad que en los últimos dos años ha venido presentando como política pública la sustitución de vehículos de tracción animal, tanto en carga liviana como en el turismo.
Alcalde @dumek_turbay nos informan que esto ocurrió en el barrio La María, en #Cartagena ¡Es gravísimo! No solo por la crueldad, sino porque se supone que en el distrito fueron sustituidos todos los vehículos de tracción animal: turísticos y de carga. @AlcaldiaCTG @umataCTG pic.twitter.com/uaQhoCCk52
— Andrea Padilla Villarraga 🪽🐾 (@andreanimalidad) March 26, 2026
La senadora animalista Andrea Padilla, cuestionó públicamente a las autoridades locales. En un mensaje al alcalde de Cartagena, Dumek Turbay, señaló: “Alcalde @dumek_turbay nos informan que esto ocurrió en el barrio La María, en #Cartagena ¡Es gravísimo! No solo por la crueldad, sino porque se supone que en el distrito fueron sustituidos todos los vehículos de tracción animal: turísticos y de carga”.
Para la congresista, recientemente reelegida con más de 100.000 votos, este hecho no solo preocupa por la barbarie si no porque se creía estaba superado en la ciudad el uso de animales para carga o fines turísticos.
Cartagena venía reportando avances concretos en la eliminación del uso de animales para halar vehículos de carga.
El 18 de diciembre de 2024, la Alcaldía informó que los primeros 57 beneficiarios del programa de sustitución de vehículos de tracción animal entregaron voluntariamente caballos, burros y carretas como requisito para recibir motocarros dentro del programa “Ruedas de Cambio”, liderado por el DATT.
En esa oportunidad, el Distrito explicó que la entrega de los animales quedó bajo custodia de la Umata y que esa fase hacía parte del proceso de sustitución de la tracción animal de carga liviana en la ciudad.
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Ese proceso continuó en 2025. En un comunicado oficial, la Alcaldía de Cartagena informó la entrega adicional de 62 motocarros y sostuvo que, con ello, la ciudad completó 119 vehículos para reemplazar definitivamente los vehículos de tracción animal dedicados al transporte de carga liviana.
La administración distrital indicó además que esta política se enmarca en la Ley 2138 de 2021, norma que estableció medidas para la sustitución progresiva de los vehículos de tracción animal en el país y que busca, entre otros fines, garantizar bienestar a los équidos y bovinos utilizados en esas labores y ofrecer alternativas sociolaborales a quienes dependían del oficio.
En el frente turístico, Cartagena también avanzó en una transición que la administración presentó como histórica.
El 4 de noviembre de 2025, la Alcaldía anunció la llegada de 62 coches 100 % eléctricos para sustituir los carruajes tirados por caballos en el Centro Histórico.
Pocas semanas después, el Distrito expidió el Decreto 2296 de 2025, con el que prohibió de manera definitiva la circulación de carrozas de tracción animal en el Centro Histórico y el cordón amurallado a partir del inicio de operación de los coches eléctricos.
La propia Alcaldía explicó que el nuevo sistema quedó limitado a 62 unidades, equivalentes al parque tradicional censado, y que cualquier carroza privada por fuera del esquema autorizado podría ser inmovilizada.
Ese cambio local estuvo respaldado por una reglamentación nacional. La Resolución 20243040046465 de 2024 del Ministerio de Transporte reglamentó el tránsito urbano de carrozas eléctricas con fines turísticos en los municipios del país y fijó requisitos, procedimientos y condiciones para su registro y operación.
En el documento oficial se precisa que las disposiciones aplican a prestadores de servicios turísticos inscritos en el Registro Nacional de Turismo y a las autoridades de tránsito municipales, lo que dio piso regulatorio a la transición que Cartagena venía impulsando en sus recorridos turísticos.
En efecto, al uso de un burrito para halar una carreta de carga en zona urbana, el episodio no solo tendría una dimensión de crueldad contra el animal, sino también una eventual dimensión de incumplimiento de la política pública distrital y del marco legal de sustitución.
La Ley 2138 de 2021 ordenó la sustitución progresiva de los vehículos de tracción animal en el territorio nacional. Aunque la norma prevé excepciones para ciertas actividades turísticas, recreativas y rurales sujetas a reglamentación, el transporte urbano de carga liviana quedó precisamente en el centro de los procesos de reemplazo promovidos por municipios y distritos como Cartagena.
Eso se suma la legislación penal y policiva de protección animal. La Ley 1774 de 2016 reconoció a los animales como seres sintientes y endureció el tratamiento jurídico frente al maltrato.
Más recientemente, la Ley 2455 de 2025, conocida como Ley Ángel, reforzó la prevención, investigación y sanción de la violencia contra los animales en los procesos penales y policivos.
En otras palabras, de confirmarse la agresión física contra el burrito para obligarlo a levantarse, el caso podría trascender una simple infracción administrativa y entrar en el terreno de conductas sancionables por maltrato animal.
El contexto de Cartagena ya había sido objeto de cuestionamientos judiciales por el trato dado a animales usados en labores turísticas.
En octubre de 2024, se conoció un fallo del Tribunal Administrativo de Cundinamarca, impulsado por Andrea Padilla y otros demandantes, que declaró vulnerados derechos colectivos relacionados con la protección de los animales en el caso de los caballos utilizados en coches turísticos de la ciudad.
Según esa decisión, debían realizarse evaluaciones médicas exhaustivas, monitoreo policial y seguimiento distrital a las condiciones de bienestar de los equinos. Ese antecedente refuerza la presión institucional sobre Cartagena para reaccionar con rapidez ante cualquier nueva denuncia de maltrato.
El caso del burrito de La María ocurre cuando la ciudad ya venía anunciando el desmonte de la tracción animal como una política cumplida o, al menos, sustancialmente avanzada.
De ahí que la exigencia pública de Andrea Padilla al alcalde Dumek Turbay no sea solo una reacción ética frente a las imágenes del video, sino también un reclamo político y jurídico: si Cartagena ya sustituyó los vehículos de tracción animal turísticos y de carga, como ha sostenido oficialmente, corresponde establecer por qué seguía circulando un animal en esas condiciones, quién era su responsable y qué falló en los controles.
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